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Ciencia y Salud

¿Qué posibilidades hay de que la malaria vuelva a Europa?

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En países de Europa como España, Italia o Grecia está presente el mosquito del tipo “Anopheles”, el culpable de transmitir el parásito del género plasmodium que causa la malaria, enfermedad que acabó en 2023 con la vida de 597.000 personas en todo el mundo, el 95 % de ellas en África.

En ese año se registraron un total de 263 millones de casos, el 94 % también en la región africana, según los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Son los menores de 5 años quienes tienen mayor riesgo de sufrir complicaciones graves, de hecho, en 2023, casi el 76 % de todas las muertes en África por malaria se produjo en ese grupo etario.

La situación de la malaria en Europa

En Europa, con las campañas de erradicación de la malaria en el siglo pasado, hicieron que desapareciera en muchos países, entre ellos, España, país que fue declarado libre de la enfermedad en 1964.

Desde entonces se registran casos muy esporádicos de transmisión local debido a la llegada de viajeros infectados y a la presencia en el territorio de los mosquitos capaces de transmitir el parásito.

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Una niña juega con un mapa de Europa. EFE/EPA/JULIEN WARNAND

Según un informe de situación y evaluación de riesgo de paludismo en España, del Centro español de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES), de 2015, desde 2006 y hasta ese año solo se ha descrito una transmisión local sostenida de la enfermedad en Grecia.

En concreto, en 2011 se detectaron 42 casos de malaria sin historia de viaje a países endémicos, “lo que puso en evidencia la presencia de transmisión local de la infección”, que continuó en años posteriores, según el documento.

El parásito que transmite el mosquito

Con motivo del Día Mundial del Paludismo, que se conmemora cada 25 de abril, el catedrático del Departamento de Bioquímica y Biología Molecular de la Facultad de Veterinaria de la Universidad Complutense de Madrid, José Manuel Bautista, explica a EFEsalud que el ciclo de los parásitos que transmiten la enfermedad ocurre entre el ser humano y el mosquito. De hecho, el reservorio más importante de la malaria es el ser humano.

“Lo tiene el ser humano que está infectado, cuando le pica el mosquito, éste se lo lleva y dentro del insecto se produce una fase de desarrollo sexual del parásito, de forma que cuando vuelve a picar el mosquito a otra persona lo vuelve a transmitir”, señala Bautista.

El catedrático, que en los últimos 15 años ha centrado su actividad investigadora en la malaria y es secretario científico de la Sociedad Española de Bioquímica y Biología Molecular (SEBBM), subraya que hay varios tipo de parásitos plasmodium, el más extendido y que causa más mortalidad es el falciparum, mayoritario en el continente africano.

El segundo más frecuente es el plasmodium vivax, que está presente en una parte de África pero sobre todo en Asia y Sudamérica.

El cambio climático

Con el cambio climático al acecho, las estaciones están cambiando, con un clima más tropical, provocando que haya estaciones húmedas, en las que llueve mucho, y el agua se acumula, con lo que hay mayor propensión a que los mosquitos se desarrollen, apunta a EFEsalud la portavoz de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC), Gema Fernández Rivas.

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Una mujer con un paraguas en Monrovia (Liberia). EFE/EPA/AHMED JALLANZO

En este sentido, señala que los climas tropicales es donde mejor viven los mosquitos, frente a los fríos, en los que no están tan adaptados.

Por lo tanto, afirma la experta, a medida que aumenta el calentamiento global y las lluvias torrenciales, acercándose el clima al fenómeno de las estaciones tropicales, puede que haya un aumento del número de mosquitos, algo que se ha comprobado en los últimos años, en los que la población de estos insectos ha aumentado.

“Con lo cual, en este aspecto, el cambio climático nos va a favorecer que el vector esté más presente, pero esto no implica que estos vectores estén todos infectados por el parásito que causa la malaria, porque de momento en Europa está erradicado”, resalta Fernández.

En España

En España, por ejemplo se detectan cada año entre 700 y 850 casos de malaria importada, es decir, en pacientes que se han infectado en una zona endémica, fundamentalmente en África, según un estudio coordinado por investigadores del el Centro Nacional de Epidemiología (ISCIII) y el Centro de Investigaciones Biomédicas en Red en Epidemiología y Salud Pública (CIBERESP), entre otros, que analizó la distribución del vector en el país.

“Esto no implica que favorezca que estos vectores estén todos infectados por plasmodium, porque de momento nosotros lo tenemos erradicado. Aquí no circula, ha habido algún caso pero esporádico y controlado, pero siempre hay que estar vigilantes y puede afectar”, considera la portavoz de la SEIMC.

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Colonia de flamencos en el Delta del Ebro, un área donde está presente el mosquito del género Anopheles. EFE/JAVIER BELVER

En este sentido, el catedrático de la Complutense añade que el “Anopheles” que hay en España transmite “con mucha dificultad” el plasmodium que causa la malaria más grave.

Sí puede ocurrir, que alguien que venga de zona endémica esté infectado y sufra la picadura del vector, dándose un caso autóctono, pero en estos casos, precisa el experto, las condiciones sanitarias en el país permiten, al igual que en el resto de Europa, que se detecte a tiempo, se trate y se pueda curar.

“La malaria es una enfermedad sobre todo de la pobreza y en Europa no hay esa pobreza extrema donde, digamos, es fácil que se acumule un reservorio muy grande de personas con malaria y que se empiece a hacer un ciclo”, señala Bautista.

El recorte a la ayuda internacional

El recorte de Estados Unidos a la ayuda internacional puede ser otro factor de riesgo. El presidente Donald Trump ha ordenado la interrupción de la cooperación que gestiona a través de la Agencia para el Desarrollo Internacional (USAID), un organismo que en 2024 distribuyó más de 44.000 millones de dólares en ayuda global.

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El presidente estadounidense Donald Trump. EFE/EPA/SHAWN THEW / POOL

Ni Bautista ni Fernández tienen dudas de que ese movimiento provocará el aumento de casos en las zonas endémicas.

El secretario científico de la SEBBM recuerda que en África durante la pandemia de coronavirus se paralizó la asistencia médica y el control local de la malaria. La consecuencia fue que aumentaron los casos en esa región, algo que augura volverá a pasar.

“Hasta que no ves lo que hay allí en enfermedades infecciosas como la malaria, la tuberculosis o el vih no de das cuenta de lo necesario que es porque hay mucha pobreza, viven de sistemas autosuficientes, de agricultura y ganadería muy, muy pobres”, abunda Bautista.

En el mismo sentido se pronuncia la portavoz de la SEIMC, quien afirma que seguramente parte de esa ayuda recortada iba destinada también a proporcionar vacunas contra la malaria.

“Por lo tanto, sí que probablemente haya un repunte de casos en los países especialmente africanos, que es donde es el gran problema en malaria. En África no es como aquí, la gente no tiene acceso a un diagnóstico rápido y seguro, allí hay que caminar mucho para poder tener la posibilidad de acceder a ello y poder pagarlo”, resalta Fernández.

Con todo ello el hecho de que haya más malaria en los países endémicos puede suponer que aumenten los viajeros infectados.

El eco

La experta considera que con este panorama, la posibilidad de que la malaria vuelva a dar el salto a Europa “es remota” porque hay acceso al diagnóstico, tratamientos y hay una vigilancia epidemiológica, por lo que, de momento, hay que estar tranquilos.

No obstante, añade: “El no en biología ya sabes que es como en el amor, ni nunca ni siempre. Posibilidad hay. De hecho, ha habido algún caso de malaria autóctona, pero de momento, tranquilidad”.

Bautista tampoco cree que pueda volver la malaria a Europa como “una enfermedad preocupante” por las razones ya esgrimidas: “cuando llega un caso se trata”.

Tendrían que pasar muchos casos, que la transmisión fuera muy intensa, y tanto en España como en el resto de Europa los sistemas de control de enfermedades infecciosas “son muy buenos”.

“Digamos que vuelva la malaria a Europa en las condiciones sociales, de control sanitario, etcétera, que hay ahora es difícil, está muy asociada a las zonas rurales en África”, zanja.

“Reinvertir, reimaginar, reavivar”

Para el día mundial, la OMS se une a la Alianza RBM para acabar con la malaria y a otros asociados para promover la campaña “La malaria acaba con nosotros: reinvertir, reimaginar, reavivar”.

El objetivo de la iniciativa, según señala la OMS en su web, es revitalizar los esfuerzos a todos los niveles, desde la política mundial hasta la comunitaria para acelerar los avances hacia la eliminación de la enfermedad.

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Un niño sentado tras una mosquitera en Zambia. EFE/KIM LUDBROOK

“Debemos reinvertir en intervenciones de eficacia probada, reimaginar nuestras estrategias para superar los obstáculos actuales y reavivar nuestros esfuerzos colectivos junto con los países y las comunidades para acelerar el progreso hacia el fin de la malaria”, indica la OMS.

Asimismo, destaca que “sabemos cómo acabar con la malaria” y que la decisión “es nuestra”: “Actuar ahora o arriesgarnos a perder terreno. Acabar con la malaria no es sólo un imperativo sanitario; es una inversión en un futuro más equitativo, seguro y próspero para todas las naciones”, resalta la OMS.

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Ciencia y Salud

La banalización del tratamiento de la obesidad aumenta el riesgo de generar otras patologías

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En la última década se ha producido una revolución de los nuevos fármacos para tratar la obesidad, de hecho, en 2021, la FDA de EE. UU. aprobó uno de estos compuestos con una dosis específica para la gestión crónica del peso, lo que incrementó su uso, tanto por prescripciones médicas como por atención mediática y redes sociales.

De esta forma, medicamentos como la semaglutida, liraglutida o tirzepatida entran en el debate digital (bajo sus nombres comerciales) sobre dietas y control del peso, lo que, en palabras del doctor Carlos Sala, jefe de la Unidad de la Obesidad del Hospital Quirónsalud Valencia, ha provocado una banalización de su uso y un desconocimiento de sus riesgos.

“Los fármacos análogos de GLP-1 y similares son seguros pero tienen efectos secundarios que muchos pacientes desconocen o banalizan. De hecho, su uso indiscriminado ha incrementado de forma alarmante el número de pancreatitis agudas y la pérdida de visión por neuritis óptica no isquémica”, ha advertido Sala.

Por ello, el doctor ha asegurado que, antes de iniciar un tratamiento con estos fármacos, se debe realizar una valoración previa de los pacientes que sufren obesidad en la que se incluya la posible presencia de enfermedades asociadas (hipertensión, dislipemia, hígado graso, apnea del sueño, enfermedad coronaria, ictus, etc.).

El efecto rebote

También será necesario recabar otros datos como el de peso y talla (IMC), cintura/cadera, cintura/talla, impacto psicológico de la enfermedad y objetivos realistas del paciente, edad, situación física, hábitos, etc.

De esta forma, ha explicado que si el exceso de peso es menor de 20-25 kg y el índice cintura/talla es menor de 0.6 (menos agresividad metabólica), y el paciente tiene capacidad de hacer ejercicio habitual la propuesta ideal es “el cambio de hábitos con apoyo farmacológico de 6 a 12 meses”.

Así, ha querido poner el foco en otra de las consecuencias del consumo sin conocimiento de estos medicamentos, puesto que tras la suspensión del tratamiento se producen reganancias de peso de forma natural, en especial, si no se han logrado los cambios de hábitos necesarios.

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Carlos Sala, jefe de la Unidad de Obesidad del Hospital Quirónsalud Valencia. Foto cedida

Con base en las publicaciones científicas, se acepta que el 15-20 % de los pacientes intervenidos quirúrgicamente pueden reganar parte del peso perdido a los 5 años, y que más del 80 % de los pacientes tratados mediante fármacos recuperan gran parte del peso perdido al año de suspender el tratamiento, siempre que no cambien de hábitos.

“La obesidad tiene un origen multifactorial, por eso el tratamiento debe ser multidisciplinar, con apoyo dietético-nutricional, psicológico y ejercicio físico mantenidos”, ha reiterado en declaraciones a EFE.

Por su parte, Rocío Práxedes, dietista-nutricionista de la Unidad de Obesidad del Hospital Quirónsalud Valencia, ha añadido que la educación nutricional desempeña un papel fundamental.

Sobre la dieta: recomendaciones y errores

Entre las recomendaciones que ha indicado Práxedes está priorizar alimentos densos en nutrientes -proteínas de calidad, verduras, frutas y grasas saludables- en porciones pequeñas, emplear técnicas culinarias que faciliten la digestión y el aprovechamiento de los nutrientes, como las cocciones prolongadas.

Y entre los errores alimentarios frecuentes ha señalado: saltarse comidas por falta de hambre, seguir consumiendo alimentos ultraprocesados, no asegurar suficiente proteína o descuidar la hidratación.

“Los alimentos son el vehículo que transporta los nutrientes, y estos son indispensables para la vida y el buen funcionamiento del organismo. La información y el asesoramiento permiten que el paciente comprenda el valor de organizar su alimentación”, ha comentado.

Por último, la dietista-nutricionista no recomienda el tratamiento de la obesidad con fármacos a personas sin diagnóstico previo, personas que no hayan intentado perder peso mediante una alimentación saludable y ejercicio físico o que recurran únicamente al medicamento, y pacientes en los que el riesgo de efectos adversos supere los beneficios potenciales. 

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La migraña en datos: conoce más sobre este dolor de cabeza intenso y discapacitante

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Es el tipo de dolor de cabeza más frecuente en las consultas. Afecta más a las mujeres que a los hombres y puede ser tan intenso que llega a ser discapacitante. Estos y otros datos que aporta la Fundación Española de Cefaleas nos ayudan a conocer más en profundidad a la migraña.

El abordaje contra la migraña consiste en seguir unas medidas generales, tratar las crisis de dolor y, en ocasiones, tomar un tratamiento preventivo.

La Fundación Española de Cefaleas (FECEF) ha elaborado un documento dirigido a pacientes y familiares con datos sobre la migraña que dan respuesta a las cuestiones más frecuentes que nos podemos plantear.

Qué es la migraña y algunos datos sobre la enfermedad

La migraña es una enfermedad neurológica frecuente y discapacitante que afecta aproximadamente a un 12 % de la población española. Se trata de una dolencia que impacta notablemente en la calidad de vida de las personas que la padecen. 

Afecta entre tres y cuatro veces más a las mujeres que a los hombres. Además, suele aparecer en edades tempranas. En ocasiones, las crisis se intensifican entre los 30 y 50 años y puede llegar a convertirse en migraña crónica, cuando el dolor de cabeza dura más de 15 días en un mes.

“Aunque muchas personas confunden migraña con cefalea, no es lo mismo», precisa el doctor Julio Pascual, presidente del Comité Científico y de Publicaciones de la FECEF y autor del documento. 

“La migraña es un tipo de cefalea que pertenece al grupo de las cefaleas primarias, que no tienen causa estructural identificable, mientras que las cefaleas secundarias tienen un origen conocido”, explica. 

Más del 90 % de las personas que acuden a consulta por dolor de cabeza sufren cefaleas primarias y, al menos, en dos de cada tres de los casos son migrañas. 

Síntomas y diagnóstico

El síntoma principal es un dolor de cabeza intenso que suele ser unilateral y pulsátil, con una duración de entre cuatro horas y tres días. El dolor empeora con la actividad física y con estímulos como la luz, el ruido o los olores, y puede acompañarse de náuseas o vómitos. 

Según el experto se denomina migraña sin aura, que lo padece un 70-80 % de los pacientes con migraña. 

El 20-30 % restante padece lo que se denomina migraña con aura, caracterizada por alteraciones visuales como borrosidad, luces o rayas coloreadas, adormecimiento de un lado de la cara y brazo y, en algunos casos, dificultad para hablar o entender. 

“Los síntomas del aura no duran más de una hora y no dejan secuelas”, indica el experto. 

El diagnóstico se basa en la descripción de los síntomas y en una exploración neurológica que incluye la evaluación del fondo de ojo. En la mayoría de los casos no es necesario realizar estudios radiológicos. 

Una enfermedad hereditaria: datos sobre factores genéticos de la migraña

La enfermedad tiene un importante componente genético. Así lo recoge el documento de la FECEF, que señala que muchas personas que la padecen cuentan con antecedentes familiares. 

Determinados genes favorecen una activación excesiva del nervio trigémino, lo que desencadena la liberación de sustancias como el péptido CGRP en las meninges, la capa que recubre a los huesos, que producen dolor al producir inflamación y dilatación de los vasos sanguíneos. 

No obstante, también existen factores no genéticos que contribuyen a la aparición de crisis de migraña e influyen en su frecuencia. Destacan:

  • Los cambios en las hormonas sexuales femeninas (especialmente los relacionados con el ciclo menstrual).
  • El estrés.
  • Las alteraciones del sueño.
  • Las variaciones meteorológicas.
EFE/Javier Etxezarreta

Medidas generales de tratamiento

Como la migraña no avisa, el doctor Julio pascual ofrece unos consejos para mejorar la calidad de vida:

  • Mantener una buena higiene del sueño (no dormir pocas horas, pero tampoco dormir en exceso).
  • Practicar ejercicio.
  • Llevar una alimentación equilibrada, evitando atracones y ayunos prolongados.
  • Evitar el sobrepeso.
  • Evitar alimentos que generen una relación clara con el dolor de cada paciente.

¿Cómo tratar las crisis?

Las crisis de migraña se tratan con fármacos. Para las crisis moderadas se usan antiinflamatorios de acción rápida. 

Para los que no responden a los antiinflamatorios, o si hay crisis con dolor más intenso, se usan los triptanes, fármacos específicos para la migraña que se administran de varias formas (oral, sublingual, nasal o inyección cutánea). 

Para personas con problemas cardíacos o que no toleran los triptanes se cuenta con otras opciones como fármacos con principios activos de rimegepant o lasmiditán

Por el contrario, se recomienda evitar el uso de analgésitcos combinados, egotamina o derivados opiáceos, ya que puede provocar adicción y cronificación de la migraña. 

Tratamiento preventivo

Según el presidente del Comité Científico y de Publicaciones de la FECEF, el tratamiento preventivo “está indicado cuando los episodios son frecuentes, más de cuatro al mes, y no responden al tratamiento de crisis”.

El doctor indica que este tipo de tratamiento incluye betabloqueantes, topiramato o flunarizina, y se debe tomar durante al menos seis meses.

En casos de falta de respuesta o tolerabilidad, se recurre a otras opciones como infiltraciones de toxina botulínica alrededor de cabeza y cuello o las terapias dirigidas contra el CGRP, que incluyen anticuerpos monoclonales inyectables o gepantes orales.

Estas alternativas han demostrado alta eficacia incluso en pacientes resistentes a tratamientos preventivos clásicos y presentan un perfil de seguridad y tolerancia mayor. 

Por ello, los fármacos anti-CGRP se consideran actualmente una de las mejores opciones preventivas para la migraña.

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Este neuropsicólogo quiere que cuidemos mejor nuestro cerebro y ha escrito un «manual» para contarlo

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Por David Castellanos y Mar Ampuero |

Ayuda volver a lo básico, ponerlo como punto de partida de lo que sea que nos propongamos. Tendemos muchas veces a complicar las cosas y los procesos. El neuropsicólogo Saúl Martínez-Horta recomienda no olvidarnos de “usar el cerebro para aquello para lo que la evolución lo construyó, que es resolver problemas, relacionarse con personas, aprender nuevas cosas”. Porque se trata de cuidarlo, y así, cuidarnos. Cómo hacerlo es lo que cuenta en un libro titulado “El cielo que olvida sus estrellas”.

En una entrevista a EFE Salud, Martínez-Horta, también director de la unidad de Neuropsicología del Centro de Diagnóstico e Intervención Neurocognitiva de Barcelona, destaca: “Enfermar o no depende de muchísimos factores. La cuestión es cuando ello suceda, si llega a suceder, cómo va a suceder. Y el aspecto que va a tener una misma enfermedad puede ser muy distinto si hemos dedicado una parte de nuestra vida a algo tan obvio como cuidarnos”.

Se refiere a las enfermedades neurodegenerativas, que cuando se diagnostican, suponen un varapalo para pacientes y familias. De aquí brota ‘El cielo que olvida sus estrellas”.

“El motivo por el cual he escrito este libro es esencialmente porque en muchas ocasiones tenemos que dedicar muchísimo tiempo a contar a las familias qué es lo que les está sucediendo, qué es lo que va a pasar, responder a preguntas que a nosotros nos parecen muy obvias pero que para las personas que van a convivir con enfermedades del sistema nervioso durante toda su vida nadie se las ha podido responder”, explica.

En EFE Salud hablamos con Martínez-Horta sobre esta suerte de “ manual” que ayuda a aquellas personas con enfermedades neurodegenerativas y a sus familiares a comprender el “porqué de lo que les ha tocado vivir».

Factores de riesgo de las enfermedades del cerebro

No es sencillo contar cómo funciona el cerebro, aún envuelto en misterio. Pero las zonas de claridad van ganando terreno. “Hace mucho tiempo que sabemos que el producto de la función cerebral, algo tan complejo como la mente humana, como la memoria, la consciencia, las emociones, no están en un lugar ni dependen de un lugar, sino que son consecuencia de una compleja interacción de múltiples actores que de algún modo dialogan entre ellos, algo así como un concierto perfectamente coordinado”.

En el libro, Martínez-Horta recurre a una analogía. Dado que en el cerebro muchos actores interactúan y dialogan entre sí, el retrato de cuanto acontece podría asemejarse al “mapa de una ciudad en la que están sucediendo una infinidad de cosas”.

Conocer el mapa es clave para conocer los riesgos. ¿Y cuáles son los riesgos, por tanto, de las enfermedades neurodegenerativas?

EFE/Sashenka Gutiérrezááá

Si dejamos al margen la parte genética que puede determinar que una persona padezca una enfermedad, Martínez-Horta enumera los siguientes:

  • El aislamiento social. Somos seres sociales. En consecuencia, “el impacto de la relación social en la construcción del cerebro, tal y como lo entendemos, es fundamental”, comunica Martínez-Horta.  
  • La hipertensión arterial. La elevada y continua presión golpea los vasos sanguíneos cerebrales, que van dejando pequeños sangrados y cicatrices y pueden dejar tejido muerto neuronal disfuncional.
  • El azúcar. Esta sustancia intoxica. El exceso de glucosa en casos de diabetes va causando un daño progresivo en el cerebro. 
  • La obesidad y los niveles altos de colesterol LDL y de triglicéridos.
  • El tabaquismo y el consumo de alcohol y de drogas. A este respecto, asegura Martínez-Horta: “En nuestra cultura se ha normalizado un patrón de uso y de abuso del alcohol con fines lúdicos, con fines sociales que desde una perspectiva de salud cardiovascular y desde una perspectiva de salud cerebral no tiene ningún sentido”. “No hay dosis de alcohol saludable”, concluye. 

Consejos para cuidar el cerebro

Seguimos en el mapa de la ciudad. Vistos los riesgos, vayamos a los consejos.

Como punto de partida, y retomamos así el comienzo de este texto, acudir a lo básico; a lo obvio. «La verdad es que no hay que buscar nada demasiado mágico. Es decir, tenemos la suerte de vivir en un país en el que disponemos de la mayoría de los factores que nos ayudan a protegernos».

Y estos son:

  • La dieta mediterránea
  • Actividad física y ejercicio
  • Socialización

«Básicamente, no olvidarnos de usar el cerebro para aquello que la evolución lo construyó, que es resolver problemas, que es relacionarse con personas, que es aprender nuevas cosas”, señala Saúl Martínez-Horta.

Enfermedades del cerebro: ¿Existe una más agresiva que otra?

Con respecto a las enfermedades neurodegenerativas, Saúl Martínez-Horta matiza que la más agresiva es aquella que te toca vivir. 

“La enfermedad más grave es aquella que te afecta y no hay una competición en torno a cuál es mejor o cuál es peor, sino que para el individuo que la sufre esa es la peor, para él y para su entorno”, opina el especialista. 

Hay enfermedades del cerebro que tienen “una crudeza especial” por la velocidad con la que suceden, como las enfermedades priónicas, que son rápidamente progresivas.

Pero también, por el factor hereditario, la enfermedad de Huntington. “El hecho de que los hijos nazcan con el riesgo de haber heredado la mutación que les causará la misma enfermedad con la que habrán visto enfermar y morir a su padre o a su madre” tiene un importante peso psicológico.

La importancia de una divulgación científica veraz en redes

Saúl Martínez-Horta divulga su conocimiento en X (antes Twitter) y se define como un “divulgador muy honesto”. Cree que “transmitir conocimiento en torno a la salud se tiene que hacer con mucha humildad.

Habla de la importancia de divulgar con conocimiento y con evidencia. “Es muy fácil divulgar sin contar la verdad”, alerta el neuropsicólogo. 

En ciencia, dice, para que algo se convierta en avance científico, además de someter la investigación a un “método muy riguroso”, la comunidad científica revisará y cuestionará si es válido y veraz.

En redes sociales, en cambio, no hay un control sobre lo que es veraz, y cree que eso es “peligrosísimo”, especialmente cuando se habla de temas de salud.

Advierte sobre el problema de dar más credibilidad a un divulgador según el número de seguidores que tenga en Instagram. Y hace un llamamiento al mundo de la comunicación para plantearse a controlar de manera firme quién debe contar cierta información. 

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