En países de Europa como España, Italia o Grecia está presente el mosquito del tipo “Anopheles”, el culpable de transmitir el parásito del género plasmodium que causa la malaria, enfermedad que acabó en 2023 con la vida de 597.000 personas en todo el mundo, el 95 % de ellas en África.
En ese año se registraron un total de 263 millones de casos, el 94 % también en la región africana, según los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Son los menores de 5 años quienes tienen mayor riesgo de sufrir complicaciones graves, de hecho, en 2023, casi el 76 % de todas las muertes en África por malaria se produjo en ese grupo etario.
La situación de la malaria en Europa
En Europa, con las campañas de erradicación de la malaria en el siglo pasado, hicieron que desapareciera en muchos países, entre ellos, España, país que fue declarado libre de la enfermedad en 1964.
Desde entonces se registran casos muy esporádicos de transmisión local debido a la llegada de viajeros infectados y a la presencia en el territorio de los mosquitos capaces de transmitir el parásito.
Una niña juega con un mapa de Europa. EFE/EPA/JULIEN WARNAND
Según un informe de situación y evaluación de riesgo de paludismo en España, del Centro español de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES), de 2015, desde 2006 y hasta ese año solo se ha descrito una transmisión local sostenida de la enfermedad en Grecia.
En concreto, en 2011 se detectaron 42 casos de malaria sin historia de viaje a países endémicos, “lo que puso en evidencia la presencia de transmisión local de la infección”, que continuó en años posteriores, según el documento.
El parásito que transmite el mosquito
Con motivo del Día Mundial del Paludismo, que se conmemora cada 25 de abril, el catedrático del Departamento de Bioquímica y Biología Molecular de la Facultad de Veterinaria de la Universidad Complutense de Madrid, José Manuel Bautista, explica a EFEsalud que el ciclo de los parásitos que transmiten la enfermedad ocurre entre el ser humano y el mosquito. De hecho, el reservorio más importante de la malaria es el ser humano.
“Lo tiene el ser humano que está infectado, cuando le pica el mosquito, éste se lo lleva y dentro del insecto se produce una fase de desarrollo sexual del parásito, de forma que cuando vuelve a picar el mosquito a otra persona lo vuelve a transmitir”, señala Bautista.
El catedrático, que en los últimos 15 años ha centrado su actividad investigadora en la malaria y es secretario científico de la Sociedad Española de Bioquímica y Biología Molecular (SEBBM), subraya que hay varios tipo de parásitos plasmodium, el más extendido y que causa más mortalidad es el falciparum, mayoritario en el continente africano.
El segundo más frecuente es el plasmodium vivax, que está presente en una parte de África pero sobre todo en Asia y Sudamérica.
El cambio climático
Con el cambio climático al acecho, las estaciones están cambiando, con un clima más tropical, provocando que haya estaciones húmedas, en las que llueve mucho, y el agua se acumula, con lo que hay mayor propensión a que los mosquitos se desarrollen, apunta a EFEsalud la portavoz de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC), Gema Fernández Rivas.
Una mujer con un paraguas en Monrovia (Liberia). EFE/EPA/AHMED JALLANZO
En este sentido, señala que los climas tropicales es donde mejor viven los mosquitos, frente a los fríos, en los que no están tan adaptados.
Por lo tanto, afirma la experta, a medida que aumenta el calentamiento global y las lluvias torrenciales, acercándose el clima al fenómeno de las estaciones tropicales, puede que haya un aumento del número de mosquitos, algo que se ha comprobado en los últimos años, en los que la población de estos insectos ha aumentado.
“Con lo cual, en este aspecto, el cambio climático nos va a favorecer que el vector esté más presente, pero esto no implica que estos vectores estén todos infectados por el parásito que causa la malaria, porque de momento en Europa está erradicado”, resalta Fernández.
En España
En España, por ejemplo se detectan cada año entre 700 y 850 casos de malaria importada, es decir, en pacientes que se han infectado en una zona endémica, fundamentalmente en África, según un estudio coordinado por investigadores del el Centro Nacional de Epidemiología (ISCIII) y el Centro de Investigaciones Biomédicas en Red en Epidemiología y Salud Pública (CIBERESP), entre otros, que analizó la distribución del vector en el país.
“Esto no implica que favorezca que estos vectores estén todos infectados por plasmodium, porque de momento nosotros lo tenemos erradicado. Aquí no circula, ha habido algún caso pero esporádico y controlado, pero siempre hay que estar vigilantes y puede afectar”, considera la portavoz de la SEIMC.
Colonia de flamencos en el Delta del Ebro, un área donde está presente el mosquito del género Anopheles. EFE/JAVIER BELVER
En este sentido, el catedrático de la Complutense añade que el “Anopheles” que hay en España transmite “con mucha dificultad” el plasmodium que causa la malaria más grave.
Sí puede ocurrir, que alguien que venga de zona endémica esté infectado y sufra la picadura del vector, dándose un caso autóctono, pero en estos casos, precisa el experto, las condiciones sanitarias en el país permiten, al igual que en el resto de Europa, que se detecte a tiempo, se trate y se pueda curar.
“La malaria es una enfermedad sobre todo de la pobreza y en Europa no hay esa pobreza extrema donde, digamos, es fácil que se acumule un reservorio muy grande de personas con malaria y que se empiece a hacer un ciclo”, señala Bautista.
El recorte a la ayuda internacional
El recorte de Estados Unidos a la ayuda internacional puede ser otro factor de riesgo. El presidente Donald Trump ha ordenado la interrupción de la cooperación que gestiona a través de la Agencia para el Desarrollo Internacional (USAID), un organismo que en 2024 distribuyó más de 44.000 millones de dólares en ayuda global.
El presidente estadounidense Donald Trump. EFE/EPA/SHAWN THEW / POOL
Ni Bautista ni Fernández tienen dudas de que ese movimiento provocará el aumento de casos en las zonas endémicas.
El secretario científico de la SEBBM recuerda que en África durante la pandemia de coronavirus se paralizó la asistencia médica y el control local de la malaria. La consecuencia fue que aumentaron los casos en esa región, algo que augura volverá a pasar.
“Hasta que no ves lo que hay allí en enfermedades infecciosas como la malaria, la tuberculosis o el vih no de das cuenta de lo necesario que es porque hay mucha pobreza, viven de sistemas autosuficientes, de agricultura y ganadería muy, muy pobres”, abunda Bautista.
En el mismo sentido se pronuncia la portavoz de la SEIMC, quien afirma que seguramente parte de esa ayuda recortada iba destinada también a proporcionar vacunas contra la malaria.
“Por lo tanto, sí que probablemente haya un repunte de casos en los países especialmente africanos, que es donde es el gran problema en malaria. En África no es como aquí, la gente no tiene acceso a un diagnóstico rápido y seguro, allí hay que caminar mucho para poder tener la posibilidad de acceder a ello y poder pagarlo”, resalta Fernández.
Con todo ello el hecho de que haya más malaria en los países endémicos puede suponer que aumenten los viajeros infectados.
El eco
La experta considera que con este panorama, la posibilidad de que la malaria vuelva a dar el salto a Europa “es remota” porque hay acceso al diagnóstico, tratamientos y hay una vigilancia epidemiológica, por lo que, de momento, hay que estar tranquilos.
No obstante, añade: “El no en biología ya sabes que es como en el amor, ni nunca ni siempre. Posibilidad hay. De hecho, ha habido algún caso de malaria autóctona, pero de momento, tranquilidad”.
Bautista tampoco cree que pueda volver la malaria a Europa como “una enfermedad preocupante” por las razones ya esgrimidas: “cuando llega un caso se trata”.
Tendrían que pasar muchos casos, que la transmisión fuera muy intensa, y tanto en España como en el resto de Europa los sistemas de control de enfermedades infecciosas “son muy buenos”.
“Digamos que vuelva la malaria a Europa en las condiciones sociales, de control sanitario, etcétera, que hay ahora es difícil, está muy asociada a las zonas rurales en África”, zanja.
“Reinvertir, reimaginar, reavivar”
Para el día mundial, la OMS se une a la Alianza RBM para acabar con la malaria y a otros asociados para promover la campaña “La malaria acaba con nosotros: reinvertir, reimaginar, reavivar”.
El objetivo de la iniciativa, según señala la OMS en su web, es revitalizar los esfuerzos a todos los niveles, desde la política mundial hasta la comunitaria para acelerar los avances hacia la eliminación de la enfermedad.
Un niño sentado tras una mosquitera en Zambia. EFE/KIM LUDBROOK
“Debemos reinvertir en intervenciones de eficacia probada, reimaginar nuestras estrategias para superar los obstáculos actuales y reavivar nuestros esfuerzos colectivos junto con los países y las comunidades para acelerar el progreso hacia el fin de la malaria”, indica la OMS.
Asimismo, destaca que “sabemos cómo acabar con la malaria” y que la decisión “es nuestra”: “Actuar ahora o arriesgarnos a perder terreno. Acabar con la malaria no es sólo un imperativo sanitario; es una inversión en un futuro más equitativo, seguro y próspero para todas las naciones”, resalta la OMS.
Las prácticas de los estudiantes de Medicina están hoy en día más planificadas y estructuradas y los futuros médicos rotan en los hospitales por los servicios que son esenciales para su formación. Sin embargo, el exceso de alumnado está extendiendo el uso de simuladores y muñecos de alta sensibilidad para contrarrestar las denominadas ‘prácticas ficus’, en las que solo se mira.
En una carrera donde más de la mitad de los créditos son prácticas hospitalarias y donde las facultades de Medicina superan el medio centenar y no dejan de crecer, se ha recrudecido la pugna por tener un centro sanitario adonde llevar a sus alumnos.
Esta lucha se da sobre todo en las grandes ciudades, como Madrid, donde hay diez facultades de Medicina (4 públicas y 6 privadas) y cuyos estudiantes sobrepasan la capacidad docente de los hospitales universitarios.
Según la ley, la universidad pública está asociada a un hospital público, en el que solo de manera excepcional hacen prácticas alumnos de la privada, siempre y cuando tenga el beneplácito de la primera. Además, no puede haber más de cinco estudiantes en el hospital, incluyendo a los residentes.
Sin embargo, comunidades como Madrid o la Valenciana están flexibilizando las normas de formación de los futuros médicos a través de convenios.
«Hay un problema de masificación y cuello de botella en algunos hospitales y aunque hay prácticas que se pueden hacer en laboratorios o en centros de simulación, para que se den al lado de una cama debe haber una serie de condiciones», señala a EFE el presidente de la Conferencia Nacional de Decanos de Medicina, Antonio Compañ, decano de la facultad Miguel Hernández de Elche (UMH).
Compañ hace alusión a las prácticas ‘ficus’, aquellas en las que un estudiante solo puede mirar porque los médicos adjuntos no dan abasto para atender su formación por la sobrecarga de trabajo asistencial.
El decano de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid, Javier Arias, contrapone dos modelos de prácticas clínicas: los de la privada y los de la pública.
Algunas privadas «quieren maximizar el uso del hospital» y hacen grupos amplios donde el estudiante es un «espectador pasivo y pasa por los servicios solo viendo», incide, mientras explica que en el caso de la Complutense, el alumno se integra como si fuera «el residente 0», y va en grupos de parejas o de forma individual.
«Al estudiante se le da progresivamente responsabilidad, interacciona con el paciente, explora, hace historias. Todo con procedimientos tutorizados», comenta Arias, quien recuerda que en los hospitales públicos hay sesiones clínicas, cambios de guardia, investigación y «los alumnos lo viven».
«En los privados el cirujano va a operar y luego se va, lo que es poco formativo para que el estudiante adquiera conocimientos y habilidades», señala.
Pero no en todos los hospitales privados ocurre esto, hay universidades como la de Navarra que tiene suficientes hospitales propios para hacer prácticas, recuerda Compañ, que insiste en que las dificultades se dan en hospitales de referencia de grandes ciudades donde todas las universidades quieren estar.
«No es lo mismo crear una facultad de Medicina en León o en Burgos donde hay camas suficientes, que en Barcelona, porque no sé de dónde van a sacar los hospitales», ironiza tras recordar que actualmente hay más de 54 facultades y están previstas otras cuatro más para 2026 (dos públicas y dos privadas).
Un sanitario utiliza las instalaciones del Hospital Virtual de Valdecilla en Santander. EFE/ Pedro Puente Hoyos
Convenios que garantizan las prácticas
Los centros privados buscan firman convenios con grupos de hospitales privados para garantizarse las prácticas de formación de los futuros médicos.
Es el caso de la Universidad Camilo José Cela (UCJC) y HM Hospitales en Madrid, de donde nació en 2021 UHMED (Centro Universitario adscrito). Su decano, José Barberán, incide en que cada año forman a cien médicos dentro de sus hospitales desde el primer año de carrera y en algunos casos, como en el de Montepríncipe, el centro docente está casi integrado dentro del hospital.
«Desde primero ya hacen rotaciones con los celadores, para aprender como llevar a los enfermeros, tratar urgencias o hacer reanimaciones cardiovasculares. En los siguientes cursos se incorporan a los equipos médicos y rotan por todos los servicios».
¿Cuándo pisa el alumno un hospital?
En las facultades públicas, habitualmente los estudiantes empiezan a acudir al hospital en tercero de carrera, aunque en algunos centros -sobre todo privados- ya tienen contacto desde primero, especialmente en Atención Primaria.
El tiempo de prácticas va variando según los cursos y mientras en la Facultad de Medicina de la Rey Juan Carlos el estudiante de cuarto desarrolla todo el curso dentro del hospital (clases teóricas y prácticas), en otras facultades hacen el rotatorio más intenso a partir de quinto y sexto.
«Hay bastante variabilidad; en la Complutense empiezan en tercero porque es cuando tienen formación suficiente. Al final supone un contacto con el paciente y un acceso a información sensible», recuerda el decano de Medicina de la UCM.
Sofía, de 21 años, tiene doble experiencia, en la pública y en la privada, y explica que empezó en la Universidad Francisco de Vitoria y en primero ya iba al centro de salud y al hospital para tener contacto con algunas especialidades.
«No tenía conocimientos pero me motivaba para seguir estudiando en momentos más difíciles», señala. En la Universidad Rey Juan Carlos, donde está actualmente, empezó a rotar en tercero «una vez a la semana en grupos de tres en tres y sobre todo se fomentaba hacer historias clínicas».
«Aprendimos mucho; nos lanzaron al paciente y había que poner a prueba lo que sabíamos», dice tras recalcar que en cuarto ha sido «más consciente de aplicar lo que estoy estudiando al ponerlo en práctica con el paciente todos los días».
La revolución de los simuladores
Los maniquíes de alta sensibilidad y las salas de simulación están revolucionando las prácticas en Medicina. «Son una ayuda súper importante», reconoce el decano de Medicina de la Miguel Hernández de Elche, que considera que tanto las privadas como las públicas apuestan por ello.
Universidades públicas como la de Granada, la de A Coruña, la Autónoma de Madrid o la Miguel Hernández en Alicante disponen de grandes centros de simulación, que ya están en hospitales como La Fe de Valencia o Valdecilla de Santander.
El Hospital Virtual Valdecilla es, de hecho, pionero en Europa. El director médico del centro hospitalario Valdecilla, Ramón Herrería, destaca a EFE los beneficios que tiene la simulación en la formación de residentes porque con estas técnicas «el error supone una oportunidad pedagógica».
«El residente, antes de pasar a la acción y a la práctica clínica, puede experimentar con actores, con simulación en 3 D, con robots. Eso hace que gane mucha más confianza, tiene más destreza técnica», señala.
Y lo contrapone con el modelo formativo de hace décadas: «en mi época, tenías que hacer o muchas guardias o tener mucha suerte en ellas para encontrar casos de situaciones críticas, que es para lo que todos los profesionales del hospital tenemos que estar preparados».
Un sanitario utiliza las instalaciones del Hospital Virtual de Valdecilla en Santander. EFE/ Pedro Puente Hoyos
Desembolso de las privadas
Por su parte, las universidades privadas hacen fuertes desembolsos para la formación de los futuros médicos. En Navarra o en la Francisco de Vitoria hay centros de simulación, y el CEU San Pablo de Montepríncipe ha construido un hospital real con capacidad para 50 pacientes.
Incubadoras, aparataje de última tecnología y muñecos de hasta 90.000 euros que simulan adultos o neonatos son utilizados por estudiantes de Medicina, Enfermería, Farmacia, Psicología o Fisioterapia.
«Lo que es importante es que sepan cómo funciona un hospital desde una entrada en urgencias, pasando por el triaje y la clasificación hasta si el paciente tiene que ingresar en hospitalización o en la UCI de adultos o de niños», explica a EFE el decano de la Facultad de Medicina de la Universidad CEU San Pablo, Tomás Chivato.
El decano de CUHMED también apuesta por los simuladores porque ayudan a adquirir competencias antes de «tocar» al paciente, como por ejemplo en intubación, aunque insiste en que «la simulación debe ser complementaria». Es importante «vivir el hospital y saber acompañar a un paciente».
Álvaro Trampal es el director del hospital de simulación del CEU, que tiene 23 salas, cada una de ellas motorizadas para que el alumno vea lo que practican sus compañeros desde otro habitáculo.
«Se trabaja con las simulaciones sobre el error como fuente de aprendizaje», añade. En el caso de Enfermería se enseña a mover a un paciente dentro de la cama o a manejar una membrana extracorpórea.
«Lo afronto con nervios y concentrado porque al final es bastante fiel a la realidad y creo que nos ayuda mucho», señala Miguel, estudiante de cuarto de enfermería en el CEU.
El presidente de la conferencia de decanos de Medicina cree que los estudiantes adquieren habilidades clínicas «mucho mejor que los que van a hospitales de forma pasiva» y encima «sin ningún riesgo para el paciente». Cogen confianza al tiempo que «disminuye el problema de exceso de estudiantes».
Mónica, estudiante de cuarto de Medicina en la Universidad Francisco de Vitoria, reconoce que las prácticas de simulación con maquetas o muñecos la han preparado para saber tratar muchas patologías.
Prevenir es la principal estrategia contra el cáncer, pero cuando la enfermedad aparece lo principal es detectarla cuanto antes para posibilitar su curación, pero también para evitar la recaída y frenar la metástasis. La investigación seguirá dando pasos en 2026 profundizando en los mecanismos de actuación del cáncer, definiendo la eficacia de las vacunas ARNmensajero o haciendo llegar las terapias innovadoras a nuevos tumores, entre otros avances.
En España, los nuevos diagnósticos de cáncer en 2025 siguen en aumento hasta alcanzar los 296.103, un 3,29 % más que el año anterior, según el informe «Las cifras del cáncer en España» de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), algo que se debe al aumento de la esperanza de vida y a la mayor detección.
Además, el cáncer es la principal causa de muerte en España en 2024, con 115.578 defunciones, el 26,5 % del total, según el Instituto Nacional de Estadística (INE).
Los avances contra el cáncer no aparecen de un día para otro, son fruto de muchos años de trabajo de la investigación básica, en los laboratorios, y de la investigación clínica, en la que participan los pacientes.
En 2026, se seguirá profundizando en la forma de actuar del cáncer para poder atajarlo con nuevas estrategias, se pondrá el foco en cánceres más agresivos y complicados de atacar, como el de páncreas, sin olvidar los que más afectan a la población, como el colorrectal, el de mama o el próstata, además del tumor de pulmón, el de mayor índice de mortalidad.
Y la llegada del cáncer a personas cada vez más jóvenes abre estudios para conocer la interacción del genoma con hábitos de vida poco saludables, con los disruptores endocrinos y la contaminación ambiental.
Estos son algunos de los avances en cáncer de los que se seguirá hablando en el nuevo año.
Anticuerpos conjugados, el caballo de Troya
Los anticuerpos conjugados consisten en un anticuerpo monoclonal que se dirige contra una diana concreta del tumor y lleva una carga de quimioterapia que se libera dentro de la célula tumoral, actuando como un auténtico caballo de Troya.
Su uso en algunos tumores metastásicos abren nuevas vías terapéuticas en casos resistentes a otros tratamientos.
“En cáncer de mama metastásico su uso está asentado, especialmente en tumores HER2 positivos, HER2-low y en algunos subgrupos de enfermedad triple negativa”, explica a EFE Salud la oncóloga Rebeca Lozano, secretaria científica de SEOM.
Los siguientes pasos que se están viendo en los conjugados en cáncer de mama son prescribirlos en fases más precoces de la enfermedad, tanto antes como después de la cirugía.
Además, en pacientes con cáncer de mama HER2 positivo con enfermedad residual tras quimioterapia, se ha demostrado que pueden reducir el riesgo de recaída.
“El uso de anticuerpos conjugados es una realidad también en otros tipos de tumores, como el carcinoma urotelial o el cáncer de pulmón. Paralelamente, se están desarrollando anticuerpos conjugados de segunda y tercera generación, con diseños más estables, cargas citotóxicas optimizadas y nuevas dianas, para ampliar su aplicabilidad», explica la doctora.
“El reto ahora -añade la secretaria científica de SEOM- es manejar las toxicidades, como la neumonitis o la neuropatía, que pueden limitar su uso en etapas mas tempranas”.
Foto cedida
Las CART-T y su futura llegada a los tumores sólidos
La terapia con células CART-T ha supuesto un cambio radical en tumores hematológicos (leucemias y linfomas), donde logran respuestas profundas y duraderas.
Su mecanismo consiste en reprogramar los linfocitos T del propio paciente, sus defensas, para reconocer y destruir células tumorales, lo que ha demostrado una eficacia que no se había visto previamente en este tipo de cánceres de la sangre que no responden a otros tratamientos.
Pero todavía su aplicación no ha llegado a los tumores sólidos: “La investigación es muy activa pero todavía está en fases iniciales”, señala la oncóloga del Hospital Universitario de Salamanca.
“Persisten barreras importantes como la heterogeneidad tumoral, la dificultad de las CAR-T para penetrar en el microambiente tumoral y el riesgo de toxicidad si la diana no se expresa exclusivamente en las células tumorales”, menciona la doctora en relación a algunas de las trabas que todavía intenta desentrañar la investigación.
Las vacunas contra el cáncer, como la de ARN mensajero
En este momento, la gran mayoría de las vacunas contra el cáncer están en fase experimental. Las que sí se utilizan de forma preventiva son las que sirven para frenar algunas infecciones que a largo plazo pueden causar cáncer, como la del virus del papiloma humano o la hepatitis B.
Entre esas vacunas en experimentación está la del ARN mensajero, que utiliza la misma tecnología que las vacunas contra el coronavirus SARS-CoV-2, que en 2020 causó la pandemia de covid, y que han permitido salvar a la gran mayoría de la población de enfermedad grave y muerte.
El investigador Pedro Berraondo, del Cima Universidad de Navarra, en declaraciones a EFE, explica que estas vacunas terapéuticas ‘enseñan’ al sistema inmunitario a identificar y atacar las células cancerosas, a partir de los neoantígenos (proteínas específicas de ese tumor en cada paciente) lo que permite que la vacuna sea personalizada.
La aplicación que más rápido está avanzando es como adyuvante tras extirpar un tumor para evitar su recurrencia.
Seguirán los avances en 2026 en estas vacunas contra el cáncer, con investigaciones más adelantadas en melanoma o páncreas y con ensayos en marcha para pulmón o colon.
¿Cuánto nos queda por conocer de la genómica del tumor?
La oncología de precisión ya está implantada en la práctica clínica. Se trata de conocer el perfil genómico de cada tumor para seleccionar el tratamiento más adecuado e individualizado para el paciente.
Para la secretaria científica de SEOM, “aunque disponemos de múltiples dianas, mutaciones, amplificaciones, fusiones…identificables mediante paneles de secuenciación, todavía el mapa está lejos de estar completo”.
¿Qué falta?
• Tumores como el cáncer de páncreas o el glioblastoma siguen sin tener dianas realmente eficaces. • En ocasiones identificamos alteraciones genómicas para las que no existe aún un fármaco disponible. • La heterogeniedad intratumoral continúa siendo un problema: un mismo tumor puede contener clones de perfiles genómicos distintos que condicionan respuestas y resistencias.
Progresos en el diagnóstico del cáncer para 2026
Si se detecta el cáncer en fases iniciales es más fácil combatirlo porque en la mayoría de los casos se logra la curación al estar localizado.
Contar con técnicas más eficaces y menos invasivas de diagnóstico es otro de los desafíos y una de ellas es la biopsia líquida.
“La biopsia líquida es una herramienta clínica real, cuyo uso principal es orientar el pronóstico y ayudar en la toma de decisiones de tratamientos en pacientes con cáncer mediante el análisis de ADN tumoral circulante (ctDNA)”, indica la secretaria científica de SEOM.
Ahora se aplica en el cáncer de mama hormonodependiente o luminal, ya que el ADN del tumor circulante puede anticipar la progresión antes de que sea visible mediante pruebas de imagen, permitiendo el cambio de tratamiento de forma más precoz.
Pero también es eficaz en el carcinoma urotelial múscuo-invasivo, donde la persistencia de ctDNA tras la cirugía ayuda a identificar a los pacientes de mayor riesgo, que podrían beneficiarse de un tratamiento con inmunoterapia tras la cirugía.
“La implementación clínica aún tiene barreras –estandarización de técnicas, acceso y financiación- que habrá que resolver para su adopción rutinaria”, señala la especialista.
Otras líneas de investigación: la inteligencia artificial
Los avances en cáncer en 2026 seguirán su curso en otros campos.
Uno de ellos es la inteligencia artificial que está permitiendo analizar imágenes, datos clínicos y genómicos. Puede ayudar a detectar tumores antes, clasificar mejor los subtipos tumorales y predecir respuesta a tratamientos.
“El potencial de la inteligencia artificial es enorme, pero requiere datos de calidad, transparencia y un uso responsable: no sustituye el criterio clínico”, asegura Rebeca Lozano.
Fotografía extraída de un vídeo sobre la presentación de una radioterapia respaldada por inteligencia artificial en el Departamento de Oncología Radioterápica del Hospital de la Charite de Berlín (Alemania). EPA/Clemens Bilan
También se seguirán dando pasos en la inmunoterapia, los fármacos que estimulan el sistema inmune del paciente, que ha ya supuesto un cambio de paradigma en tumores con estadios avanzados, especialmente en pulmón o melanoma.
«La inmunoterapia es uno de los grandes pilares del tratamiento de la enfermedad avanzada en muchos tipos tumorales, pero su uso en fases más tempranas está cambiando el curso de tumores con alto riesgo de recaída», puntualiza.
La oncóloga destaca que los avances en cáncer para 2026 van más allá de la ciencia, también se debe progresar en la vida integral del paciente y en su calidad de vida.
El creciente número de supervivientes sitúa en primer plano la rehabilitación, la salud mental, la actividad física y la reintegración laboral, además del seguimiento de los efectos secundarios, como la cardiotoxicidad, y el cáncer en personas de edad avanzada.
“Tratar el cáncer implica también acompañar al paciente en todo el proceso, minimizando secuelas físicas y emocionales”, concluye Rebeca Lozano, de SEOM, como otro de los avances contra el cáncer de cara a 2026.
«Hoy, primer día del año 2026, quiero compartir contigo doce propósitos sexuales para que reconectes con tu cuerpo, erotices la rutina con tu pareja y disfrutes de una sexualidad plena, a tu gusto, más allá de las típicas metas laborales o de las bienintenciondas ideas que fijamos para mejorar nuestra salud y bienestar», plantea Lisbeth Calzadilla Meré.
«Hablamos de una guía íntima para empezar 2026 con más placer y menos presión en todos los sentidos. El objetivo se concentra en que vivas una sexualidad libre, lúcida y disfrutada», apunta la sexóloga, sex coach y periodista.
Por ti y por tu pareja, disfruta y goza, si es tu deseo, de estos 12 propósitos sexuales para 2026:
Explora tu cuerpo. Date tiempo para tocarte, descubrirte y preguntarte: ¿qué me gusta hoy?
Reconcíliate con tu deseo, sea cual sea. Tener mucho o poco, no te juzgues; escúchate.
Habla con tu pareja sobre lo que necesitas. La comunicación es y será vital en tu vida sexual.
Usa lubricante (si lo necesitas) sin culpa ni excusas, porque es una herramienta del placer.
Lee y escucha relatos eróticos. Erotizar la mente también es parte del juego sexual.
Invierte en juguetería o cosmética erótica. Experimenta y descubre sensaciones nuevas.
Amplía tu mapa del placer. Explora con besos, masajes, caricias… ¡La penetración no es el principio y el fin de las relaciones sexuales de la pareja!
Cuida tu salud sexual. Consulta a tu ginecóloga, al fisioterapeuta de suelo pélvico o, si lo necesitas, habla con una sexóloga.
Rompe cualquier mito sexual que aún te pese. El que sea… Hazlo, si te agrada, y libérate.
Concédete el permiso para decir NO cuando algo no te ofrezca placer.
No te olvides de que la sexualidad carece de fecha de caducidad. Tu cuerpo cambia, sí, pero el placer continúa estando ahí por y para ti.
Lisbeth, ¿cómo puedo aplicar estos propósitos sexuales para mejorar mi relación con Michel en 2026?, pregunta Carolina.
No se trata de cumplir todos tus deseos y propósitos, o los que yo te propongo, ni de hacerlo al instante, por supuesto. Los propósitos son guías, no obligaciones.
Elige, primero, aquellos que más resuenen en tu cabeza, los que te apetezcan, y permítete, sin duda, cambiar de idea más adelante. La clave está en abrir un gran espacio al deseo y a las novedades positivas… Deja que tu sexualidad evolucione contigo y disfrútala.
Este 2026, no te olvides de ti. Tu placer, tu cuerpo y tu deseo también importan y merecen cuidados, exploración y disfrute. Así que, este año, pon tu bienestar erótico en la lista de prioridades. Redescúbrete. Cuídate. Juega. Aprende. Y sobre todo… ¡Vive!
Pero recuerda, el sexo siempre debe ser libre, sano y seguro tanto para las mujeres como para los hombres.
La sexóloga, sex coach y periodista, Lisbeth Calzadilla Meré, forma parte del equipo Sexperimentando que dirige la psicosexóloga Nayara Malnero, terapeuta experta en relaciones de pareja.