Ciencia y Salud
Valentín Fuster: El modelo americano de ciencia público-privado, un éxito en el CNIC

Para su director general, Valentín Fuster, el éxito del CNIC se debe principalmente a dos aspectos: al enorme talento científico que hay en España y a un modelo de financiación importado de Estados Unidos, basado en un centro público cofinanciado por un grupo de empresas (agrupadas en la Fundación ProCNIC), “cuya ayuda nos ha permitido tener un plan de formación para el talento joven y la tecnología más avanzada”, explica el cardiólogo.
“Creo que este modelo del CNIC de financiación público-privada es un futuro importantísimo para este país”, asegura Valentín Fuster a EFE con motivo de la publicación de su libro “Siempre adelante”, editado por Libros Cúpula.
Pero además, subraya el cardiólogo catalán, el CNIC debe su éxito a un tercer aspecto: ha sabido acabar con “esa especie de esquizofrenia que ha habido siempre en España y otros países de mantener separada completamente la investigación básica de la clínica”.
Talento en España
“En el CNIC, los equipos de trabajo tienen investigadores básicos y clínicos, y esto está siendo un éxito, un éxito que en realidad no me esperaba, pero que ha sido posible por un sustrato muy importante que es el talento de la investigación en España. Con eso, uno puede conseguir todo”, afirma Valentín Fuster.
“Aunar la investigación básica y clínica atrajo a investigadores de mucha calidad en los dos ámbitos e hizo posible que se pudiera trasladar el conocimiento que generamos al cuidado del paciente y a la salud pública de una forma bastante rápida”, resume.
De este modelo de trabajo han surgido dos de los proyectos más importantes del CNIC: el PESA, que desde hace años controla la salud de los empleados del Banco Santander con una tecnología no invasiva desarrollada por el centro para identificar los factores biológicos y genéticos de la enfermedad cardiovascular, y la polipíldora, “un proyecto carísimo” que dio lugar a un fármaco tres en uno, barato y con pocos efectos secundarios, y que previene los eventos cardiovasculares tras un infarto.
Pero Valentín Fuster es mucho más que el CNIC. Es director general del Instituto Cardiovascular del Hospital Mount Sinai de Nueva York, miembro del Instituto de Medicina de la Academia Nacional Americana de Ciencias, editor jefe de la revista Nature Reviews Cardiology, Doctor Honoris Causa en 26 universidades y Premio Príncipe de Asturias de Investigación, entre otros muchos reconocimientos.
Valentín Fuster, “Siempre adelante”
Su nuevo libro, “Siempre adelante”, es un viaje por su trayectoria personal, desde el patio de la casa de su infancia en el barrio de Pedralbes de Barcelona, donde sus padres regentaban un sanatorio mental, pasando por su frustrado intento de dedicarse al tenis profesional.
O sus años de formación académica en Liverpool y Edimburgo, hasta su desarrollo profesional en algunos de los hospitales más importantes de Estados Unidos (la Clínica Mayo, en Minnesota, el Hospital General de Massachussetts, en Boston, y el Mount Sinai de Nueva York).
Este libro “nos ilumina el camino de la vida en primera persona y hace tangibles los ingredientes de la resiliencia humana. Con lenguaje claro, emotivo y ameno comparte sus andaduras, sus conquistas, sus derrotas y sus aprendizajes vitales. Nos advierte que vivir requiere ir superando escollo tras escollo”, avanza el prólogo del profesor de psiquiatría de la Facultad de Medicina de la Universidad de Nueva York Luis Rojas Marcos.
Pero Valentín Fuster advierte: “No es una biografía”, sino una compilación de experiencias entendidas como “los éxitos, fracasos y decepciones de una vida” y que pueden servir de “linterna” para la gente joven, que debe saber que es importante “ir hacia adelante y superar los obstáculos de la vida” con resiliencia o capacidad de adaptación.
Valentín Fuster: una librería, una floristería y una cafetería
Y tras “más de sesenta años dedicado a escudriñar una máquina incansable, tan asombrosa como misteriosa”, y de apostar en los últimos años por numerosos proyectos educativos y sociales para promover los buenos hábitos de vida y concienciar sobre la importancia de la prevención de las enfermedades cardiovasculares, ¿qué le queda por hacer a alguien que prácticamente lo ha conseguido todo?. “Me quedan varias cosas”, relata Valentín Fuster a EFE.
“Siempre pienso en la cantidad de personas interesantes que he conocido en mi vida y en las que no he podido profundizar. Eso es algo que me gustaría hacer, conocer más gente e interrelacionarme con más gente a un nivel contemporáneo”, y a partir de ese pensamiento surgió “un sueño que mi familia, que me conoce muy bien, sabe que haré”, avanza el cardiólogo.
“Si la vida me lo permite, quiero desarrollar un espacio en el que haya una librería, una floristería y una cafetería en la que te puedas sentar con un excelente café a leer un buen libro”, comenta.
La floristería porque las plantas son su debilidad, la librería porque siempre ha sido un hombre de libros (también de historia y filosofía) y una cafetería “en la que poder leer, encontrarse, debatir o quedar. Un lugar para compartir”, explica Fuster.
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Ciencia y Salud
Radiografía de la silicosis: una enfermedad ahora en aumento asociada al material de encimeras

Sanidad ha constatado un aumento de la silicosis en España de la que solo en 2024 se registraron 520 casos de un total de 5.900 comunicados entre 2007 y el año pasado, según recoge el informe ‘La reemergencia de la silicosis en España’ presentado este jueves en una Jornada organizada por el ministerio y el Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST) y que lo atribuye al material utilizado en las encimeras.
Además, desde 2018 se han notificado 46 partes de cáncer de pulmón por exposición a sílice, 19 de ellos el año pasado.
Casi la mitad de los partes por silicosis (47,8 %) se han registrado en la fabricación y manipulación de aglomerados de cuarzo y en el procesado de piedra natural (granito y pizarra, principalmente).
Además de la fabricación y manipulación de aglomerados de cuarzo utilizados en encimeras, también la construcción, la extracción de otros minerales no metálicos ni energéticos y la metalurgia completan los principales sectores implicados en esta reemergencia de la silicosis y de otras enfermedades ligadas a la exposición a sílice cristalina respirable.

Silicosis: síntomas, tratamiento y consecuencias
Cuando los trabajadores inhalan polvo de sílice, este puede alojarse en los pulmones, causando una reacción inflamatoria que eventualmente puede llevar a la formación de cicatrices y a la pérdida de función pulmonar.
Los principales síntomas de la silicosis son:
- Tos
- Insuficiencia respiratoria
- Fibrosis pulmonar
- Pérdida de peso y de apetito
- Fatiga
Actualmente, no existe una cura para la silicosis. El tratamiento se centra en aliviar los síntomas y en prevenir complicaciones y el avance de la enfermedad con medicamentos para controlar los síntomas, oxigenoterapia para aquellos con dificultades para respirar, y en casos graves, un trasplante de pulmón, según información de la Clínica Universidad de Navarra.
En todos los casos es esencial que los individuos con silicosis eviten cualquier exposición adicional al polvo de sílice y no fumar.
Tipos de silicosis
La silicosis puede ser clasificada en varios tipos dependiendo de la cantidad y duración de la exposición a la sílice.
- La silicosis crónica, la forma más común de la enfermedad, generalmente se manifiesta después de muchos años de exposición a cantidades bajas o moderadas de polvo de sílice.
- La silicosis acelerada se desarrolla generalmente en un plazo de 5 a 15 años después de la exposición a altas cantidades de sílice.
- En casos más raros y graves, puede presentarse la silicosis aguda, la cual puede desarrollarse en un corto período de tiempo, incluso meses, después de una exposición intensa a la sílice.
Aumento de casos en trabajadores más jóvenes
La investigación también ha constatado un aumento de casos en trabajadores más jóvenes y una disminución en la edad media de los pacientes atendidos por silicosis.
“Es una constatación muy preocupante que en los procesos asistenciales por diagnóstico primario o principal de silicosis cada vez son más jóvenes los afectados”, ha aseverado el profesor Alfredo Menéndez, uno de los autores del informe.
En concreto, según ha detallado otra de las autoras Catherine Cavalin más de la mitad de los casos comunicados en la “remergencia entre 2017 y 2019 se refieren a hombres de entre 30 y 49 años”.
Según los investigadores, los trabajadores expuestos a sílice cristalina, como el de fabricación de encimeras, pueden desarrollar otras enfermedades asoaciados a la silicosis, como patologías respiratorias, cardíacas o cáncer de pulmón.
“En el 40 % de los casos cuando el diagnóstico secundario es de silicosis se combina con artritis reumatoide y el 60 % con otras enfermedades inmunomediadas”, ha señalado Cavalin. Cuando la silicosis es el diagnóstico principal, se combina en la mitad de los casos con artritis reumatoide.
Además han advertido de la clara tendencia al infrarregistro de la enfermedad profesional, lo cual hace que se traslade la carga asistencial al Sistema Nacional de salud, que financió el 97,5 % de los procesos asistenciales entre 1997 y 2020.
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Ciencia y Salud
Las consecuencias de subestimar el dolor infantil

Y por esta razón la SERI ha elegido el dolor infantil como el tema central de las XXVIII Jornadas de esta sociedad médica que se celebran el 4 y 5 de abril en el Complejo Hospitalario Universitario Insular Materno Infantil de Las Palmas de Gran Canaria con el lema “Crecer sin dolor”.
“Hay dolores que infravaloramos, bien porque el niño no tiene capacidad de expresarse o porque ya damos por hecho que, al tener una discapacidad, se tiene que asociar dolor”, explica a EFEsalud, Olga Arroyo, presidenta de la SERI.
Para esta médica especialista en rehabilitación infantil, el reto del profesional está en detectar la señales del dolor que el menor puede no verbalizar pero sí expresar con su actitud, como mostrarse retraído , dejando de jugar, con gestos faciales…
La subestimación del dolor infantil es un tema recurrente en la literatura médica. La SERI menciona un estudio de 2022 realizado en España que concluye que el dolor en pediatría es un síntoma con frecuencia infradiagnosticado y deficientemente tratado a pesar de su prevalencia.
Pero las estimaciones de la prevalencia del dolor en los menores son amplias, desde el 70 % en procedimientos y postcirugías a una horquilla entre el 30 y el 78 % en los servicios de urgencias, según datos de publicaciones mencionadas por la sociedad médica.
En el caso del dolor crónico, un efecto persistente que dura más de tres meses, la prevalencia está entre el 15 y el 38 %, mientras que entre un 5 y un 8 % de los pequeños refiere un dolor que produce severa discapacidad y angustia.
Según la SERI, la prevalencia aumenta con la edad, es mayor para las niñas en la mayoría de los tipos de dolor, siendo los más prevalentes el de cabeza y el muscoesquelético.
Aunque crecer no tiene porqué doler, hay menores que presentan en este proceso determinados síntomas en rodillas o espalda, particularmente cuando experimentan una velocidad de crecimiento más rápida, algo que no tiene ninguna repercusión grave, señala la especialista.
¿Por qué se infravalora el dolor infantil?
Los expertos mencionan varias causas que contribuyen a la falta de valoración del dolor en los más pequeños:
- Falta de conocimiento y habilidades: Muchos profesionales de la salud deberían contar con una formación adecuada y la confianza necesaria para evaluar el dolor en niños y niñas.
- Dificultades en la comunicación y expresión del dolor por parte de los menores: Los profesionales de la salud deben estar capacitados para interpretar las expresiones verbales y no verbales.
- Atención médica rápida, como los servicios de urgencias, los profesionales pueden recurrir a “atajos” y estereotipos, lo que puede exacerbar los sesgos y llevar a una evaluación inadecuada del dolor.
- Subestimación por parte de los padres: Los informes de los padres sobre el dolor de sus hijos pueden ser poco precisos.
- Sesgos raciales y étnicos pueden influir en la percepción y el tratamiento del dolor en niños y niñas.
- Desigualdades sociales en el manejo del dolor: Los pequeños de entornos socioeconómicos bajos a menudo experimentan disparidad en el manejo del dolor.
Por eso la rehabilitación infantil juega un papel crucial en detectar el dolor en menores con y sin enfermedades motoras y discapacitantes.
Olga Arroyo, también jefa de servicio en el Hospital Universitario Gregorio Marañón de Madrid, destaca como herramientas que ayuden a esta detección las escalas del dolor en función de la edad y circunstancia de los menores y también otras destinadas a los padres.

En cualquier caso, desde la SERI se considera que no solo es necesario una formación adecuada para los profesionales sanitarios, sino también dotar de más recursos a los centros y los equipos. Destaca el papel de las unidades del dolor, sobre todo las enfocadas al tratamiento y seguimiento del dolor crónico.
El impacto psicológico
En general, el tratamiento se basa en medicación, actividad física y también apoyo psicológico y psiquiátrico ya que el dolor “restringe y empeora la vida cotidiana”, apunta la doctora.
Según la Sociedad Española de Rehabilitación Infantil, estar expuesto al dolor en la infancia tiene como consecuencias potenciales secuelas físicas, psicológicas y sociales que afectan a la calidad de vida y a la participación del niño y niña.
Las secuelas psicológicas observadas son la existencia de una sensibilidad al dolor alterada, ansiedad, trastornos de estrés, hiperactividad, trastorno por déficit de atención, deterioro de las habilidades sociales, patrones de comportamiento autodestructivo…
Y esto impacta en el estado de ánimo, el sueño, el apetito, la asistencia a la escuela, el rendimiento académico, la participación en deportes y otras actividades extracurriculares de los menores.
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Ciencia y Salud
¿Cada cuánto debemos cambiar las sábanas y las toallas para que no supongan un problema para la piel?

Cambiar sábanas y toallas y mantener estos textiles limpios y secos no sólo es crucial para la salud de la piel, sino también para la higiene general del hogar y la prevención de enfermedades.
Los doctores Javier García Martínez, jefe del Servicio de Dermatología, y Verónica López Couso, especialista del Servicio de Alergología, ambos del Centro Médico Ruber Internacional Paseo de la Habana, en Madrid, explican que tanto las sábanas, como las toallas, son superficies que están en contacto constante con la piel, con el sudor, con la grasa corporal, con las escamas o restos celulares de la piel, y con microorganismos que forman parte del microbioma cutáneo.
Por ello, el doctor García Martínez advierte de que, con el uso diario, estas superficies se convierten en un hábitat para diversos microorganismos, cuyo contacto prolongado puede provocar irritación, infecciones, alergias o exacerbar condiciones cutáneas existentes.

Asimismo, la doctora López aclara: “Pueden aparecer bacterias como los Staphylococcus, responsables de infecciones en la piel; o Corynebacterium, que puede contribuir al mal olor corporal; hongos o mohos como las cándidas, que pueden causar infecciones, y también otros hongos como Alternaria alternata y Aspergillus, que pueden causar problemas respiratorios especialmente en la población infantil; además de ácaros y de polvo”.
Efectos negativos en la salud de la piel
Pero no queda ahí la cosa, aseveran los especialistas, ya que una higiene deficiente de sábanas y de toallas puede tener también estos efectos negativos en la salud de la piel:
- Infecciones bacterianas y fúngicas: Como hemos mencionado anteriormente, la acumulación de bacterias y de hongos en las toallas y en las sábanas puede causar infecciones de la piel; las personas con piel sensible o condiciones como la dermatitis atópica, psoriasis o rosácea, pueden experimentar empeoramiento de sus síntomas debido al contacto con textiles no limpios.
- Alergias y sensibilidad cutánea: El polvo, los ácaros y la suciedad acumulada pueden provocar exacerbaciones de patologías cutáneas especialmente en personas atópicas o antecedentes de alergias.
- Acné: Las bacterias en las toallas o en las sábanas pueden transferirse a la piel, especialmente en áreas propensas al acné, como la espalda, el rostro o el pecho; esto puede contribuir a la aparición de brotes, o empeorar el acné existente.
- Infecciones comunes por parásitos como la escabiosis o sarna o los piojos (Pediculosis) también se relacionan con el uso compartido de sábanas y de mantas, además de por el contacto estrecho en convivientes.
- Condiciones de la piel en contacto prolongado con humedad: Las toallas pueden retener humedad durante un largo período, creando un entorno propicio para el crecimiento de microorganismos como hongos, especialmente en áreas como la zona de los pliegues de la piel (ingles, axilas, etc.).
¿Cada cuánto hay que cambiar sábanas y toallas?
Con todo ello, el doctor Javier García Martínez recuerda que, idealmente, las toallas de baño deben lavarse después de 3 ó 4 usos o como máximo una vez a la semana.
“En cualquier caso, es muy importante secar las toallas bien tras cada uso. Sin embargo, esto puede variar según el uso personal. Esto es necesario por la acumulación de humedad antes mencionada, y también porque las toallas entran en contacto con el sudor, con la suciedad de la piel, con los aceites corporales, y con las células muertas, de manera que, incluso después de un solo uso, pueden acumularse muchos microorganismos”, avisa el experto.
Por otro lado, el doctor recomienda lavar las sábanas al menos una vez por semana; aunque precisa que esto depende de la sudoración y las secreciones de la persona, de forma que, si se suda mucho por la noche, o se tienen secreciones como saliva o fluidos corporales (por ejemplo, si eres una persona que sufre de acné, rosácea, o sudoración excesiva), sería conveniente lavarlas más frecuentemente.
“Si padeces de piel sensible o de enfermedades cutáneas deben cambiar las sábanas con más frecuencia para evitar la irritación. En este sentido, el lavado semanal ayuda a reducir la acumulación de bacterias, de hongos, y de otros microorganismos, minimizando el riesgo de infecciones, el mal olor y las reacciones alérgicas”, prosigue la doctora López del Centro Médico Ruber Internacional Paseo de la Habana.

No usar la misma toalla para cara y cuerpo
Asimismo, el doctor García Martínez alega que no es recomendable utilizar la misma toalla para la cara y el cuerpo: “La piel de la cara es más delicada y susceptible a bacterias y a otros contaminantes que pueden estar presentes en las toallas después de haber sido usadas en el cuerpo. Además, el rostro puede estar en contacto con productos como el maquillaje o cremas, lo que puede transferirse a la toalla”.
Por eso, este doctor aconseja siempre utilizar una toalla separada para el rostro, y otra para el cuerpo, como “buena práctica” para evitar la transferencia de bacterias y minimizar el riesgo de irritaciones o infecciones.
En cuanto a las toallas de manos dice que sí requieren un cambio más frecuente que las de cuerpo, dado que están expuestas a más bacterias por ese frecuente contacto con las manos, que pueden tener gérmenes, suciedad o incluso restos de alimentos; y, por lo tanto, considera importante lavarlas con más frecuencia, idealmente, cada 2 ó 3 días.
Los productos de lavado
Por su parte, sobre el uso de detergentes y de productos para el lavado a la hora de cambiar sábanas y toallas, la especialista en alergología destaca: “Los detergentes suaves y sin perfumes son preferibles, especialmente para personas con piel atópica. Las fragancias y los productos químicos agresivos en los detergentes pueden quedar atrapados en los textiles y causar irritación o alergias en la piel en personas previamente sensibilizadas a estas sustancias”.
Por otra parte, el doctor García Martínez señala que las tendencias actuales de lavar a temperaturas más bajas y la reducción del uso de blanqueadores en la colada, que benefician sin duda al medio ambiente, dificultan la eliminación microbiana de la ropa, lo que genera malos olores.
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