Ciencia y Salud
Aminata Soucko, superviviente de mutilación genital: “Lo que no se conoce, no se combate”

EFEsalud ha entrevistado a Aminata Soucko, quien nos ha contado su experiencia y cómo ese sufrimiento se ha transformado en una vocación que busca ayudar a todas las mujeres que, como ella, han sufrido la mutilación genital femenina.
“Quiero que todas las mujeres cojan nuestra lucha como sus luchas, porque lo que nos pasa a una mujer, nos pasa a todas”, declara Aminata.
La maliense ha cumplido su sueño de ser técnica de acción social y actualmente es presidenta de la Red Aminata (Djô Aminata), que con el apoyo de la ONG Farmamundi, ha sacado el documental “Yo soy Aminata”. También acompaña a las mujeres de la Unidad de Referencia para la Cirugía Reconstructiva del Hospital Universitario Doctor Peset de Valencia.
La historia de Aminata
Aminata nació en Mali y fue mutilada en su primera semana de vida. Con 17 años la obligaron a casarse. Con treinta hermanos por parte de padre, su madre compartía a su marido con otras cuatro mujeres.
En países como Mali no se valora la escolarización de las niñas, y como relata Aminata, una mujer que no tiene estudios está a la merced de un marido maltratador del que no se puede divorciar. Muchas de estas mujeres terminan suicidándose.
“La última vez una mujer se tiró con sus tres hijos al mar porque el marido no paraba de maltratarla, su familia no la aceptaba y ella no tenía donde ir. Otra se tomó veneno porque su familia no consentía que se divorciara…”, narra la maliense.
La vida en comunidad
En la cultura de Mali, al igual que en otros países de África, el matrimonio es algo sagrado y por lo tanto el divorcio es impensable, nos cuenta Aminata. Si una mujer no está mutilada, es difícil que se case, y si no está casada, será rechazada dentro de la comunidad. Para evitar esta marginación, todas las madres mutilan a sus niñas para que se casen cuanto antes.
“La mutilación no la practican por maldad, la practican por desconocimiento. En mi comunidad también hay cosas bonitas que echo de menos. Por ejemplo, si una mujer casada no puede tener hijos, nunca se va a quedar sin hijo, porque allí se vive en comunidad y todos cuidamos de todos. Sin embargo, hay cosas que odio, como el matrimonio infantil forzoso y la mutilación”, aclara.
Abrir los ojos
Por ser la primera mujer de su comunidad en divorciarse y denunciar a su marido, fue tachada de oveja negra. Sin embargo, eso no la detuvo, porque ella tenía claro que estaba sufriendo y que no quería continuar con esa situación.
“Desde pequeñita yo veía estas injusticias pero no tenía ni voz ni voto para reclamar. Según iba creciendo mi cuerpo ya no soportaba más esos sufrimientos. Cuando llegué a España fue cuando tomé conciencia de que había cosas a las que estaba acostumbrada y no estaban bien. Lo que no se conoce no se puede combatir”, explica Aminata.
Violencia de género
Cuando Aminata llegó a España con su entonces marido, veía en las noticias de la televisión que la gente lloraba porque una mujer había sido asesinada por su pareja y preguntaba a su esposo: “¿Por qué lloran?”. La respuesta fue que en España los maridos matan a las mujeres que no hacen caso.
“Imagínate tu primer día al llegar a un país donde no entiendes el idioma, estás sola, sin familia, sin conocer las costumbres ni nada… Cuando mi marido me dijo que aquí las mujeres son tratadas de esa forma me asusté muchísimo. Yo tenía que hacer todo lo que él quisiera conmigo, él no quería que yo aprendiera el castellano, no quería que saliera, ni me enterara”, lamenta.
“Una mujer perfecta en mi cultura -añade- es la que hace caso de todo lo que le dice el marido. Mi madre decía que un matrimonio sin sufrimiento nunca tendrá hijos dichosos”.
Cuando su marido se iba a trabajar, ella aprovechaba para aprender francés y salir a la calle. Aminata pensaba que toda la población negra que había en España era de Mali también. Un día decidió acercarse a una mujer preguntando si entendía francés y le pidió que le señalase algún sitio donde podría aprender castellano.
“Él siempre me denigraba cuando estaba en casa, me decía que estudiar francés no servía para nada. Cuando aprendí castellano pude luchar, saber mis derechos y entender que todo lo que me decía mi marido sobre España es mentira”, describe Aminata.
Víctimas que son madres
Aminata no era la única que estaba sufriendo los malos tratos de su marido, pues su hija presenciaba todas estas conductas.
“Si una mujer no está bien no puede dar la atención a los hijos como toca. Yo salí de casa con lo puesto, pero él me agarraba por el cuello y me pegaba a pesar de que tenía a la niña agarrada de la mano. Mi hija pequeña siempre me dibujaba llorando, pero yo nunca he llorado delante de ella. Ella lo sentía”, relata Aminata.
Una las primeras reacciones de la comunidad de la maliense fue la preocupación de su madre. Ésta pensaba que si no mutilaba a su nieta, ésta nunca se iba a casar e iba a terminar marginada.
“Cuando mi madre me decía que mutilase a mi hija yo le decía: mamá, deja que el primer marido de mi hija sean sus diplomas y ya luego que elija con quién quiere casarse”, recuerda Aminata.
Las consecuencias de la manipulación
La mutilación es una práctica tan normalizada en África que cuando Aminata pregunta a las mujeres que llegan a su asociación si han sufrido algún tipo de violencia, nunca le confiesan que han sufrido mutilación genital femenina.
De hecho, el primer paso que dan cuando llegan a la asociación, además de acogerlas, es darles a entender que se trata de una violación de los derechos humanos.
“En mi dialecto esta práctica es llamada bololoki, que significa limpiar la mano sucia, es una forma de purificar a las niñas y a las mujeres en mi cultura. El hecho de que una mujer no tenga placer a la hora de tener relaciones sexuales nunca se relaciona con la mutilación en nuestra cultura. Es culpa de la mujer. Si una niña muere cuando la mutilan, no se relaciona con la mutilación, sino que dicen que Dios ha decidido que tenía que morir ese día”, explica Aminata.
La mutilación genital femenina: una violación flagrante de los derechos
Según la Red Aminata, de aquí a 2030 habrá 68 millones de víctimas más si no cambia nada.
En España viven cerca de 70.000 mujeres procedentes de países donde se practica la mutilación genital femenina (MGF), de las que más de 18.000 son menores de 14 años, según la Red Estatal Libres de MGF. Esta violación flagrante de sus derechos les afecta no solo a nivel físico, sino también a nivel psicológico.
El documental que da voz a la igualdad y los derechos de la mujer
Desde la Red Aminata en colaboración con Farmamundi han estrenado un documental llamado “Yo soy Aminata” donde ella narra su historia de vida y cómo desde hace diez años acompaña a mujeres supervivientes de mutilación genital femenina (MGF) en Valencia.
La cinta también recoge las reivindicaciones de Fatou, Sitan, Grace, Simi, Salimatou, Meman, Gift o
Rougy mujeres supervivientes de la MGF procedentes de Guinea Conakri, Malí, Ghana o Gambia y
que han participado en el proyecto para dar un paso hacia la igualdad y el goce de sus derechos.
El documental ha sido realizado por Valentina Jiménez y Victor Cebellan (La Cosecha), con música de los artistas senegaleses Kirama Kergui, Dauda y Check.
Los riesgos de la MGF
Según la OMS, la mutilación implica la escisión y lesión de tejido genital femenino sano y normal, e infieren la funciones naturales del cuerpo de las niñas y las mujeres. Aminata nos cuenta que más allá del desgarro y los dolores intensos, la mutilación afectó gravemente a su autoestima y sexualidad, heridas que son difíciles de curar cuya cicatriz queda marcada de por vida.
Estas son las consecuencias de la mutilación genital en las mujeres:
Dolor intenso
Hemorragia y problemas de cicatrización
Inflamación de los tejidos genitales, fiebre, infecciones como el tétanos
Problemas urinarios
Lesiones de tejidos genitales vecinos
Estado de choque
Trastornos psicológicos (depresión, ansiedad, trastorno de estrés postraumático, escasa autoestima, etc.)
Mayor riesgo de complicaciones en el parto (parto difícil, hemorragia, cesárea, necesidad de reanimación del bebé, etc.) y de mortalidad neonatal
Muerte
“La mutilación te afecta al autoestima porque sabes que te falta algo pero no sabes el qué. Nos deja una secuela física y psicológica para el resto de nuestra vida”, subraya Aminata.
Una mirada al futuro
Aminata empezó concienciando a su propia familia para que no mutilasen a sus sobrinas. El tema de la mutilación es tabú en África y desmitificarlo requiere mucho trabajo, pero cuando las comunidades logran comprender la relación entre la mutilación y sus consecuencias, cuando se le llama por su nombre, terminan abandonando esta práctica.
“El conocimiento es el punto de partida en la lucha por los derechos de la mujer. No creo que sea tanto una cuestión legislativa porque ya la prohibieron en Gambia en 2015 pero la MGF sigue de manera clandestina y de hecho quieren despenalizarla. Por lo tanto, es más una cuestión de educación y de brindar recursos a las mujeres marginadas”, subraya Aminata.
Muchas veces son los hombres los que primero llegan a la Red Aminata, quienes luego acompañan a sus mujeres o novias a comenzar el proceso de regeneración, tanto en aspecto físico como psicológico. De hecho, la propia Aminata logró concienciar a su hermano explicándole las consecuencias de la mutilación. Gracias a su insistencia, sus sobrinas no han sido mutiladas.
“Cuando una mujer decidía no mutilar a su hija, yo le mandaba 80 euros del dinero de mi bolsillo. Yo soy pobre, no podía mandar más, pero les mandaba ese dinero para que se dedicaran a abrir pequeños comercios. Cuando tienen su pequeño comercio la gente no les critica porque se van a centrar en lo que venden y ellas van a poner su cabeza en el trabajo y no en las críticas”, explica Aminata.
La Red Aminata contra la mutilación genital
El objetivo de la Red Aminata es sensibilizar no solo a las mujeres que llegan, sino también a los hombres y mujeres de las comunidades de origen. Con ello, Aminata busca ofrecer a las víctimas toda la ayuda que a ella le habría gustado recibir en su día.
En la Unidad de Referencia para la Cirugía Reconstructiva del Hospital Universitario Doctor Peset de Valencia hay un equipo compuesto por psicólogo, sexólogo y médico. Además de reconstruirles los genitales, les educan en su sexualidad, pues muchas de ellas ven las relaciones sexuales como algo doloroso y carente de sentido. Además, la terapia incluye a sus parejas, puesto que juegan un papel vital en el proceso.
Desde Farmamundi, además de colaborar con la Red Aminata, acompañan a supervivientes de la mutilación genital femenina en Valencia con el proyecto ‘Cuerpo, género y tabú’, subvencionado por la Generalitat Valenciana.
“En cuanto trabajan un poco y conocen su derecho afectivo sexual, las mujeres quieren crear sus propias asociaciones en sus países de origen para luchar contra no solo la mutilación, sino también contra el matrimonio forzoso, las violaciones y que la regla sea considerada como algo normal y natural”, explica Aminata.
A su vez, destaca que lo más importante es educar en que una mujer no tiene que dañar su parte sexual por complacer a otra persona. Ahora, el próximo objetivo de esta superviviente es fundar una casa de acogida de mujeres maltratadas en Mali (y para que sus hijas no sufran la MGF) porque los hombres tienen derecho a casarse con cuatro mujeres, pero ellas no pueden divorciarse.
“Yo no hablo todos los dialectos de África, pero hay otra mujer que he ayudado que sí. Es como una cadena en la que cada una ponemos nuestro granito de arena. Quiero que todas las mujeres cojan nuestra lucha como sus luchas, porque lo que nos pasa a una mujer, nos pasa a todas. Yo cuento mi historia con una sonrisa porque yo lo que quería era mi libertad y soy libre, ahora quedan las demás”, concluye Aminata.
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Ciencia y Salud
Radiografía de la silicosis: una enfermedad ahora en aumento asociada al material de encimeras

Sanidad ha constatado un aumento de la silicosis en España de la que solo en 2024 se registraron 520 casos de un total de 5.900 comunicados entre 2007 y el año pasado, según recoge el informe ‘La reemergencia de la silicosis en España’ presentado este jueves en una Jornada organizada por el ministerio y el Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST) y que lo atribuye al material utilizado en las encimeras.
Además, desde 2018 se han notificado 46 partes de cáncer de pulmón por exposición a sílice, 19 de ellos el año pasado.
Casi la mitad de los partes por silicosis (47,8 %) se han registrado en la fabricación y manipulación de aglomerados de cuarzo y en el procesado de piedra natural (granito y pizarra, principalmente).
Además de la fabricación y manipulación de aglomerados de cuarzo utilizados en encimeras, también la construcción, la extracción de otros minerales no metálicos ni energéticos y la metalurgia completan los principales sectores implicados en esta reemergencia de la silicosis y de otras enfermedades ligadas a la exposición a sílice cristalina respirable.

Silicosis: síntomas, tratamiento y consecuencias
Cuando los trabajadores inhalan polvo de sílice, este puede alojarse en los pulmones, causando una reacción inflamatoria que eventualmente puede llevar a la formación de cicatrices y a la pérdida de función pulmonar.
Los principales síntomas de la silicosis son:
- Tos
- Insuficiencia respiratoria
- Fibrosis pulmonar
- Pérdida de peso y de apetito
- Fatiga
Actualmente, no existe una cura para la silicosis. El tratamiento se centra en aliviar los síntomas y en prevenir complicaciones y el avance de la enfermedad con medicamentos para controlar los síntomas, oxigenoterapia para aquellos con dificultades para respirar, y en casos graves, un trasplante de pulmón, según información de la Clínica Universidad de Navarra.
En todos los casos es esencial que los individuos con silicosis eviten cualquier exposición adicional al polvo de sílice y no fumar.
Tipos de silicosis
La silicosis puede ser clasificada en varios tipos dependiendo de la cantidad y duración de la exposición a la sílice.
- La silicosis crónica, la forma más común de la enfermedad, generalmente se manifiesta después de muchos años de exposición a cantidades bajas o moderadas de polvo de sílice.
- La silicosis acelerada se desarrolla generalmente en un plazo de 5 a 15 años después de la exposición a altas cantidades de sílice.
- En casos más raros y graves, puede presentarse la silicosis aguda, la cual puede desarrollarse en un corto período de tiempo, incluso meses, después de una exposición intensa a la sílice.
Aumento de casos en trabajadores más jóvenes
La investigación también ha constatado un aumento de casos en trabajadores más jóvenes y una disminución en la edad media de los pacientes atendidos por silicosis.
“Es una constatación muy preocupante que en los procesos asistenciales por diagnóstico primario o principal de silicosis cada vez son más jóvenes los afectados”, ha aseverado el profesor Alfredo Menéndez, uno de los autores del informe.
En concreto, según ha detallado otra de las autoras Catherine Cavalin más de la mitad de los casos comunicados en la “remergencia entre 2017 y 2019 se refieren a hombres de entre 30 y 49 años”.
Según los investigadores, los trabajadores expuestos a sílice cristalina, como el de fabricación de encimeras, pueden desarrollar otras enfermedades asoaciados a la silicosis, como patologías respiratorias, cardíacas o cáncer de pulmón.
“En el 40 % de los casos cuando el diagnóstico secundario es de silicosis se combina con artritis reumatoide y el 60 % con otras enfermedades inmunomediadas”, ha señalado Cavalin. Cuando la silicosis es el diagnóstico principal, se combina en la mitad de los casos con artritis reumatoide.
Además han advertido de la clara tendencia al infrarregistro de la enfermedad profesional, lo cual hace que se traslade la carga asistencial al Sistema Nacional de salud, que financió el 97,5 % de los procesos asistenciales entre 1997 y 2020.
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Ciencia y Salud
Las consecuencias de subestimar el dolor infantil

Y por esta razón la SERI ha elegido el dolor infantil como el tema central de las XXVIII Jornadas de esta sociedad médica que se celebran el 4 y 5 de abril en el Complejo Hospitalario Universitario Insular Materno Infantil de Las Palmas de Gran Canaria con el lema “Crecer sin dolor”.
“Hay dolores que infravaloramos, bien porque el niño no tiene capacidad de expresarse o porque ya damos por hecho que, al tener una discapacidad, se tiene que asociar dolor”, explica a EFEsalud, Olga Arroyo, presidenta de la SERI.
Para esta médica especialista en rehabilitación infantil, el reto del profesional está en detectar la señales del dolor que el menor puede no verbalizar pero sí expresar con su actitud, como mostrarse retraído , dejando de jugar, con gestos faciales…
La subestimación del dolor infantil es un tema recurrente en la literatura médica. La SERI menciona un estudio de 2022 realizado en España que concluye que el dolor en pediatría es un síntoma con frecuencia infradiagnosticado y deficientemente tratado a pesar de su prevalencia.
Pero las estimaciones de la prevalencia del dolor en los menores son amplias, desde el 70 % en procedimientos y postcirugías a una horquilla entre el 30 y el 78 % en los servicios de urgencias, según datos de publicaciones mencionadas por la sociedad médica.
En el caso del dolor crónico, un efecto persistente que dura más de tres meses, la prevalencia está entre el 15 y el 38 %, mientras que entre un 5 y un 8 % de los pequeños refiere un dolor que produce severa discapacidad y angustia.
Según la SERI, la prevalencia aumenta con la edad, es mayor para las niñas en la mayoría de los tipos de dolor, siendo los más prevalentes el de cabeza y el muscoesquelético.
Aunque crecer no tiene porqué doler, hay menores que presentan en este proceso determinados síntomas en rodillas o espalda, particularmente cuando experimentan una velocidad de crecimiento más rápida, algo que no tiene ninguna repercusión grave, señala la especialista.
¿Por qué se infravalora el dolor infantil?
Los expertos mencionan varias causas que contribuyen a la falta de valoración del dolor en los más pequeños:
- Falta de conocimiento y habilidades: Muchos profesionales de la salud deberían contar con una formación adecuada y la confianza necesaria para evaluar el dolor en niños y niñas.
- Dificultades en la comunicación y expresión del dolor por parte de los menores: Los profesionales de la salud deben estar capacitados para interpretar las expresiones verbales y no verbales.
- Atención médica rápida, como los servicios de urgencias, los profesionales pueden recurrir a “atajos” y estereotipos, lo que puede exacerbar los sesgos y llevar a una evaluación inadecuada del dolor.
- Subestimación por parte de los padres: Los informes de los padres sobre el dolor de sus hijos pueden ser poco precisos.
- Sesgos raciales y étnicos pueden influir en la percepción y el tratamiento del dolor en niños y niñas.
- Desigualdades sociales en el manejo del dolor: Los pequeños de entornos socioeconómicos bajos a menudo experimentan disparidad en el manejo del dolor.
Por eso la rehabilitación infantil juega un papel crucial en detectar el dolor en menores con y sin enfermedades motoras y discapacitantes.
Olga Arroyo, también jefa de servicio en el Hospital Universitario Gregorio Marañón de Madrid, destaca como herramientas que ayuden a esta detección las escalas del dolor en función de la edad y circunstancia de los menores y también otras destinadas a los padres.

En cualquier caso, desde la SERI se considera que no solo es necesario una formación adecuada para los profesionales sanitarios, sino también dotar de más recursos a los centros y los equipos. Destaca el papel de las unidades del dolor, sobre todo las enfocadas al tratamiento y seguimiento del dolor crónico.
El impacto psicológico
En general, el tratamiento se basa en medicación, actividad física y también apoyo psicológico y psiquiátrico ya que el dolor “restringe y empeora la vida cotidiana”, apunta la doctora.
Según la Sociedad Española de Rehabilitación Infantil, estar expuesto al dolor en la infancia tiene como consecuencias potenciales secuelas físicas, psicológicas y sociales que afectan a la calidad de vida y a la participación del niño y niña.
Las secuelas psicológicas observadas son la existencia de una sensibilidad al dolor alterada, ansiedad, trastornos de estrés, hiperactividad, trastorno por déficit de atención, deterioro de las habilidades sociales, patrones de comportamiento autodestructivo…
Y esto impacta en el estado de ánimo, el sueño, el apetito, la asistencia a la escuela, el rendimiento académico, la participación en deportes y otras actividades extracurriculares de los menores.
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Ciencia y Salud
¿Cada cuánto debemos cambiar las sábanas y las toallas para que no supongan un problema para la piel?

Cambiar sábanas y toallas y mantener estos textiles limpios y secos no sólo es crucial para la salud de la piel, sino también para la higiene general del hogar y la prevención de enfermedades.
Los doctores Javier García Martínez, jefe del Servicio de Dermatología, y Verónica López Couso, especialista del Servicio de Alergología, ambos del Centro Médico Ruber Internacional Paseo de la Habana, en Madrid, explican que tanto las sábanas, como las toallas, son superficies que están en contacto constante con la piel, con el sudor, con la grasa corporal, con las escamas o restos celulares de la piel, y con microorganismos que forman parte del microbioma cutáneo.
Por ello, el doctor García Martínez advierte de que, con el uso diario, estas superficies se convierten en un hábitat para diversos microorganismos, cuyo contacto prolongado puede provocar irritación, infecciones, alergias o exacerbar condiciones cutáneas existentes.

Asimismo, la doctora López aclara: “Pueden aparecer bacterias como los Staphylococcus, responsables de infecciones en la piel; o Corynebacterium, que puede contribuir al mal olor corporal; hongos o mohos como las cándidas, que pueden causar infecciones, y también otros hongos como Alternaria alternata y Aspergillus, que pueden causar problemas respiratorios especialmente en la población infantil; además de ácaros y de polvo”.
Efectos negativos en la salud de la piel
Pero no queda ahí la cosa, aseveran los especialistas, ya que una higiene deficiente de sábanas y de toallas puede tener también estos efectos negativos en la salud de la piel:
- Infecciones bacterianas y fúngicas: Como hemos mencionado anteriormente, la acumulación de bacterias y de hongos en las toallas y en las sábanas puede causar infecciones de la piel; las personas con piel sensible o condiciones como la dermatitis atópica, psoriasis o rosácea, pueden experimentar empeoramiento de sus síntomas debido al contacto con textiles no limpios.
- Alergias y sensibilidad cutánea: El polvo, los ácaros y la suciedad acumulada pueden provocar exacerbaciones de patologías cutáneas especialmente en personas atópicas o antecedentes de alergias.
- Acné: Las bacterias en las toallas o en las sábanas pueden transferirse a la piel, especialmente en áreas propensas al acné, como la espalda, el rostro o el pecho; esto puede contribuir a la aparición de brotes, o empeorar el acné existente.
- Infecciones comunes por parásitos como la escabiosis o sarna o los piojos (Pediculosis) también se relacionan con el uso compartido de sábanas y de mantas, además de por el contacto estrecho en convivientes.
- Condiciones de la piel en contacto prolongado con humedad: Las toallas pueden retener humedad durante un largo período, creando un entorno propicio para el crecimiento de microorganismos como hongos, especialmente en áreas como la zona de los pliegues de la piel (ingles, axilas, etc.).
¿Cada cuánto hay que cambiar sábanas y toallas?
Con todo ello, el doctor Javier García Martínez recuerda que, idealmente, las toallas de baño deben lavarse después de 3 ó 4 usos o como máximo una vez a la semana.
“En cualquier caso, es muy importante secar las toallas bien tras cada uso. Sin embargo, esto puede variar según el uso personal. Esto es necesario por la acumulación de humedad antes mencionada, y también porque las toallas entran en contacto con el sudor, con la suciedad de la piel, con los aceites corporales, y con las células muertas, de manera que, incluso después de un solo uso, pueden acumularse muchos microorganismos”, avisa el experto.
Por otro lado, el doctor recomienda lavar las sábanas al menos una vez por semana; aunque precisa que esto depende de la sudoración y las secreciones de la persona, de forma que, si se suda mucho por la noche, o se tienen secreciones como saliva o fluidos corporales (por ejemplo, si eres una persona que sufre de acné, rosácea, o sudoración excesiva), sería conveniente lavarlas más frecuentemente.
“Si padeces de piel sensible o de enfermedades cutáneas deben cambiar las sábanas con más frecuencia para evitar la irritación. En este sentido, el lavado semanal ayuda a reducir la acumulación de bacterias, de hongos, y de otros microorganismos, minimizando el riesgo de infecciones, el mal olor y las reacciones alérgicas”, prosigue la doctora López del Centro Médico Ruber Internacional Paseo de la Habana.

No usar la misma toalla para cara y cuerpo
Asimismo, el doctor García Martínez alega que no es recomendable utilizar la misma toalla para la cara y el cuerpo: “La piel de la cara es más delicada y susceptible a bacterias y a otros contaminantes que pueden estar presentes en las toallas después de haber sido usadas en el cuerpo. Además, el rostro puede estar en contacto con productos como el maquillaje o cremas, lo que puede transferirse a la toalla”.
Por eso, este doctor aconseja siempre utilizar una toalla separada para el rostro, y otra para el cuerpo, como “buena práctica” para evitar la transferencia de bacterias y minimizar el riesgo de irritaciones o infecciones.
En cuanto a las toallas de manos dice que sí requieren un cambio más frecuente que las de cuerpo, dado que están expuestas a más bacterias por ese frecuente contacto con las manos, que pueden tener gérmenes, suciedad o incluso restos de alimentos; y, por lo tanto, considera importante lavarlas con más frecuencia, idealmente, cada 2 ó 3 días.
Los productos de lavado
Por su parte, sobre el uso de detergentes y de productos para el lavado a la hora de cambiar sábanas y toallas, la especialista en alergología destaca: “Los detergentes suaves y sin perfumes son preferibles, especialmente para personas con piel atópica. Las fragancias y los productos químicos agresivos en los detergentes pueden quedar atrapados en los textiles y causar irritación o alergias en la piel en personas previamente sensibilizadas a estas sustancias”.
Por otra parte, el doctor García Martínez señala que las tendencias actuales de lavar a temperaturas más bajas y la reducción del uso de blanqueadores en la colada, que benefician sin duda al medio ambiente, dificultan la eliminación microbiana de la ropa, lo que genera malos olores.
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