Diagnosticar el cáncer de mama a tiempo, salva la vida de millones de mujeres
El cáncer de mama es el más frecuente entre las latinoamericanas, con más de 200.000 casos detectados cada año, y casi 60 mil fallecimientos anuales a causa de la enfermedad (Ferlay et al, 2020).
Si bien se ha comprobado que los tamizajes son altamente efectivos, el porcentaje de mujeres que no se realizan el control sigue siendo elevado. Una nueva investigación ideada por Pro Mujer -empresa social que brinda servicios de financiación, capacitación y salud a emprendedoras de la región- y llevada a cabo por especialistas del CONICET nos brinda un panorama de las causas de esta problemática, y de las acciones necesarias para disminuir la incidencia de la enfermedad gracias a su detección oportuna.
Miles de mujeres siguen muriendo cada año a causa del cáncer de mama, por no contar con los conocimientos o el acceso pleno al sistema de salud. Un exhaustivo estudio ideado por Pro Mujer y realizado por las prestigiosas expertas Silvina Arrossi, investigadora principal de CONICET, Lucila Szwarc, becaria postdoctoral en la misma institución, y Ana Mazzadi y Agustina Thorne, sociólogas especialistas en la temática, dan cuenta de las barreras educativas, sociales y económicas que impiden a muchas mujeres detectar esta enfermedad a tiempo. Actualmente, la mayoría de los países de América Latina reportan coberturas menores al 70% en la realización de mamografías (PAHO 2021), el mecanismo más efectivo para lograr un diagnóstico oportuno.
Como ya ha sido demostrado, el tamizaje mamario es un factor clave para detectar el cáncer de mama a tiempo. Sin embargo, a partir de la investigación realizada, podemos afirmar que un elevado porcentaje de las mujeres latinoamericanas enfrentan obstáculos para acceder a este estudio, así como a las etapas posteriores de diagnóstico y tratamiento del cáncer de mama. Esas dificultades se vinculan con una variedad de motivos:
Factores políticos y sociales, como la desigualdad en el acceso a la educación, el empleo y a políticas de protección social y de cobertura de salud.
Condiciones estructurales relacionadas a la situación socioeconómica de las mujeres, ya que la evidencia muestra que aquellas con bajo nivel económico, sin cobertura de salud, con altos niveles de desempleo y residencia rural tienen menor acceso al tamizaje mamográfico.
Factores intermediarios que incluyen características personales de las pacientes, tales como la falta de información sobre los beneficios de la mamografía, la percepción de la ausencia de síntomas como ausencia de la enfermedad, la vergüenza y el posible estigma que ésta acarrea, así como la falta de tiempo para chequeos debido la carga de las tareas de cuidado y provisión de ingresos al hogar.
Limitantes relacionadas con el sistema de salud, especialmente en áreas rurales, ya que no todos los hospitales cuentan con alta disponibilidad de equipamiento mamográfico, o con la inclusión de la mamografía en el marco de un programa organizado.
Al mismo tiempo, a partir de la investigación, las sociólogas concluyen en que para concientizar sobre la importancia de los tamizajes y la detección oportuna del cáncer de mama, será fundamental:
Incrementar la participación conjunta de entidades gubernamentales y de la sociedad civil para establecer una buena relación y comunicación entre las mujeres y los profesionales del sistema de salud. Una manera de contrarrestar el inadecuado acceso a los servicios sanitarios es a través de la integración de los servicios con instituciones comunitarias u ONGs, como ya lo realiza Pro Mujer. Al tener una alta incidencia en comunidades rurales, este tipo de instituciones puede aumentar el acceso de las mujeres a la mamografía, mediante la integración de la promoción de la detección oportuna del cáncer de mama en sus actividades cotidianas.
La creación de políticas públicas que permitan acceder a estudios y tratamientos gratuitos a aquellas mujeres en situación de vulnerabilidad. Una investigación cualitativa realizada en Argentina encontró que las pacientes con diagnóstico de cáncer de mamá mencionaban como un facilitador para la búsqueda de atención el hecho de recibir ayuda económica para el costo del transporte y traslado al hospital. La misma estrategia podría aplicarse para aumentar la accesibilidad de mujeres al tamizaje mamográfico, como por ejemplo las mujeres rurales, que enfrentan barreras geográficas o de costo de transporte.
Garantizar una atención adecuada por parte del sistema de salud. En Argentina, mujeres con diagnóstico de cáncer de mama reconocieron a la comunicación médico-paciente personalizada y afectuosa, junto con el buen trato del personal técnico, administrativo y de enfermería, como un mecanismo facilitador para los cuidados y la continuidad del tratamiento.
Aumentar la comprensión sobre este padecimiento a través del sistema educativo. Un estudio llevado a cabo en escuelas rurales de México mostró quela implementación de programas educativos sobre la enfermedad, dirigidos a jóvenes de zonas rurales, incrementó el conocimiento de las adolescentes acerca del cáncer de mama y promovió la transmisión intergeneracional de conocimiento a sus familiares mujeres.
Reconociendo la necesidad de llevar estas premisas a la realidad, Pro Mujer enfatiza su compromiso con la salud de las latinoamericanas, brindando chequeos gratuitos y liderando campañas de concientización en torno a enfermedades que afectan a la mujer, focalizando en el cáncer de mama en varias de sus iniciativas de diagnóstico, contención, asesoramiento y acompañamiento a mujeres. Desde sus orígenes en 1990, la organización ya ha brindado 10 millones de servicios de salud a emprendedoras y sus familias, contribuyendo a su calidad de vida. Solo en 2022, brindó 8,547 exámenes mamarios, 6,464 mastografías, 15,300 chatbots sobre la enfermedad y 8,132 consejerías.
Las prácticas de los estudiantes de Medicina están hoy en día más planificadas y estructuradas y los futuros médicos rotan en los hospitales por los servicios que son esenciales para su formación. Sin embargo, el exceso de alumnado está extendiendo el uso de simuladores y muñecos de alta sensibilidad para contrarrestar las denominadas ‘prácticas ficus’, en las que solo se mira.
En una carrera donde más de la mitad de los créditos son prácticas hospitalarias y donde las facultades de Medicina superan el medio centenar y no dejan de crecer, se ha recrudecido la pugna por tener un centro sanitario adonde llevar a sus alumnos.
Esta lucha se da sobre todo en las grandes ciudades, como Madrid, donde hay diez facultades de Medicina (4 públicas y 6 privadas) y cuyos estudiantes sobrepasan la capacidad docente de los hospitales universitarios.
Según la ley, la universidad pública está asociada a un hospital público, en el que solo de manera excepcional hacen prácticas alumnos de la privada, siempre y cuando tenga el beneplácito de la primera. Además, no puede haber más de cinco estudiantes en el hospital, incluyendo a los residentes.
Sin embargo, comunidades como Madrid o la Valenciana están flexibilizando las normas de formación de los futuros médicos a través de convenios.
«Hay un problema de masificación y cuello de botella en algunos hospitales y aunque hay prácticas que se pueden hacer en laboratorios o en centros de simulación, para que se den al lado de una cama debe haber una serie de condiciones», señala a EFE el presidente de la Conferencia Nacional de Decanos de Medicina, Antonio Compañ, decano de la facultad Miguel Hernández de Elche (UMH).
Compañ hace alusión a las prácticas ‘ficus’, aquellas en las que un estudiante solo puede mirar porque los médicos adjuntos no dan abasto para atender su formación por la sobrecarga de trabajo asistencial.
El decano de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid, Javier Arias, contrapone dos modelos de prácticas clínicas: los de la privada y los de la pública.
Algunas privadas «quieren maximizar el uso del hospital» y hacen grupos amplios donde el estudiante es un «espectador pasivo y pasa por los servicios solo viendo», incide, mientras explica que en el caso de la Complutense, el alumno se integra como si fuera «el residente 0», y va en grupos de parejas o de forma individual.
«Al estudiante se le da progresivamente responsabilidad, interacciona con el paciente, explora, hace historias. Todo con procedimientos tutorizados», comenta Arias, quien recuerda que en los hospitales públicos hay sesiones clínicas, cambios de guardia, investigación y «los alumnos lo viven».
«En los privados el cirujano va a operar y luego se va, lo que es poco formativo para que el estudiante adquiera conocimientos y habilidades», señala.
Pero no en todos los hospitales privados ocurre esto, hay universidades como la de Navarra que tiene suficientes hospitales propios para hacer prácticas, recuerda Compañ, que insiste en que las dificultades se dan en hospitales de referencia de grandes ciudades donde todas las universidades quieren estar.
«No es lo mismo crear una facultad de Medicina en León o en Burgos donde hay camas suficientes, que en Barcelona, porque no sé de dónde van a sacar los hospitales», ironiza tras recordar que actualmente hay más de 54 facultades y están previstas otras cuatro más para 2026 (dos públicas y dos privadas).
Un sanitario utiliza las instalaciones del Hospital Virtual de Valdecilla en Santander. EFE/ Pedro Puente Hoyos
Convenios que garantizan las prácticas
Los centros privados buscan firman convenios con grupos de hospitales privados para garantizarse las prácticas de formación de los futuros médicos.
Es el caso de la Universidad Camilo José Cela (UCJC) y HM Hospitales en Madrid, de donde nació en 2021 UHMED (Centro Universitario adscrito). Su decano, José Barberán, incide en que cada año forman a cien médicos dentro de sus hospitales desde el primer año de carrera y en algunos casos, como en el de Montepríncipe, el centro docente está casi integrado dentro del hospital.
«Desde primero ya hacen rotaciones con los celadores, para aprender como llevar a los enfermeros, tratar urgencias o hacer reanimaciones cardiovasculares. En los siguientes cursos se incorporan a los equipos médicos y rotan por todos los servicios».
¿Cuándo pisa el alumno un hospital?
En las facultades públicas, habitualmente los estudiantes empiezan a acudir al hospital en tercero de carrera, aunque en algunos centros -sobre todo privados- ya tienen contacto desde primero, especialmente en Atención Primaria.
El tiempo de prácticas va variando según los cursos y mientras en la Facultad de Medicina de la Rey Juan Carlos el estudiante de cuarto desarrolla todo el curso dentro del hospital (clases teóricas y prácticas), en otras facultades hacen el rotatorio más intenso a partir de quinto y sexto.
«Hay bastante variabilidad; en la Complutense empiezan en tercero porque es cuando tienen formación suficiente. Al final supone un contacto con el paciente y un acceso a información sensible», recuerda el decano de Medicina de la UCM.
Sofía, de 21 años, tiene doble experiencia, en la pública y en la privada, y explica que empezó en la Universidad Francisco de Vitoria y en primero ya iba al centro de salud y al hospital para tener contacto con algunas especialidades.
«No tenía conocimientos pero me motivaba para seguir estudiando en momentos más difíciles», señala. En la Universidad Rey Juan Carlos, donde está actualmente, empezó a rotar en tercero «una vez a la semana en grupos de tres en tres y sobre todo se fomentaba hacer historias clínicas».
«Aprendimos mucho; nos lanzaron al paciente y había que poner a prueba lo que sabíamos», dice tras recalcar que en cuarto ha sido «más consciente de aplicar lo que estoy estudiando al ponerlo en práctica con el paciente todos los días».
La revolución de los simuladores
Los maniquíes de alta sensibilidad y las salas de simulación están revolucionando las prácticas en Medicina. «Son una ayuda súper importante», reconoce el decano de Medicina de la Miguel Hernández de Elche, que considera que tanto las privadas como las públicas apuestan por ello.
Universidades públicas como la de Granada, la de A Coruña, la Autónoma de Madrid o la Miguel Hernández en Alicante disponen de grandes centros de simulación, que ya están en hospitales como La Fe de Valencia o Valdecilla de Santander.
El Hospital Virtual Valdecilla es, de hecho, pionero en Europa. El director médico del centro hospitalario Valdecilla, Ramón Herrería, destaca a EFE los beneficios que tiene la simulación en la formación de residentes porque con estas técnicas «el error supone una oportunidad pedagógica».
«El residente, antes de pasar a la acción y a la práctica clínica, puede experimentar con actores, con simulación en 3 D, con robots. Eso hace que gane mucha más confianza, tiene más destreza técnica», señala.
Y lo contrapone con el modelo formativo de hace décadas: «en mi época, tenías que hacer o muchas guardias o tener mucha suerte en ellas para encontrar casos de situaciones críticas, que es para lo que todos los profesionales del hospital tenemos que estar preparados».
Un sanitario utiliza las instalaciones del Hospital Virtual de Valdecilla en Santander. EFE/ Pedro Puente Hoyos
Desembolso de las privadas
Por su parte, las universidades privadas hacen fuertes desembolsos para la formación de los futuros médicos. En Navarra o en la Francisco de Vitoria hay centros de simulación, y el CEU San Pablo de Montepríncipe ha construido un hospital real con capacidad para 50 pacientes.
Incubadoras, aparataje de última tecnología y muñecos de hasta 90.000 euros que simulan adultos o neonatos son utilizados por estudiantes de Medicina, Enfermería, Farmacia, Psicología o Fisioterapia.
«Lo que es importante es que sepan cómo funciona un hospital desde una entrada en urgencias, pasando por el triaje y la clasificación hasta si el paciente tiene que ingresar en hospitalización o en la UCI de adultos o de niños», explica a EFE el decano de la Facultad de Medicina de la Universidad CEU San Pablo, Tomás Chivato.
El decano de CUHMED también apuesta por los simuladores porque ayudan a adquirir competencias antes de «tocar» al paciente, como por ejemplo en intubación, aunque insiste en que «la simulación debe ser complementaria». Es importante «vivir el hospital y saber acompañar a un paciente».
Álvaro Trampal es el director del hospital de simulación del CEU, que tiene 23 salas, cada una de ellas motorizadas para que el alumno vea lo que practican sus compañeros desde otro habitáculo.
«Se trabaja con las simulaciones sobre el error como fuente de aprendizaje», añade. En el caso de Enfermería se enseña a mover a un paciente dentro de la cama o a manejar una membrana extracorpórea.
«Lo afronto con nervios y concentrado porque al final es bastante fiel a la realidad y creo que nos ayuda mucho», señala Miguel, estudiante de cuarto de enfermería en el CEU.
El presidente de la conferencia de decanos de Medicina cree que los estudiantes adquieren habilidades clínicas «mucho mejor que los que van a hospitales de forma pasiva» y encima «sin ningún riesgo para el paciente». Cogen confianza al tiempo que «disminuye el problema de exceso de estudiantes».
Mónica, estudiante de cuarto de Medicina en la Universidad Francisco de Vitoria, reconoce que las prácticas de simulación con maquetas o muñecos la han preparado para saber tratar muchas patologías.
Prevenir es la principal estrategia contra el cáncer, pero cuando la enfermedad aparece lo principal es detectarla cuanto antes para posibilitar su curación, pero también para evitar la recaída y frenar la metástasis. La investigación seguirá dando pasos en 2026 profundizando en los mecanismos de actuación del cáncer, definiendo la eficacia de las vacunas ARNmensajero o haciendo llegar las terapias innovadoras a nuevos tumores, entre otros avances.
En España, los nuevos diagnósticos de cáncer en 2025 siguen en aumento hasta alcanzar los 296.103, un 3,29 % más que el año anterior, según el informe «Las cifras del cáncer en España» de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), algo que se debe al aumento de la esperanza de vida y a la mayor detección.
Además, el cáncer es la principal causa de muerte en España en 2024, con 115.578 defunciones, el 26,5 % del total, según el Instituto Nacional de Estadística (INE).
Los avances contra el cáncer no aparecen de un día para otro, son fruto de muchos años de trabajo de la investigación básica, en los laboratorios, y de la investigación clínica, en la que participan los pacientes.
En 2026, se seguirá profundizando en la forma de actuar del cáncer para poder atajarlo con nuevas estrategias, se pondrá el foco en cánceres más agresivos y complicados de atacar, como el de páncreas, sin olvidar los que más afectan a la población, como el colorrectal, el de mama o el próstata, además del tumor de pulmón, el de mayor índice de mortalidad.
Y la llegada del cáncer a personas cada vez más jóvenes abre estudios para conocer la interacción del genoma con hábitos de vida poco saludables, con los disruptores endocrinos y la contaminación ambiental.
Estos son algunos de los avances en cáncer de los que se seguirá hablando en el nuevo año.
Anticuerpos conjugados, el caballo de Troya
Los anticuerpos conjugados consisten en un anticuerpo monoclonal que se dirige contra una diana concreta del tumor y lleva una carga de quimioterapia que se libera dentro de la célula tumoral, actuando como un auténtico caballo de Troya.
Su uso en algunos tumores metastásicos abren nuevas vías terapéuticas en casos resistentes a otros tratamientos.
“En cáncer de mama metastásico su uso está asentado, especialmente en tumores HER2 positivos, HER2-low y en algunos subgrupos de enfermedad triple negativa”, explica a EFE Salud la oncóloga Rebeca Lozano, secretaria científica de SEOM.
Los siguientes pasos que se están viendo en los conjugados en cáncer de mama son prescribirlos en fases más precoces de la enfermedad, tanto antes como después de la cirugía.
Además, en pacientes con cáncer de mama HER2 positivo con enfermedad residual tras quimioterapia, se ha demostrado que pueden reducir el riesgo de recaída.
“El uso de anticuerpos conjugados es una realidad también en otros tipos de tumores, como el carcinoma urotelial o el cáncer de pulmón. Paralelamente, se están desarrollando anticuerpos conjugados de segunda y tercera generación, con diseños más estables, cargas citotóxicas optimizadas y nuevas dianas, para ampliar su aplicabilidad», explica la doctora.
“El reto ahora -añade la secretaria científica de SEOM- es manejar las toxicidades, como la neumonitis o la neuropatía, que pueden limitar su uso en etapas mas tempranas”.
Foto cedida
Las CART-T y su futura llegada a los tumores sólidos
La terapia con células CART-T ha supuesto un cambio radical en tumores hematológicos (leucemias y linfomas), donde logran respuestas profundas y duraderas.
Su mecanismo consiste en reprogramar los linfocitos T del propio paciente, sus defensas, para reconocer y destruir células tumorales, lo que ha demostrado una eficacia que no se había visto previamente en este tipo de cánceres de la sangre que no responden a otros tratamientos.
Pero todavía su aplicación no ha llegado a los tumores sólidos: “La investigación es muy activa pero todavía está en fases iniciales”, señala la oncóloga del Hospital Universitario de Salamanca.
“Persisten barreras importantes como la heterogeneidad tumoral, la dificultad de las CAR-T para penetrar en el microambiente tumoral y el riesgo de toxicidad si la diana no se expresa exclusivamente en las células tumorales”, menciona la doctora en relación a algunas de las trabas que todavía intenta desentrañar la investigación.
Las vacunas contra el cáncer, como la de ARN mensajero
En este momento, la gran mayoría de las vacunas contra el cáncer están en fase experimental. Las que sí se utilizan de forma preventiva son las que sirven para frenar algunas infecciones que a largo plazo pueden causar cáncer, como la del virus del papiloma humano o la hepatitis B.
Entre esas vacunas en experimentación está la del ARN mensajero, que utiliza la misma tecnología que las vacunas contra el coronavirus SARS-CoV-2, que en 2020 causó la pandemia de covid, y que han permitido salvar a la gran mayoría de la población de enfermedad grave y muerte.
El investigador Pedro Berraondo, del Cima Universidad de Navarra, en declaraciones a EFE, explica que estas vacunas terapéuticas ‘enseñan’ al sistema inmunitario a identificar y atacar las células cancerosas, a partir de los neoantígenos (proteínas específicas de ese tumor en cada paciente) lo que permite que la vacuna sea personalizada.
La aplicación que más rápido está avanzando es como adyuvante tras extirpar un tumor para evitar su recurrencia.
Seguirán los avances en 2026 en estas vacunas contra el cáncer, con investigaciones más adelantadas en melanoma o páncreas y con ensayos en marcha para pulmón o colon.
¿Cuánto nos queda por conocer de la genómica del tumor?
La oncología de precisión ya está implantada en la práctica clínica. Se trata de conocer el perfil genómico de cada tumor para seleccionar el tratamiento más adecuado e individualizado para el paciente.
Para la secretaria científica de SEOM, “aunque disponemos de múltiples dianas, mutaciones, amplificaciones, fusiones…identificables mediante paneles de secuenciación, todavía el mapa está lejos de estar completo”.
¿Qué falta?
• Tumores como el cáncer de páncreas o el glioblastoma siguen sin tener dianas realmente eficaces. • En ocasiones identificamos alteraciones genómicas para las que no existe aún un fármaco disponible. • La heterogeniedad intratumoral continúa siendo un problema: un mismo tumor puede contener clones de perfiles genómicos distintos que condicionan respuestas y resistencias.
Progresos en el diagnóstico del cáncer para 2026
Si se detecta el cáncer en fases iniciales es más fácil combatirlo porque en la mayoría de los casos se logra la curación al estar localizado.
Contar con técnicas más eficaces y menos invasivas de diagnóstico es otro de los desafíos y una de ellas es la biopsia líquida.
“La biopsia líquida es una herramienta clínica real, cuyo uso principal es orientar el pronóstico y ayudar en la toma de decisiones de tratamientos en pacientes con cáncer mediante el análisis de ADN tumoral circulante (ctDNA)”, indica la secretaria científica de SEOM.
Ahora se aplica en el cáncer de mama hormonodependiente o luminal, ya que el ADN del tumor circulante puede anticipar la progresión antes de que sea visible mediante pruebas de imagen, permitiendo el cambio de tratamiento de forma más precoz.
Pero también es eficaz en el carcinoma urotelial múscuo-invasivo, donde la persistencia de ctDNA tras la cirugía ayuda a identificar a los pacientes de mayor riesgo, que podrían beneficiarse de un tratamiento con inmunoterapia tras la cirugía.
“La implementación clínica aún tiene barreras –estandarización de técnicas, acceso y financiación- que habrá que resolver para su adopción rutinaria”, señala la especialista.
Otras líneas de investigación: la inteligencia artificial
Los avances en cáncer en 2026 seguirán su curso en otros campos.
Uno de ellos es la inteligencia artificial que está permitiendo analizar imágenes, datos clínicos y genómicos. Puede ayudar a detectar tumores antes, clasificar mejor los subtipos tumorales y predecir respuesta a tratamientos.
“El potencial de la inteligencia artificial es enorme, pero requiere datos de calidad, transparencia y un uso responsable: no sustituye el criterio clínico”, asegura Rebeca Lozano.
Fotografía extraída de un vídeo sobre la presentación de una radioterapia respaldada por inteligencia artificial en el Departamento de Oncología Radioterápica del Hospital de la Charite de Berlín (Alemania). EPA/Clemens Bilan
También se seguirán dando pasos en la inmunoterapia, los fármacos que estimulan el sistema inmune del paciente, que ha ya supuesto un cambio de paradigma en tumores con estadios avanzados, especialmente en pulmón o melanoma.
«La inmunoterapia es uno de los grandes pilares del tratamiento de la enfermedad avanzada en muchos tipos tumorales, pero su uso en fases más tempranas está cambiando el curso de tumores con alto riesgo de recaída», puntualiza.
La oncóloga destaca que los avances en cáncer para 2026 van más allá de la ciencia, también se debe progresar en la vida integral del paciente y en su calidad de vida.
El creciente número de supervivientes sitúa en primer plano la rehabilitación, la salud mental, la actividad física y la reintegración laboral, además del seguimiento de los efectos secundarios, como la cardiotoxicidad, y el cáncer en personas de edad avanzada.
“Tratar el cáncer implica también acompañar al paciente en todo el proceso, minimizando secuelas físicas y emocionales”, concluye Rebeca Lozano, de SEOM, como otro de los avances contra el cáncer de cara a 2026.
«Hoy, primer día del año 2026, quiero compartir contigo doce propósitos sexuales para que reconectes con tu cuerpo, erotices la rutina con tu pareja y disfrutes de una sexualidad plena, a tu gusto, más allá de las típicas metas laborales o de las bienintenciondas ideas que fijamos para mejorar nuestra salud y bienestar», plantea Lisbeth Calzadilla Meré.
«Hablamos de una guía íntima para empezar 2026 con más placer y menos presión en todos los sentidos. El objetivo se concentra en que vivas una sexualidad libre, lúcida y disfrutada», apunta la sexóloga, sex coach y periodista.
Por ti y por tu pareja, disfruta y goza, si es tu deseo, de estos 12 propósitos sexuales para 2026:
Explora tu cuerpo. Date tiempo para tocarte, descubrirte y preguntarte: ¿qué me gusta hoy?
Reconcíliate con tu deseo, sea cual sea. Tener mucho o poco, no te juzgues; escúchate.
Habla con tu pareja sobre lo que necesitas. La comunicación es y será vital en tu vida sexual.
Usa lubricante (si lo necesitas) sin culpa ni excusas, porque es una herramienta del placer.
Lee y escucha relatos eróticos. Erotizar la mente también es parte del juego sexual.
Invierte en juguetería o cosmética erótica. Experimenta y descubre sensaciones nuevas.
Amplía tu mapa del placer. Explora con besos, masajes, caricias… ¡La penetración no es el principio y el fin de las relaciones sexuales de la pareja!
Cuida tu salud sexual. Consulta a tu ginecóloga, al fisioterapeuta de suelo pélvico o, si lo necesitas, habla con una sexóloga.
Rompe cualquier mito sexual que aún te pese. El que sea… Hazlo, si te agrada, y libérate.
Concédete el permiso para decir NO cuando algo no te ofrezca placer.
No te olvides de que la sexualidad carece de fecha de caducidad. Tu cuerpo cambia, sí, pero el placer continúa estando ahí por y para ti.
Lisbeth, ¿cómo puedo aplicar estos propósitos sexuales para mejorar mi relación con Michel en 2026?, pregunta Carolina.
No se trata de cumplir todos tus deseos y propósitos, o los que yo te propongo, ni de hacerlo al instante, por supuesto. Los propósitos son guías, no obligaciones.
Elige, primero, aquellos que más resuenen en tu cabeza, los que te apetezcan, y permítete, sin duda, cambiar de idea más adelante. La clave está en abrir un gran espacio al deseo y a las novedades positivas… Deja que tu sexualidad evolucione contigo y disfrútala.
Este 2026, no te olvides de ti. Tu placer, tu cuerpo y tu deseo también importan y merecen cuidados, exploración y disfrute. Así que, este año, pon tu bienestar erótico en la lista de prioridades. Redescúbrete. Cuídate. Juega. Aprende. Y sobre todo… ¡Vive!
Pero recuerda, el sexo siempre debe ser libre, sano y seguro tanto para las mujeres como para los hombres.
La sexóloga, sex coach y periodista, Lisbeth Calzadilla Meré, forma parte del equipo Sexperimentando que dirige la psicosexóloga Nayara Malnero, terapeuta experta en relaciones de pareja.