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Líderes y Emprendedores

Trufas, el “diamante negro” que crece en la Provincia

Juan Carlos La Grotteria creó la primera plantación de trufas de la Argentina. Abastece a restoranes locales y ahora exporta a Europa y EEUU

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Al sur de la provincia de Buenos Aires, a pocos kilómetros del pueblo de Espartillar, se encuentra la trufera más grande de la Argentina, y también la primera. Una masiva plantación de robles, encinas y avellanos que esconde en sus raíces un hongo conocido como el “diamante negro” de la cocina: la trufa negra de invierno. Los restaurantes de todo el mundo pagan fortunas para hacerse con su aroma intenso complejo, un manjar que cotiza hasta 2000 dólares por kilo.

Detrás de ese loco proyecto se encuentra Juan Carlos La Grotteria, un cocinero e hijo de gastronómicos que creció en los buffets de clubes y fábricas de Tigre y San Isidro. “Cuando empezamos todos nos decían que era imposible”, afirmó a TN.

El interés por la trufa de Périgord (Tuber melanosporum, de su nombre científico) le vino cuando estudiaba gastronomía. “Ahí aprendés sobre los productos más valorados en la gastronomía a nivel mundial”, explicó. Primero pensó en emprender algo con foie gras o azafrán, pero más leía sobre trufas más le apasionaba.

Gianni La Grotteria creó en Espartillar la primera trufera del país, Trufas del Nuevo Mundo. (Foto: gentileza Juan Carlos La Grotteria).
Gianni La Grotteria creó en Espartillar la primera trufera del país, Trufas del Nuevo Mundo. (Foto: gentileza Juan Carlos La Grotteria).

La Argentina tiene todas las condiciones posibles para producir lo que se te ocurra y por mi lado de gastronómico se me dio la idea que podíamos hacer algo de esto. No había mucha información, no había gente que haya hecho algo que haya funcionado”, dijo sobre el cultivo que tiene como principales productores a España, Francia e Italia.

Juan Carlos, más conocido como Gianni (su papá italiano le quería poner Giancarlo, pero no lo dejaron), tenía 26 años cuando comenzó a experimentar con un invernadero en Coronel Suárez, allá por el año 2008. “Preparaba las semillas de roble, las germinábamos, le inoculábamos el hongo y al cabo de un año teníamos las plantas para vender”, explicó.

El siguiente paso lo dio en 2011. Gracias a un pequeño fideicomiso surgió Trufas del Nuevo Mundo, el primer emprendimiento truficultor del país. En un campo de 50 hectáreas en Espartillar, a unos 530 km al sur de la Capital, plantaron más de 21.000 árboles micorrizados con trufas.

Para buscar las trufas se usan perros adiestrados especialmente para ello. (Foto: Instagram/@trufasar).
Para buscar las trufas se usan perros adiestrados especialmente para ello. (Foto: Instagram/@trufasar).

“Viajamos mucho para buscar las zonas con las condiciones similares a las de Europa, donde se da de forma silvestre el cultivo. No es algo que se puede plantar en cualquier lado”, contó La Groterria.

Es muy importante el clima, el suelo, que tiene que tener un pH neutro y ser equilibrado en cuanto a arena, limo y arcilla, con temperaturas en verano que no superen los 22 grados”, precisó el emprendedor de 43 años.

La trufa se usa rallada o laminada, siempre cruda y a último momento. (Foto: gentileza Juan Carlos La Grotteria).
La trufa se usa rallada o laminada, siempre cruda y a último momento. (Foto: gentileza Juan Carlos La Grotteria).

Qué es una trufa, cómo se reproduce y cómo se cosecha

“La trufa es básicamente un hongo comestible. La espora de la trufa vive una relación simbiótica con la raíz del árbol, se nutre del árbol y el árbol usa a su vez el hongo para sacar más nutrientes del suelo”, explicó Gianni. A su vez, la trufa “coloniza el suelo a través de las raíces del árbol, genera micelio para reproducirse y ahí se forma la trufa en un ciclo anual, después de unos 4 o 5 años”.

La primera cosecha ocurrió en 2016: fueron dos trufas que sumaban 400 gramos. Para este año, se espera que la producción supere los 500 kilos. “Cuando ideábamos el proyecto, pensábamos lograr 2000 kilos en 10 años, aún estamos lejos de este objetivo. No fue fácil, pero igual estamos felices que logramos sacar trufas, cuando nadie creía que se podía”.

Las trufas pueden valer hasta 2000 dólares por kilo en el mercado internacional. (Foto: gentileza Juan Carlos La Grotteria).
Las trufas pueden valer hasta 2000 dólares por kilo en el mercado internacional. (Foto: gentileza Juan Carlos La Grotteria).

La cosecha comienza a mediados de junio y finaliza a mediados de septiembre. Se hace a mano con la ayuda de perros especialmente adiestrados para ello.

En el campo de Gianni son nueve los canes “cazadores de trufas”: Lola, Sotia, Luna, Marilyn, Sancho, Pane, Duque,Thor y Buda- la mayoría entrenados directamente por ellos.

“Se los entrena a reconocer el olor a trufa, con salidas al campo y premios. Los perros marcan el lugar donde huelen la trufa madura, dejamos una huella y después viene otra persona a cosechar a mano” con pequeñas palas truferas. Luego a las trufas se les quita la tierra con agua y cepillos de manera muy cuidada para no romperlas.

Los perros se entrenan para detectar las trufas maduras, que crecen a unos 30 centímetros bajo tierra. (Foto: gentileza Juan Carlos La Grotteria).
Los perros se entrenan para detectar las trufas maduras, que crecen a unos 30 centímetros bajo tierra. (Foto: gentileza Juan Carlos La Grotteria).

Las trufas crecen hasta medio metro bajo tierra. La más grande que sacaron en el campo de Espartillar pesaba unos 800-900g, “era como una pelota de handball”. Sin embargo, más grande no significa un mayor valor, al contrario: “Sirve para el show, pero no es comercialmente viable. El tamaño que más se demanda es de 30-40 g, como una pelota de golf, porque se puede laminar fácil”.

Juan Carlos La Grotteria y su equipo plantaron más de 20.000 árboles inoculados con el hongo de la trufa negra de invierno. (Foto: gentileza Juan Carlos La Grotteria).
Juan Carlos La Grotteria y su equipo plantaron más de 20.000 árboles inoculados con el hongo de la trufa negra de invierno. (Foto: gentileza Juan Carlos La Grotteria).

La trufa negra de invierno es la que tiene más demanda a nivel mundial”, explicó La Grotteria. Con sus socios, venden unas cuatro categorías según criterios de calidad.

La extra, la más redonda y uniforme, es para los más exigentes y cuesta 817 pesos el gramo, o “alrededor de 2000 dólares el kilo”. Las más baratas salen 229 pesos por gramo.

Las trufas son un condimento apreciado por los restaurantes más exquisitos de todo el mundo. (Foto: gentileza Trufas del Nuevo Mundo).
Las trufas son un condimento apreciado por los restaurantes más exquisitos de todo el mundo. (Foto: gentileza Trufas del Nuevo Mundo).

El emprendimiento consiguió certificaciones del IRAM de inocuidad y cuenta con métodos de trazabilidad que le permitieron comenzar a exportar a Europa y Estados Unidos hace tres años. También generó una pequeña revolución en los restaurantes locales, que pudieron comenzar a integrar la trufa en su carta cuando antes salía una fortuna importarla.

La Fiesta de la Trufa Negra

Para dar a conocer la trufa y la zona donde la producen, crearon en Espartillar la Fiesta de la Trufa Negra, que este sábado y domingo celebrara su segunda edición.

El evento se iniciará desde las 11 hasta las 18 horas, en la sede del club Sportivo Belgrano y contará con clases de cocina en vivo de reconocidos cocineros nacionales e internacionales como Narda Lepes, Christophe Krywonis, Carlos Avalle, Juan Manuel Rodríguez y Maru Botana.

También habrá visitas a la trufera y demostración de búsqueda de trufas con perros expertos, charlas y degustaciones de productos regionales.

Este fin de semana tendrá lugar la segunda Fiesta de la Trufa Negra en Espartillar (Foto: gentileza Juan Carlos La Grotteria).
Este fin de semana tendrá lugar la segunda Fiesta de la Trufa Negra en Espartillar (Foto: gentileza Juan Carlos La Grotteria).

“El festival se fue dando gracias a los chefs que nos fueron contactando, que visitaron el lugar, en sinergia con los artesanos y pequeños productores locales de quesos y miel, entre otros. Se trata de fomentar la zona”, explicó La Grotteria.

La idea es también de educar el paladar sobre un producto gourmet que hasta ahora era casi inaccesible en el país. “Antes la trufa no existía en la Argentina”, sostuvo Gianni.

Este fin de semana tendrá lugar el festival Trufar en Espartillar. (Foto: Trufar).
Este fin de semana tendrá lugar el festival Trufar en Espartillar. (Foto: Trufar).

La forma más tradicional de usarla es “rallándola o en laminadosiempre cruda y a último momento, porque si no se pierden las cualidades del hongo y su sabor”, recordó el chef y emprendedor.

“Lo ideal es usarla con un medio graso como pasta, arroz o huevos porque ayuda a impregnar el sabor. Pero está en la mano de cada chef saber como usarlo. No es un producto barato y si no se sabe manipular se pierde”, advirtió.

Cómo conservar las trufas

Las trufas frescas se conserva idealmente hasta 10 días. Para almacenarlas hay que:

  • Envolver cuidadosamente la trufa fresca en papel absorbente;
  • Colocar en un contenedor seco como un tupper o frasco de vidrio;
  • Mantener el contenedor en las áreas más frías del refrigerador, idealmente a 2°C. Sino entre 4°C y 8°C;
  • Abrir el contenedor cada dos días, para que respire la trufa y cambiar el papel absorbente si está húmedo. La trufa debe mantenerse seca.

Un truco de cocineros: guardar las trufas en un frasco sellado grande durante 2 a 3 días con huevos. De esta manera se infusionará la yema con el aroma de la trufa.

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Historia de vida del doctor Marcelo Guz

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doctor Marcelo Adolfo Guz

Durante 41 años trabajó en el Hospital “Dr. Teodoro Álvarez”, en el barrio de Flores, y se desempeñó como jefe de unidad de internación de obstetricia

El periodista de salud que fue jefe de área en hospital público.

Si hay un médico que se formó en la universidad estatal con maestros de la medicina que le inculcaron que la conciencia del paciente es tan importante como su dolencia orgánica ese es el doctor Marcelo Adolfo Guz, matrícula profesional N° 62.993.

Esta filosofía la llevó a cabo durante 41 años en un hospital público. Más precisamente, en el Dr. Teodoro Álvarez, un establecimiento asistencial de mediana complejidad, en donde ejerció como obstetra y llegó a ser jefe de unidad de internación de obstetricia, luego de pasar por distintas áreas. Simultáneamente, fue docente de la cátedra de obstetricia de la UBA.

“Fue una etapa profesional estupenda, en donde pude atender a pacientes muy humildes de Flores y diversos barrios de CABA y el conurbano”, afirma el doctor Marcelo Guz, quien asistió a más de 1.000 nacimientos, entre partos y cesáreas. 

Actualmente, el galeno de 66 años se desempeña como médico ecografista y periodista médico. “Soy egresado de la Sociedad Argentina de Periodismo Médico (SAPEM)”, destaca el conductor del programa “Saludarte”, que se emite desde 2010 por radio Signos, FM 92.5, y por el que ha obtenido una veintena de premios (estuvo nominado al Martín Fierro, a la producción audiovisual). 

doctor Marcelo Guz

Apasionado por la actividad comunicacional, Marcelo Guz señala que tener formación en ciencia y salud ayuda a brindar información clara y profunda, tanto al oyente y lector, como al televidente. “La labor del periodista en salud no concluye en ser un simple traductor o propagador de los avances de la ciencia y los científicos -puntualiza el titular de la matrícula nacional 62.993 agregando-Porque hay que conocer, contrastar la información y poseer la capacidad necesaria para interpretar los indicadores en forma correcta. Dado que la especialización en el oficio debe incidir en el bienestar de la población”.

Al respecto, el doctor Guz rescata la labor de varios colegas divulgadores, como el recordado pediatra televisivo Mario Socolinsy o el vigente nutricionista Alberto Cormillot, porque “siempre han sabido transmitir temas médicos o científicos de una manera llana y entendible para cualquier persona, independientemente de su nivel socio-cultural”.  

Aunque han pasado varios años, el doctor Guz se siente orgulloso de haber sido uno de los pioneros en instalar la temática del abuso sexual desde un hospital público“Junto a otros médicos creamos un protocolo de atención a víctimas de abuso sexual, que llegó a la legislatura porteña y sentó las bases en la creación de una fiscalía”, reconoce el integrante del Comité Violencia de la Federación Argentina de Sociedades de Ginecología y Obstetricia (FASGO).  

Hijo de padre polaco y madre argentina, Marcelo Guz nació en un hogar humilde de la localidad bonaerense de Avellaneda, pero se crió en CABA. A diferencia de muchos médicos, el enamoramiento por la profesión surgió cuando todavía era un niño y tenía problemas de visión. “Me gustaba mucho visitar los consultorios”, revela.

Antes de recibirse cómo médico, el padre de dos hijos recuerda que “mis primeros partos los realicé en el último año de estudios, cuando era practicante de guardia en el Hospital Municipal Nuestra Señora de Luján”, concluye el doctor Marcelo Guz.

Para saber más sobre el médico y periodista médico, ingresar a su Instagram: @marcelo.eldoc | X: @maguz443 | Facebook: @marcelo.guz.5

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¿Cómo es la plataforma educativa gratuita que logró transformar la vida de las mujeres?

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emprendedoras promujer

La plataforma en línea Emprende Pro Mujer utiliza un enfoque centrado en la mujer para diseñar contenidos educativos para que las mujeres desarrollen habilidades emprendedoras. Años de escucha y trabajo personalizado dieron como resultado un programa único hecho a medida de las usuarias.

«El ser humano puede obtener el saber a partir de sí mismo, desarrollando su innata capacidad de conocer y de intuir», así se pronunciaba Rudolf Steiner, padre de la antroposofía, sobre la adquisición de conocimientos por parte de los humanos. Este mismo principio es en el que se basa Ana Romanelli, líder de educación en Pro Mujer, para diseñar Emprende, una plataforma educativa gratuita que potencia a las mujeres para que incorporen prácticas empresariales, incrementen sus ventas, y aumenten su ahorro. 

Ella trabaja junto a un equipo interdisciplinario, que combina especialistas en educación digital, experiencia de usuario, desarrollo de producto y facilitaoras. Sus integrantes tienen entusiasmo y motivación por labor de apoyar a las mujeres en su desarrollo y se dedican a conocerlas en profundidad para comprender sus situaciones particualares. 
La corriente antroposófica pone al humano en el centro como fuente de donde brotan las concepciones teóricas y prácticas. Romanelli descubrió hace tiempo que si quiere lograr un impacto verdadero en las mujeres, los programas educativos tienen que ponerlas a ellas en foco y entender sus necesidades específicas. Las destinatarias de estos proyectos se encuentran a menudo en situación de vulnerabilidad y muchas de ellas pertenecen a comunidades indígenas o rurales, donde escasean las oportunidades de formación emprendedora.

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(Mujeres emprendedoras. Fuente: Pro Mujer)

La mujer en el centro: la clave para optimizar la experiencia de la usuaria

Hoy en día las capacitaciones de Pro Mujer tienen un porcentaje de aprobación que ronda entre el 15% y 20%, superando ampliamente a otras organizaciones enfocadas en educación digital del mercado, cuya tasa de graduados es entre el 5 y 10%, según confirma Romanelli. Este es el resultado de un largo proceso de retroalimentación entre las emprendedoras y el equipo hasta dar con un programa educativo que se adapte a sus circunstancias particulares.

Muchas de ellas no tienen acceso continuo a conectividad Wi-Fi y además, el tiempo para dedicar a capacitarse es limitado. La mayoría debe combinar su trabajo como emprendedora con el cuidado de hijos o hijas y las tareas del hogar. Frente a este panorama, se hizo evidente que el contenido tenía que ser transmitido en cápsulas breves, de manera dinámica, atractiva, accesible y en formato audiovisual para que las usuarias puediran verlo en el poco tiempo libre entre sus múltiples obligaciones.

Una aplicación no era una opción ya que muchas de las mujeres no tienen suficiente espacio de almacenamiento para descargarla. Por eso, la mejor alternativa fue diseñar contenido en WhatsApp transmitido a través de chatbots. La alfabetización digital de las emprendedoras fue necesaria para que se sintieran cómodas con este formato.

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(Mujer emprendedora. Fuente: Pro Mujer)

Los motores del cambio son ellas

Otro de los pilares del programa educativo de Pro Mujer es que cada mujer es la conductora de su propio aprendizaje y las capacitaciones son solo recursos para guiarlas en su camino emprendedor. 

Nosotros somos como el copiloto que les va cebando el mate”, explica Sebastián Edreira, Gerente de Emprende, con una metáfora ilustrativa, “adoptar este enfoque impulsó grandes cambios en nuestra plataforma, desde replantear el formato de las clases hasta pequeños detalles, como los títulos de los módulos de aprendizaje. Por ejemplo, nos dimos cuenta de que nombrarlos “ideo mi negocio” o “fortalezco mi negocio”, usando la primera persona en vez de un llamado a la acción hacía sentir a las emprendedoras mucho más involucradas en su proceso de aprendizaje.” 

Por otro lado, la experiencia individual de cada emprendedora cobra un valor inigualable a la hora de construir el conocimiento. Por eso, las sesiones de intercambio grupal tienen un espacio primordial en el programa Emprende. En sus versiones híbridas, las emprendedoras se juntan cada a cara y comparten sus desafíos, problemas, dudas y logros. 

Construir comunidad en la virtualidad fue un reto, pero encuentros sincrónicos semanales y mensajes de WhatsApp consiguieron generar vínculos de confianza entre las facilitadoras y las emprendedoras que dieron como resultado una sensación de acompañamiento y apoyo valorada por las usuarias. 

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(Mujeres emprendedoras. Fuente: Pro Mujer)

Tocamos corazones” dice Analía Spratte, coordinadora de las facilitadoras de Emprende, “es emocionante el agradecimiento que nos transmiten las mujeres. Les cambiamos el presente, sus negocios, su forma de pensarse como mujeres. ‘¿no se enojan?’, nos preguntan algunas por los múltiples mensajes que recibimos a diario. Ver el crecimiento personal de estas mujeres y el impacto que genera en sus comunidades nos inspira a seguir trabajando en este proyecto.” 
Pro Mujer trabaja hace más de 34 años brindando servicios de inclusión financiera, capacitación y salud a mujeres de bajos recursos en Bolivia y el resto de América Latina. Desde sus inicios ha logrado impactar en la vida de más de 2.5 millones de personas, brindado 10 millones de servicios de salud y otorgado USD 4.4 millones en microcréditos.

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De una semilla y USD$100 a un golazo empresarial: Productor de salsas para los famosos

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Fernando Ortiz es un horticultor de la zona de Colonia Santa Rosa, Salta, donde cultiva diferentes variedades de ajíes que terminan en salsas picantes que comercializa en todo el país.

A Fernando Ortiz, una semilla lo ayudó a crear su propio cultivo: de eso nació un producto a granel y, finalmente, una marca que se volvió insignia entre los amantes del picante y que popularizan hasta los famosos. Cada vez que viajaba al exterior, el horticultor de Colonia Santa Rosa, Salta, recorría los supermercados para hacerse de un particular souvenir que logró producir él mismo en la finca que le dejó su padre.

Entre 2016 y 2017, el productor comenzó a producir 2000 plantines de ajíes y hoy ese número está en aproximadamente 110.000. “Comencé a recolectar semillas y cuando tomé la conducción de la finca que era de mi papá José Ortiz, después de que falleció, empecé a plantar y a cultivar. Cada vez que salía de viaje a Centroamérica, Brasil, México o Estados Unidos, me traía botellitas como souvenirsRecorría todos los supermercados y me encantaba cuando los veía en las góndolas, así me traía varios frascos, aunque tenía problemas con la Aduana”, recordó. La inversión original en los almácigos y su producción fue de US$100. Por año, el negocio factura alrededor US$12.000.

El producto final tiene una particularidad, ya que no es la tradicional salsa picante que llega a la Argentina desde el exterior. En este caso, los mezcla con frutas tropicales porque asegura que “quedan más ricas”.

Fernando Ortiz, horticultor de Salta
Fernando Ortiz, horticultor de Salta

“Son frutas que también cultivamos nosotros. Una de las características que tenemos es que somos productores de toda nuestra materia prima. Salvo el jalapeño en aceite oliva, no hacemos aceite de oliva, pero lo que es el núcleo del producto es todo nuestro. Vamos desde la semillita del maracuyá hasta el frasco del habanero con maracuyá, el producto final. Es decir, hacemos todo desde el plantín del pimiento morrón”, dimensionó. Su emprendimiento, Don Cirilo, provee también las hortalizas a los mercados concentradores, como el Mercado Central, Córdoba, Mendoza, Rosario, y demás. “Con eso, separamos una parte y elaboramos parte de los productos finales”, completó.

Ortiz también es el proveedor de las salsas que se usan en el ciclo de famoso “Terapia picante”. Por caso, el sábado pasado se presentó un nuevo ítem: “La Alesérgica”, un producto que Alejandro Sergi, vocalista de Miranda se atrevió a probar, y que es de puros habaneros. Las salsas las han probado Charlotte Caniggia, Yanina Latorre, El Polaco y Martín Bossi.

La pasión que tiene por la gastronomía lo llevó a crear nuevas salsas. “El desarrollo de productos nace porque a mí me gusta mucho la cocina y veía que en el país no había líneas de desarrollo de salsas picantes ni de productos picantes en fresco. Después, traté de vincularlo con lo que a mí me gusta mucho hacer, que es la cocina y empecé a preparar mi propia salsa. Empecé a desarrollar el primer producto que fue el jalapeño en oliva. Fue un golazo. Ahí empezamos con otras salsas. Siempre buscamos que los sabores sean puro”, recordó.

Después, continuó con la línea de salsas tropicales. Por caso, sacó una de mango, una fruta de la región, con ají habanero. “Hemos hecho de morrón, que es un producto que se hace en la zona con ají habanero; es el ají kitucho. Uno de los últimos desarrollos de salsa es la berrinche, que es con maracuyá y ají habanero. Y así fuimos buscándole la vuelta a todos los productos que tenemos y cultivamos nosotros”, dijo. Las mezclas también incluyen a la papaya y el habanero. Cada una de las salsas tienen nombres alusivos que hablan del origen del producto.

Los ajíes que produce su finca
Los ajíes que produce su finca

La idea de hacer invernaderos picantes, afirmó, es para ir buscando sabores con productos que sean familiares al paladar de los argentinos. “Fuimos buscando sabores con productos que nosotros hacemos, por ejemplo, jamás podría hacer una salsa con jalapeño y salsa mora. No está en el ámbito que nosotros producimos. Tratamos de hacer todo con productos nuestros para hacer una salsa tropical”, comentó. En la finca también hace bananas y plátanos.

“Los cultivos tropicales los hacemos porque estamos en la zona núcleo tropical, es una zona reservada. La hortaliza la producimos en contraestación cuando todo el resto está dejando de producir por cuestiones de climas, que comienzan los fríos. Empezamos con los fríos que hay en el resto del país. Pero hay que bancarse el verano”, acotó.

En el verano tenemos temperaturas muy altas que prácticamente te impiden producir. Las plantas no se adaptan a 47° y con la sequía que hubo es muy complicado. En algunos sectores se trabaja con el sistema de riego, pero no alcanza”, ejemplificó. Hay mucha tecnología para el desarrollo de las semillas, invernadero y fertirrigación.

El horticultor comenzó con 2000 plantines
El horticultor comenzó con 2000 plantines

Las variedades de ajíes que siembra Ortiz en su finca son habaneros, jalapeños, locoto, mira cielo, camino real, malagueta o kitucho. Hoy lo que más planta es jalapeño y habanero. “Las plantamos para hacer la materia prima de nuestros dos productos principales. De todos nuestros productos hay siete que son hechos en base con esas dos variedades [habanero y jalapeño], con distintas combinaciones con frutas, aceite de oliva o salmuera”, señaló.

En esa zona de Salta no hay más nadie que haga ajíes. A nivel nacional, la producción se está volviendo cada vez más expansiva, por la influencia de la gastronomía asiática y centroamericana. “Hace unos cuatro años que el ají comenzó a ponerse de moda. Nosotros fuimos los pioneros y somos los únicos en el país que producimos nuestra propia materia prima”, expresó.

Los fabricantes, normalmente, compran la materia prima, pero en su caso hace el trazado de toda la cadena productiva. “El producto va a tener mucho crecimiento y difusión. Lo que nos pasó, de algún modo, que ya son más consumidores de ají, es que no hay grandes desarrollos de productos de calidad. Vienen importados de Estados Unidos, de México. La idea nuestra es hacer un producto de calidad. Si nos acompañan las condiciones del país y podemos llegar a tener alguna línea de crédito, para hacer lo mismo que se hace en Estados Unidos”, se esperanzó.

La finca provee productos a los mercados de todo el país
La finca provee productos a los mercados de todo el país

El acceso al crédito para las empresas pymes en la Argentina en el último tiempo, aseguró, se ha vuelto “imposible”. “Le dan crédito al que tiene plata, no al que no tiene plata. Las condiciones que piden los bancos, son condiciones a las que ninguna empresa que esté desarrollándose podría acceder, lamentablemente”, resumió.

La Alesérgica se presentó el sábado pasado
La Alesérgica se presentó el sábado pasado

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