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El baterista Alan D’Auria, exhibe todo su talento en la NAMM

Oriundo del barrio porteño de Colegiales, Alan D’Auria tiene 27 años, se formó junto a su padre, un reconocido docente y eximio baterista, Oscar D’Auria, y tomó clases en armonía y percusión con el afamado músico Gerardo Gardelin. Hoy viene posicionándose como uno de los mejores bateristas contemporáneos.

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Si hay un músico que enaltece la comunidad musical de la Argentina y derrama virtuosismo y versatilidad artística en los escenarios de diversos continentes ese es Alan Denis D’Auria.

Con solo 28 años, el oriundo del barrio porteño de Colegiales viene posicionándose internacionalmente como uno de los mejores bateristas contemporáneos.

Al punto que, en la última edición de “NAMM Show”, la exposición más importante de la industria de instrumentos musicales del mundo, que se efectúa anualmente durante tres jornadas en la ciudad de Anaheim, California, Alan fue elegido por la prestigiosa marca de parches Remo para que la represente como “endorser artist” o embajador de la marca.

“NAMM es una vitrina única que reúne a profesionales, artistas y entusiastas de la música de todo el mundo. Significa algo muy especial para mí, porque me ha permitido mostrarme y tocar la batería para mucha gente, además de contactarme con otras personas del ambiente musical”, afirma orgulloso D’Auria, quien se cruzó en el evento con el afamado cantautor y músico estadounidense Stevie Wonder.

Desde la cuna, Alan demostraba su enorme inclinación por las notas musicales. Sobre todo, por la batería. Un instrumento que aprendió, primero, por las clases magistrales y lectura a primera vista de su padre, Oscar D’Auría, un reconocido profesor y eximio baterista. Y, segundo, por ver a Steve Gadd, el músico de sesión por excelencia, que ha tocado con celebridades, como Eric Clapton y el fallecido Chick Corea, poseedor de 20 premios Grammy.

Por entonces, el joven instrumentista fue por más, tomando clases en armonía y composición con Gerardo Gardelín, un músico de una prolífica carrera. Fruto de dichos conocimientos, Alan estableció un futuro brillante, pese a su asombrosa precocidad. Porque mientras cursaba la escuela secundaria, en los ratos libres, gestaba jingles publicitarios y se presentaba en festivales para bateristas adultos.

Un día Alan recibió su primera remuneración. “Mi primer trabajo profesional fue a los 13 años, en el hotel Hilton de Buenos Aires”, revela con nostalgia el percusionista que supo ampliar sus conocimientos en Segovia, España.

Debido a que su nombre comenzó a sonar en el ambiente, D’Auria fue convocado para efectuar giras nacionales, junto al cantautor español José Vélez, primero, y luego para tocar en las salas más renombradas de Capital Federal, como el Gran Rex. En esta última, para acompañar el show de Fernando Samartín. “En este majestuoso escenario fue la única vez que toqué junto a mi padre, quien me admira y siente felicidad porque pude hacer mi camino”, afirma el baterista que fue convocado a programas televisivos de gran encendido como el de Susana Giménez, en donde acompañaba a afamados cantantes.

Intercalando presentaciones en el exterior y en el país, Alan tuvo el privilegio de ser uno de los músicos que, en 2019, participó en la comedia musical “Fátima es mágica”, protagonizada por Fátima Flores, en la emblemática avenida Corrientes.

Debido a su gran capacidad de adaptarse a distintos géneros, el joven baterista se dio el gusto de compartir estudios de grabación, salas teatrales y set televisivos, junto a Miguel Zavaleta, Bodanny, Tormenta, Fernando Samartin, Mariu Fernández, la Orquesta Power Up, Sol Quintas y María Graña. Un compilado de sus presentaciones:

Su pasión por el tango lo llevó a grabar un disco en vivo, junto al bandoneonista Walter Hidalgo. “Un sueño que tengo en mente, es tocar y grabar en Estados Unidos con mi grupo de tango fusión”, dice sonriendo D’Auria, quien no desaprovechó la oportunidad de presentarse en festivales de jazz de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Durante su fecunda carrera artística, Alan recibió reconocimientos de medios de comunicación argentinos, como Radio Vorterix y Radio 10. Así mismo, participó en el álbum «731 escrito está», de Héctor Luis Amigorena, que recibió una nominación a los Carlos Gardel a la Música, premios organizados y otorgados por la Cámara Argentina de Productores de Fonogramas y Videogramas (CAPIF).

Un lustro atrás, cuando tenía 23 años, D’Auria logró ingresar como músico a uno de los cruceros de la empresa Princess Cruises, encabezando su propio cuarteto de tango-jazz. El desempeño llegó a oídos de los gerentes del Crucero Royal Caribbean, quienes lo alistaron en forma inmediata. “Arriba de él, me convertí en el baterista de la orquesta de shows de Broadway, del ‘Wonder of the Seas’, el barco más grande del mundo. Sin duda que, el barco me adiestró”, puntualiza el trotamundos artístico.

Al igual que su padre, D’Auria siempre se ha dedicado a la docencia en la escuela de su progenitor. “Siempre me interesó contribuir con mis conocimientos a las nuevas generaciones de bateristas”, destaca el percusionista.

Sabiendo que un sueño no se hace realidad en forma mágica; se necesita sudor, determinación y trabajo duro, el baterista argentino tiene un sueño: “me gustaría tocar con el español Alejandro Sánz. Fundamentalmente, porque me llega su música melódica”, concluye Alan D’Auria, quien aspira también a transformarse en baterista de “Toto”, la afamada banda de rock estadounidense.

Para saber más o interiorizarse sobre la carrera del reconocido baterista, consultar su Instagram oficial: @alan.dauria

Arte y Cultura

Dai Lares producida por Daryus Carámbula

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La cantautora Dai Lares no conoce ni se cruzó jamás con Charly García. Pero siente que el aura del “rockstar” argentino llegó a sobrevolar unos instantes sobre su existencia, cuando tenía 14 años.

Imagen: Dai Lares y su productor musical Daryus Carámbula.

Fue durante la etapa en que la taurina era estudiante secundaria en una escuela de arte de Tigre y su profesor de música llegó a ser, ni más ni menos que, Jorge Minnisale, guitarrista de la recordada banda Suéter, que fue desairado en 1985 por el hombre del bigote bicolor y dueño de la célebre frase “Say No More”, cuando estaba por grabar el disco “20 caras bonitas” le dijo: “Lo lamento. Estos temas tuyos… son de otro disco”.

“¡Era reloco el profe Minnisale! Un auténtico personaje -afirma Dai agregando-. Tenía el cabello largo. Llegaba al aula y ponía los pies sobre la mesa. Verdaderamente, rompía con la estructura de la escuela. Siempre decía: ‘los que me quieran dar bola, vengan para acá; los que no, hacen el trabajo y se quedan allá. Pero no molesten a los que quieren hacer algo”.

Como a la morocha le gustaba escribir, un día le mostró una letra. Por cierto, con suma vergüenza. Pero el docente, demostrando gran humildad, la leyó, empezó a cambiarle párrafos y a modificar la estructura, hasta que logró armonía. “Si hoy agarro la guitarra, hasta puede ser que me la acuerde. Fue la primera canción que escribí”, rememora.

Embargada por la emoción, Dai cuenta que a este profesor lo tuvo solo un año y nunca más lo volvió a ver. “Pero me marcó, me abrió la cabeza. Al punto que, me di cuenta que algo podía hacer con la música”, sostiene la hermana menor de Adrián, que posee más de 44.300 seguidores genuinos en su IG @dailares_music

Si bien todo eso sucedió en la adolescencia, Dai Lares comenzó a sentirle sabor a la música en la niñez. “Yo iba a una escuela de monjas, al igual que mi hermano, que cantaba en el coro de la iglesia. Mientras esperaba a mamá, que nos pasase a buscar, repetía las canciones en voz baja”, admite la oriunda y vecina de Tigre.

Sin antecedentes artísticos en la familia, salvo su padre, que tocó el bombo en su adolescencia, cuenta que, al poco tiempo, empezó a amigarse con los instrumentos “ya que cantaba y tarareaba un poco, porque el director del coro era profesor de guitarra le enseñó los acordes básicos. Pero como no tenía guitarra, me las rebusqué para crearla con una raqueta. Mi madre todavía la tiene guardada”, revela sonriendo la cantautora que, a los 9 años, consumía videos en la señal de MTV.

Introvertida, como muchos chicos de esa edad, Dai se paraba frente al espejo y, micrófono en mano (gestado en forma sui generis), intentaba emular a Catupecu Machu o Cristina Aguilera, por ejemplo.

Un día cualquiera, viendo todo eso, su padre le obsequió su primera guitarra. “Realmente no sabía tocar y, hasta el día de hoy, no término encontrarle la vuelta. Era la época en que no se le daba tanta bola al canto. Pero sí puedo decir, que fueron dos caminos separados, al mismo tiempo. Pero como no era de hablar, lo hacía escribiendo. Con solo 9 años, escribía poemas de amor con rimas, sin saber por qué. Me inspiraba en lo que veía en la calle o en la televisión”, afirma la artista señalando que, al poco tiempo, fue inscripta en una biblioteca pública para aprender guitarra.

A los 13 años, sus progenitores tomaron una decisión: cambiarla de establecimiento educativo. Más precisamente, en la escuela de arte de su ciudad. “Ahí comencé a darle más atención a la guitarra, en los recreos. Una amiga del colegio tocaba la guitarra y yo anotaba. Así fue como comencé a escribir canciones”, asegura.

Dai no era fan de salir a tomar algo o ir a fiestas con amigas. Disfrutaba quedarse en su casa y escuchar música. “Ponía la radio y me sabía todas las canciones”, puntualiza la cantautora asegurando que tampoco pedía a sus padres que la llevaran a recitales.

A partir de su amor por la música, la tigrense se dio cuenta que podía cantar de verdad. “Mi primera banda se llamó ‘Alma bohemia’ y con ella grabé tres canciones en un cassette. Ese material todavía lo conservo, porque tengo la suerte que mi mamá es como una bibliotecaria que acomoda y guarda todo”, confiesa.

Luego de egresar de la escuela de arte y para cumplir con el mandato familiar, Dai pensó en seguir la carrera de abogacía, al igual que su hermano. Pero descubrió una institución municipal en Vicente López y se inscribió en el Instituto de Música “José Hernández”. Con criterio, sus padres le dijeron “si lo vas a hacer, hacelo en serio”. Pero al año y medio de cursada, la hija de Pedro decidió abandonar el canto lírico y cursar la carrera de Martillero y Corredor Público.

Tras obtener el título, Dai se fue dedicando a la comercialización y venta de propiedades, además de componer y cantar temas, como solista: “Deme cuando”, “Cumbia y Reggaeton”, “Cuchi Cuchi”, “Dandole”, “Poliamor” y “Calor”, entre otras.

El presente artístico la encuentra muy ocupada en la producción de nuevo material, bajo la batuta del prestigioso productor musical y artístico Daryus Carámbula. “No me acuerdo la última vez que pasé 24 horas sin música”, concluye Dai Lares sonriendo.

Para saber más sobre la cantautora, ingresá a su IG @dailares_music o escuchala en Spotify @Dai

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El dúo electrónico Varese debuta en Córdoba y presenta su primer disco, “Uno”

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El proyecto platense llega a la noche de barrio Güemes con su flamante álbum debut. También tocarán Alejandro Arcas y She Teiks.

Este jueves, en el flamante Chilli Street Club (Fructuoso Rivera 273, barrio Güemes) y a partir de la medianoche, el dúo de música electrónica Varese tocará por primera vez en la ciudad de Córdoba y lo hará para presentar su reciente primer álbum, Uno.

Definido por ellos mismos como “inmersivo, electrificante y bailable”, el proyecto formado por Manuel Tello y Gonzalo Pérez Rojas con base en la ciudad de La Plata tendrá su estreno cordobés.

El evento presentado por Doctaclub, Park FM y Diable Producciones incluirá también a Alejandro Arcas como apertura y a otro dúo, She Teiks, en el cierre. Entre uno y las otras, Varese presentará su show en vivo con su primer álbum como eje central. Atmosfear, en tanto, será la artista visual de la velada.

“Será una noche a puro house, mucho techno, breaks poperos, downtempo y rock alternativo”, anticipan desde la producción. Las entradas anticipadas se consiguen a $ 4.000 (más cargo por servicio) a través de Alpogo.com.

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Nati Ferrero, ex vocalista de la banda uruguaya “Mano Arriba”, lanzó su nuevo single “Zero Grado”

La melodía y la letra, compuesta por la cantautora charrúa, mezcla “afrobeat” con una melodía pop, que propone un sonido internacional y fresco

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La melodía y la letra, compuesta por la cantautora charrúa, mezcla “afrobeat” con una melodía pop, que propone un sonido internacional y fresco, con referencias latinas en la letra, como “Polo Sur”. El single está acompañado por un videoclip con estilo cinematográfico. Para su realización, se utilizaron locaciones frías y cálidas, que se conectan entre sí, llevándonos por distintas emociones. Asimismo, los outfits atemporales y mitológicos, ponen un toque pop, elegante y entretenido.

La cantautora uruguaya Nati Ferrero lanzó su nuevo single, “Zero Grado”. Se trata de una canción que mezcla “afrobeat” con una melodía pop, que propone un sonido internacional y fresco, con referencias latinas en la letra, como “Polo Sur”.

El ritmo es alegre y contrasta con la letra que es melancólica, más rioplatense, y tiene alguna referencia latina como Polo Sur.

En esta nueva etapa, como solista, la ex vocalista de la banda de cumbia pop “Mano Arriba” muestra una nueva faceta, proponiendo un sonido fresco. Su música fusiona cumbia, con elementos de otros géneros, como pop, urbano y “afrobeat”.

La melodía y la letra de “Zero Grado” fue compuesta por la mismísima cantante. “La canción viene, porque luego de una relación que te hizo mucho daño, se te congela el sistema nervioso y las emociones te quedan a zero grado. Habla de cómo un vínculo, que solía ser cálido, se vuelve frío, robótica. Lo que en un momento se sentía el paraíso, ahora se ha transformado en un infierno”, afirma Nati revelando que el estribillo “más frío que el polo sur es estar a tu lado”, surgió del dicho popular “sos más frío que el polo sur”.

VIDEOCLIP CON ESTILO CINEMATOGRÁFICO

El flamante single “Zero Grado” se estrenó simultáneamente junto al videoclip. Para la realización del mismo, se utilizaron locaciones frías y cálidas, que se conectan entre sí, llevándonos por distintas emociones. Asimismo, los outfits atemporales y mitológicos, ponen un toque pop, elegante y entretenido. “A la hora de pensar en la escenografía buscamos lugares de una chacra uruguaya de Maldonado, que tuvieran que ver con la naturaleza y con renacer, como si quisiera descongelarme de tanto frío. Por eso, dentro de la locación (cocina y el living) hay vegetación y maniquíes, que dieran la sensación de cuerpos muertos, duros, robóticos”, describe la cantautora.

Satisfecha con el resultado, Nati cuenta que la idea del videoclip, con estilo bien cinematográfico, surgió en las reuniones del equipo. “Al incorporar los maniquíes, quise sentirme rodeada de personas sin vida. Con la directora de arte que, además es amiga y coach artística, porque la vengo consultando, y el director, fuimos pensando en distintos planos. Primero, uno bien frío, en el que salgo del agua, luego empiezo caminar durante la noche, continúo en la cocina rodeada de verde y, finalmente, aparezco en un plano, en donde estoy en un paisaje típico de una zona uruguaya, rodeada de plantas, conocidas como colas de zorro, y queriendo salir de ese lugar frío”, relata Nati Ferrero.

UNA DÉCADA EXITOSA JUNTO A LA BANDA “MANO ARRIBA”

Cabe destacar que, desde el 2014, Nati Ferrero se ha consolidado como vocalista de la exitosa banda de cumbia pop uruguaya, “Mano Arriba”, con la cual recorrió numerosos escenarios en Argentina, Uruguay, Chile, Bolivia.

Algunos de sus hits musicales como “Llámame más temprano” (86 millones de reproducciones en YouTube); “La noche no es para dormir” (93 millones de reproducciones en YouTube); “El equivocado” (22 millones de en YouTube) y “Lo que pasa en la noche” ya superan los 200 millones de reproducciones en plataformas digitales.

“Llámame más temprano” fue nominada a los premios MTV Miaw, fue parte de campañas publicitarias para “Frizze” en Argentina, “Antel” en Uruguay y tuvo sincronización en la telenovela argentina “Ramona” que se popularizó también en Chile.

Varias de las canciones fueron usadas en numerosos y prestigiosos programas. Nati estuvo invitada al piso de “Bailando” de Tinelli, por Fede Bal y Laura Fernández, cuando compitieron en la categoría Cumbia Pop. Nati tiene una formación en Comunicación Audiovisual y en Artes Escénicas (canto, baile, teatro) y cuenta con una experiencia y amplia trayectoria por diversos escenarios y festivales en varios países de Latinoamérica.

Para saber más sobre la cantautora, ingresar a su IG @natiferrero_

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