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Ciencia y Salud

¿Miedo a los agujeros? Se llama tripofobia y es más común de lo que crees

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La tripofobia es el miedo o repulsión que siente una persona al mirar o al estar cerca de figuras geométricas muy juntas, especialmente orificios pequeños circulares, pero también rectángulos muy pequeños.

Quienes padecen este miedo intenso sufren malestar y manifiestan síntomas como comezón, temblores, hormigueo y repulsión al contacto con este tipo de patrones geométricos. En casos más graves, la tripofobia puede producir náuseas, aumento de los latidos cardíacos e incluso una crisis de pánico.

En una entrevista con EFEsalud, Andrea Doreste, psicóloga de la clínica MGC Mutua, nos responde a las preguntas más comunes sobre esta fobia y nos explica en qué consiste y cómo dificulta la vida de quienes lo padecen.

¿Qué es la tripofobia o miedo a los agujeros?

Se trata de un miedo irracional a imágenes u objetos que tienen agujeros o patrones repetitivos con figuras geométricas como por ejemplo un panal de abejas o las piedras pómez.

Se le considera como un miedo irracional, ya que los estímulos fóbicos en este caso no pueden ser considerados como entes amenazantes o de verdadero peligro; por lo que los ataques de pánico relacionados a ella se consideran “falsas alarmas”, ya que simplemente se da por el contacto visual con imágenes que resultan desagradables.

Es importante destacar que éste no es un término formal en la psicología aún; pues de hecho, todavía no ha sido considerado como un trastorno por el Manual de Diagnostico y Estadístico de Trastornos Mentales (DSM).

Sin embargo, es una fobia sumamente común, ya que existe una gran cantidad de personas que ha manifestado este tipo de temores.

La tripofobia en la piel, uno de los casos más comunes, no es una enfermedad, sino simplemente el temor a padecer o tener un conjunto de agujeros en la piel. 

«Este malestar viene de la visualización de estas imágenes, de ahí que su descubrimiento viniera a partir del uso de los teléfonos móviles, que cada día tienen más cámaras y en consecuencias más agujeros», explica la psicóloga.

«No hay unanimidad con respecto al tipo de patrón que produce la fobia, sino que varía de una persona a otra. Lo habitual son pequeños agujeros; por ejemplo, formas similares a un panal de abejas o una esponja de mar», sostiene la experta.

¿Qué causas esconde esta fobia?

Se desconocen las causas exactas que producen la tripofobia pues los estudios realizados son bastantes limitados.

«Es probable que las causas vayan en la misma línea del resto de fobias, en las que la presencia de aquello que produce miedo, implica que podría aparecer un peligro real para la persona de forma repentina. En algunos casos, se puede llegar a hacer una asociación directa con la enfermedad o la muerte», afirma Doreste.

Otro motivo es la semejanza de estas figuras e imágenes con animales venenosos, como por ejemplo las serpientes, que también son causantes de otras muchas fobias.

Además, algunos profesionales también atribuyen la tripofobia al hecho de que el cerebro necesita más oxígeno y energía para procesar patrones de este tipo, por lo que aparecen sentimientos de angustia.

¿Cuáles son sus síntomas?

Las personas que padecen tripofobia pueden llegar a experimentar crisis de angustia similares a las que generan otras fobias. En estos casos los síntomas más comunes son:

Náuseas y mareos

Taquicardias.

Temblores.

Sudoración.

Dificultad para respirar

No obstante, uno de los síntomas más comunes de la tripofobia es la piel erizada y los picores en diferentes partes del cuerpo, fruto del miedo irracional a tener en el propio cuerpo ese patrón de agujeros.

«Además, es importante destacar que la tripofobia no está limitada a un grupo demográfico específico y que puede afectar a personas de todas las edades», matiza la psicóloga de la clínica MGC Mutua.

Las causas exactas de la tripofobia aún no están completamente claras, ya que los estudios al respecto
son escasos. Imagen cedida por Clínica MGC Mutua

¿Cómo afecta la tripofobia al día a día?

La tripofobia afecta a quiénes la padecen en la medida en la que se encuentran con este tipo de patrones geométricos en su vida cotidiana como puede ser las cámaras de un teléfono móvil, las esponjas, una cortina o una pared con puntitos…

«Es limitante siempre que la persona tenga delante aquello que le genera fobia: esos puntos, esos agujeros, o ese ese patrón o esa cortina de la ducha con puntos…», explica la psicóloga.

Por lo general, muchas de las personas afectadas no buscan tratamiento porque no sienten que su rutina diaria se vea alterada por esta fobia.

¿Cuál es la terapia o tratamiento?

«Como en el resto de fobias, el tratamiento pasa por la combinación de la medicación con la terapia cognitivo-conductual», explica la experta.

«La terapia cognitivo-conductual es la más eficaz. Además de relajarse, es positivo practicar técnicas de respiración, pero sobre todo hay que trabajar mucho a nivel cognitivo y el pensamiento», sostiene Doreste.

Sin embargo, afirma la psicóloga, debe ser un profesional quien haga la valoración, ya que depende de la gravedad de los síntomas y de la interferencia que estos puedan tener con las actividades del día a día.

Este tipo de fobias suelen ir acompañadas de otras similares o no como puede ser el miedo a la naturaleza, a la sangre o las inyecciones, fobia social a espacios cerrados u otras cosas específicas.

Andrea Doreste, Psicóloga de la clínica MGC Mutua. Imagen cedida.

Tripofobia, un miedo en estudio

La tripofobia es un fenómeno peculiar que ha despertado el interés de profesionales de la psicología y la neurociencia. Algunos estudios sugieren que la respuesta a estos patrones visuales puede tener raíces evolutivas en la preservación de la especie. Es decir, la aversión a ciertas pautas podría haber evolucionado como un mecanismo de defensa, para evitar posibles amenazas en la naturaleza.

Además, la tripofobia en las personas ha generado debates sobre la relación entre la mente y la percepción visual. Algunos expertos sugieren que esta fobia puede estar vinculada a la forma en que el
cerebro procesa y organiza la información visua
l, que llevaría a reacciones emocionales intensas ante ciertos estímulos.

«Existen otras fobias que también son inusuales, y que han sido objeto de estudio e interés en el ámbito científico. Algunas de ellas son la cronofobia, que implica el miedo al paso del tiempo; la xantofobia, que es el miedo al color amarillo; la eisoptrofobia, que es el miedo a los espejos o a cualquier objeto que muestra un reflejo; la somnifobia o miedo a dormir, o la coulrofobia, o miedo a los payasos, que en algunos casos, puede llegar a causar ataques de pánico», concluye Andrea Doreste.

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Ciencia y Salud

La desconfianza sobre las vacunas se expande en redes

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El informe «Confianza en la Vacunación en la Red», realizado por el Instituto #SaludSinBulos y 202 Digital Reputation recoge información sobre el impacto de la desinformación en vacunas en redes sociales, con el estudio de más de 24.000 conversaciones, pero también en foros y noticias online.

Esta investigación refleja que más de un 66 % expresa un sentimiento negativo hacia las vacunas.

Más de 7.400 conversaciones en redes utilizan el término «repentinitis» acuñado por los «antivacunas» que se refiere a las muertes repentinas atribuida a las vacunas, aunque tales afirmaciones no se basan en fundamentos científicos.

De hecho, #Repentinitis es el hashtag más empleado en temas de vacunación en la red “X”, antes Twitter, con seis mil menciones.

Imagen del informe «Confianza en la Vacunación en la Red». Foto cedida.

Principales bulos difundidos

Según el informe de #SaludsinBulos, esto son algunos de los contenidos negativos detectados en redes y otros medios analizados:

La vacuna MMR (sarampión, paperas y rubéola) tiene una relación directa con el autismo.

La proporción de timerosal (conservante que contiene mercurio) presente en las dosis es peligrosa.

Las vacunas debilitan el sistema inmunológico en lugar de fortalecerlo.

El sarampión ha aumentado en la misma proporción que el número de la triple vírica, además de que hay supuestos casos en los que no ha resultado ser esterilizante.

Las vacunas pueden causar enfermedades peligrosas.

Hay enfermedades erradicadas y por lo tanto, la vacunación ya no es necesaria.

La vacuna de la tosferina, protagonista de las conversaciones

La vacuna contra la tosferina acapara más del 43 % de las conversaciones, de las que el 27 % son negativas y contribuyen a la desinformación al afirmar que, en lugar de prevenir la enfermedad, puede aumentar los casos.

El informe también apunta a otras vacunas que provocan desconfianza:

MMR (Vacuna contra el sarampión, la paperas y la rubéola)

VPH (Vacuna contra el virus papiloma humano)

INFLUENZA (Vacuna contra la gripe)

ROTAVIRUS (Vacuna contra el virus rotavirus)

TDAP (Vacuna contra el tétanos, la difteria y la tosferina)

Principales efectos de la desinformación

Esta desinformación sobre las vacunas en redes provoca una inquietud por la preservación de la autonomía personal y libertad de elección en los usuarios. Además, el pensamiento predominante es que las vacunas producen el efecto contrario y aceleran la enfermedad.

Tales desinformaciones generan prejuicios, como reducir las vacunas a un negocio farmacéutico, puesto que se refleja en un sentimiento negativo hacia las farmacéuticas del 100 %.

“Los negacionistas aprovechan cualquier suceso adverso, tenga o no que ver con las vacunas, para relacionarlo con estas, ya sea el fallecimiento de un famoso o el repunte de una enfermedad, y lo hacen apelando a las emociones primarias, como el miedo, lo que les da muy buenos resultados”, asegura Carlos Mateos, coordinador del instituto #SaludsinBulos.

Según el informe del Estado Mundial de la Infancia realizado por UNICEF en 2023, “hay indicios preocupantes de que la confianza en las vacunas está disminuyendo en algunos países”.

El sarampión es
una enfermedad muy contagiosa que requiere niveles de inmunidad del 95% o más. EFE/Alejandro García

La IA como herramienta para combatir la desinformación

En el simposio donde se presentó el informe de la Confianza de la Vacunación en la Red, aparte de señalar la problemática de la desinformación en el sector sanitario, se realizó una propuesta de la inteligencia artificial (IA) como instrumento para reducir la desinformación y desarrollar herramientas que permitan mejorar la confianza vacunal.

Al igual que las redes sociales son uno de los principales medios por donde se difunde la desinformación sobre las inoculaciones, la IA es otro instrumento capaz de multiplicar este riesgo.

Sin embargo, en los últimos años han surgido iniciativas como un estudio de la revista Behavioral Sciences, donde se emplearon algoritmos para predecir el porcentaje de vacunación a través del seguimiento de las interacciones de los pacientes con las enfermeras. El trabajo contó con un 89 % de acierto y concluyó con que la IA “puede personalizar los mensajes de acuerdo con datos demográficos específicos, amplificando su relevancia e influencia”. 

Por contra, un estudio publicado en JAMA Intern Med ha demostrado que las barreras que se han puesto a la inteligencia artificial resultan insuficientes ya que la habilidad para generar grandes cantidades de desinformación es muy potente.

Ante esta crisis de veracidad, los profesionales implicados en el estudio han insistido en la necesidad urgente de vigilar la inteligencia artificial. Por ello concluyen que “los pilares de la farmacovigilancia- incluyendo transparencia, vigilancia y regulación- deben servir como ejemplo para afrontar estos riesgos y salvaguardar la salud pública”. 

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Migraña en el trabajo: ¿Cómo debe actuar el entorno laboral?

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Uno de cada siete trabajadores sufre migraña, según datos que maneja la Asociación Española de Migraña y Cefalea (AEMICE), que ha lanzado la guía «La migraña en el trabajo. Claves para promover un entorno laboral más inclusivo para personas con migraña», en la que han participado un comité editorial de expertos de diferentes disciplinas (neurólogos, enfermeras, médicos de familia, especialistas en recursos humanos y pacientes).

La migraña (un 15 % de prevalencia) y la cefalea tensional (más del 60 %) son los dos tipos de cefaleas más frecuentes entre más de doscientas, según datos de la Sociedad Española de Neurología (SEN). Junto a las cefaleas en racimos son las dolencias que pueden ser crónicas.

“Esta cronicidad es especialmente habitual en el caso de la migraña, ya que más del 50 % de los pacientes españoles que padecen una cefalea crónica, padecen migraña», según el doctor Pablo Irimia, coordinador del Grupo de Estudio de Cefaleas de la SEN.

Cefalea define cualquier tipo de dolor de cabeza que puede ser tanto un síntoma de otra enfermedad, algo que un 89 % de la población masculina y un 99 % de la femenina asegura padecer o haber padecido en algún momento de su vida, informa esta sociedad médica.

¿Qué es la migraña?

«Migraña no es sufrir un simple dolor de cabeza», señala la guía de AEMICE. «Se manifiesta en forma de dolor de cabeza intenso y, en ocasiones, pulsátil, como si se sintieran los latidos del corazón en la cabeza,
de intensidad moderada o severa que suele aparecer en un lado de la cabeza».

También puede ir acompañada de alteración de la sensibilidad a la luz, al sonido, a los olores, así como náuseas y vómitos.

La migraña se presenta en forma de ataques o crisis que pueden durar entre 4 y 72 horas. La frecuencia
de estas crisis es variable, pudiendo oscilar entre uno al año y varios por semana.

Imagen de la guía sobre la migraña de la Asociación Española de Migraña y Cefalea (AEMICE). Foto cedida

Recomendaciones para abordar la migraña en el trabajo

El 62 % de las personas con migraña se sienten estigmatizadas en el trabajo y piden más apoyo a empresas y trabajadores, apunta AEMICE.

Para facilitar la inclusión laboral de las personas con migraña, esta asociación recomienda a las empresas:

Preguntar al trabajador o trabajadora cómo ayudarle.

Facilitar al máximo entornos para prevenir y reducir la hipersensibilidad a la luz.

Promover las zonas de trabajo silenciosas.

Crear espacios ventilados, libres de olores fuertes.

Potenciar fórmulas que permitan el teletrabajo.

Facilitar modelos de flexibilidad horaria.

Evitar trabajos a turnos u horario nocturno.

Dar a conocer el Servicio de Prevención de la empresa.

Crear programas de educación para la salud.

Tener información sobre la migraña y hacer pedagogía sobre su impacto.

Valorar la posibilidad de cambiar al afectado de puesto de trabajo.

¿Cómo ayudar a mi compañero/a durante una crisis de migraña?

La guía ofrece algunas pistas que pueden ser útiles para dar apoyo y facilitar un mejor entorno de trabajo:

Transmitir que le crees.

Evita los posibles desencadenantes de la migraña como fragancias fuertes, velas perfumadas y productos de limpieza o exceso de ruido y música fuerte.

Reconoce las cualidades de la persona al no ser fácil vivir con esas limitaciones.

¿Cómo controlo mi migraña?

La guía de AEMICE también da consejos para que la migraña afecte lo menos posible a la vida laboral:

Controla el estrés.

Programa tus tareas.

Adapta tu espacio de trabajo.

Bebe con frecuencia y come sano y fuera de tu zona de trabajo.

Da a conocer tu enfermedad en el entorno laboral.

Felicítate por las pequeñas victorias.

Sigue las pautas de tu equipo sanitario.

Contacta con asociaciones de pacientes.

Imagen de la guía sobre la migraña de la Asociación Española de Migraña y Cefalea (AEMICE). Foto cedida

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Las enfermedades del hígado aumentan y reclaman atención

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El 19 de abril se celebra por primera vez el Día Mundial del Hígado, en el que los expertos hacen hincapié en la «epidemia silenciosa» de las enfermedades hepáticas, que suponen una causa importante de morbilidad y mortalidad en el mundo occidental.

En concreto, las enfermedades del hígado afectan en el mundo a más de 844 millones de personas y causan la muerte de dos millones al año.

Cambio de paradigma

Con el objetivo de frenar el aumento, la Asociación Española para el Estudio del Hígado (AEHH) ha elaborado un «Plan Nacional de Salud Hepática Reto 2032», ya que considera que hasta ahora la atención política a estas patologías estaba centrada en las hepatitis víricas y, fundamentalmente, en la hepatitis C.

Y con el documento se quiere dar respuesta al «cambio de paradigma actual» de estas enfermedades, con un creciente protagonismo de la enfermedad hepática relacionada con el consumo de alcohol y de la esteatosis hepática metabólica, asociada a obesidad y diabetes tipo 2, y popularmente conocida como hígado graso.

El presidente de la AEEH, Manuel Romero. Foto cedida.

Desde la AEEH, su presidente, Manuel Romero, señala, en declaraciones a EFEsalud, que las enfermedades del hígado «tienen la virtud» de que se pueden prevenir, diagnosticar a tiempo y cambiar el pronóstico.

De hecho, cambiar el estilo de vida a través de la dieta y la actividad física en pacientes con hígado graso puede revertir la enfermedad en más del 80 % de los casos. Pero, además, dejar de consumir alcohol contrarresta los efectos de la enfermedad hepática.

En general, el 90 % de las enfermedades hepáticas son prevenibles, y con solo un 25 % del tejido sano, el órgano puede regenerarse.

«Con el Plan la idea era dibujar una matriz en la cual nosotros definiéramos cuál es la mejor forma de prevenir, de hacer el diagnóstico precoz y de hacer el tratamiento», señala Romero.

Un plan nacional

El Plan divide la salud hepática en seis grandes áreas: las enfermedades raras del hígado, la enfermedad hepática por alcohol, la esteatosis hepática metabólica (hígado graso), el trasplante, el hepatocarcinoma y las hepatitis virales.

Los esfuerzos se centran en prevenir la cirrosis y el cáncer de hígado, que suele aparecer como una complicación de este tipo de enfermedades, pero también en reducir la necesidad de los trasplantes hepáticos.

De ahí en que insistan en la importancia de frenar el aumento de las patologías hepáticas crónicas como el hígado graso, que tiene una «altísima prevalencia», tal y como señala Romero, ya que alcanza a un tercio de la población.

EFE/EPA/ALLISON DINNER

La esteatosis hepática metabólica se caracteriza por la acumulación de grasa en el hígado y en sus etapas iniciales puede ser reversible. Entre el 10 % y el 20 % desarrolla fibrosis y en menos del 5 % derivan en cirrosis.

Entre otros, los hepatólogos señalan en el plan que el manejo de esta enfermedad «presenta múltiples ineficiencias que impactan directamente en todo el circuito del paciente, desde la sospecha hasta el seguimiento, y por ende en su calidad de vida».

También destacan los expertos en el plan la «baja concienciación» de la población, los profesionales y las autoridades sanitarias, además de la dificultad en realizar un diagnóstico correcto y la falta de conocimiento de los índices bioquímicos, que ayudan a realizar el diagnóstico.

La enfermedad hepática por consumo de alcohol

Por otra parte, más del 10 % de la población en España consume alcohol a diario y, por tanto, apunta el presidente de la AEEH, está en riesgo de tener la enfermedad hepática relacionada con esta sustancia.

En Europa es la causa más común de enfermedad hepática avanzada y de cirrosis hepática. Su prevalencia es del 2 %.

EFE/EPA/NEIL HALL

En España se estima que el 73,8 % de los casos de cirrosis hepática en hombres y el 56,3 % en mujeres están atribuidas al consumo de alcohol .

Aunque no se disponga de datos precisos sobre la prevalencia e incidencia de la enfermedad hepática por alcohol, los hepatólogos consideran que existen pruebas suficientes para afirmar que el alcohol es una de las principales causas de muerte por cirrosis hepática en todo el mundo, lo que la convierte «en un problema de salud pública».

Los jóvenes y el alcohol

«Si hiciéramos campañas de prevención animando a hacer una dieta equilibrada y una vida saludable, con ejercicio físico y si, además, educamos para la salud para evitar el consumo de alcohol, pues está claro que podríamos mejorar», abunda Romero.

Por eso, los hepatólogos urgen en el documento a abordar el consumo de alcohol a edades cada vez más tempranas, pues ya es la primera causa de necesidad de trasplante hepático. Asimismo, está detrás directa o indirectamente, de más del 50 % de los cánceres de hígado.

«Para poder regular todos estos hábitos que están tan arraigados, necesitamos normas. Que se pongan encima de la mesa cambios legislativos para abordarlos, porque tenemos que educar a los niños, a los padres, a los maestros, a los políticos, a los profesionales de la salud, a los pacientes, a todos», asevera el presidente de la AEEH.

En este sentido, Romero cree necesario erradicar la creencia entre los menores de que «se es más mayor, más hombre o más mujer porque se consuma alcohol, sino todo lo contrario».

Campaña internacional

Y con motivo de este día, las sociedades científicas internacionales para el estudio del hígado se han unido en una campaña mundial para concienciar sobre la salud y la prevalencia de las enfermedades relacionadas con este órgano en todo el mundo.

En la campaña, las sociedades recuerdan que el hígado es uno de los órganos más importantes de nuestro cuerpo y siempre trabaja «para mantenernos sanos».

Entre otras cosas, asegura que «hay muchísimas formas de apoyar la buena salud del hígado» y anima a conocerlas como el seguimiento de la dieta saludable, el ejercicio, tener en cuenta los riesgos del consumo de alcohol y controlar la salud del órgano, sometiéndose regularmente a chequeos médicos.

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