Ciencia y Salud
La vacuna antigripal reduce infartos, diabetes y demencia
«La vacuna antigripal no sólo evita formas graves de esta enfermedad infecciosa, ingresos hospitalarios y fallecimientos, sino que protege frente a los infartos de corazón a la vez que reduce la acción patológica de la diabetes«, destaca la Dra. María Fernández Prada, especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública del Hospital Vital «Álvarez Buylla» de Mieres en Asturias.
«Pero no se quedan ahí los beneficios de la vacunación antigripal: reduce las complicaciones en los pacientes cardiovasculares crónicos, aminora la posibilidad de neumonía gripal en pacientes diabéticos, al igual que los subidones del azúcar en sangre o hiperglucemia«, subraya la profesora asociada de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad de Oviedo.
«La gripe de cada año, además, puede ser el detonante de una enfermedad cardíaca en personas que previamente no padecían este tipo de patología y, sin duda, altera y desestabiliza los niveles de glucosa en pacientes con diabetes; dos argumentos muy serios para irnos a vacunar cuando toque o cuando lo indiquen nuestr@s médic@s de cabecera», recalca.
Y por si no fueran pocos los privilegios para la salud de la vacuna antigripal, diferentes estudios comienzan a poner negro sobre blanco que esta protección sistemática contra el virus de la influenza y sus distintos linajes consigue disminuir hasta un 31 % el riesgo de sufrir demencia.
«Es más, la vacunación antigripal mitigaría el riesgo de desarrollar carcinoma renal en personas con enfermedad renal crónica, según se desprende de otra investigación», apunta la Dra. Fernández Prada, coautora de 50 publicaciones científicas en revistas indexadas en JCR sobre Vacunología y Seguridad del Paciente.
Vacuna antigripal para prevenir riesgos graves en nuestra salud
Los virus de la gripe afectan anualmente al 10-20 % de la población en los países occidentales, ocasionando epidemias anuales que acontecen, normalmente, entre los meses de enero y abril.
La influenza (gripe) es una enfermedad respiratoria contagiosa. El virus infecta la nariz, la garganta y en algunos casos los pulmones, causando patologías leves o graves, detonante de un buen número de fallecimientos cada año.
La transmisión del virus se produce, básicamente, a través de las minúsculas gotitas expulsadas por nuestras vías aéreas al hablar, toser y estornudar, gotitas contienen el microorganismo vírico.
El contagio es mayor a partir de los tres o cuatro primeros días desde la aparición de síntomas de la enfermedad.
Los virus de la gripe circulantes son de cuatro tipos, pero son la influenzavirus A, con diferentes subtipos, y la influenza B, con dos linajes, Victoria y Yamagata, los de mayor incidencia patológica en el ser humano.
El virus C de la gripe es responsable de los casos esporádicos de resfriados y catarros, las dolencias respiratorias típicas de las vías altas, sin potencial epidémico. La influenza D afecta principalmente al ganado.
Dos proteínas de la superficie del influenzavirus A, hemaglutinina (HA) y neuraminidasa (NA), generan 18 subtipos de hemaglutinina y 11 subtipos de neuraminidasa (de H1 a H18 y de N1 a N11, respectivamente).
Y se han identificado más de 130 combinaciones de subtipos, grupos y subgrupos de influenza A en la naturaleza, principalmente en aves silvestres, dada la predisposición al intercambio de segmentos de genes cuando dos o más subtipos infectan un mismo organismo: intercambian información de su genoma tipo ARN.
Las vacunas, que suelen hacer efecto protector en apenas dos semanas, y no provocan gripe en las personas inoculadas, se preparan a base de virus muertos, inactivados, o virus vivos, atenuados; las vacunas tetravalentes son las protagonistas en países como España.
La efectividad de la vacuna antigripal en la población general a veces no pasa del 40%, pero eso no es malo. Y si hablamos en el término medio, la efectividad vacunal durante las últimas cuarenta y dos temporadas se sitúa entre el 55-60 % de las personas inmunizadas.
En este sentido, l@s pacientes que son fieles a la vacuna antigripal durante cinco temporadas continuadas demuestran una respuesta heterotípica mayor frente a los virus aviares (gripe por Orthomyxoviridae, del género influenzavirus A y B), firmes candidatos a provocar nuevas pandemias.

¿El virus de la gripe aumenta los riesgos cardiovasculares en pacientes cardíacos?
Las personas, normalmente de edad avanzada, ya diagnosticadas y tratadas de alguna patología cardíaca de base, en situación de mayor o menor estabilidad, pueden sufrir complicaciones o descompensaciones debido a la infección de la influenza a dos niveles: la gripe avanza a un estadio grave o reactiva la enfermedad cardiovascular.
El virus activa la respuesta inmune innata y adaptativa, puesto que induce la liberación de citocinas proinflamatorias y quimiocinas, así como el reclutamiento de células inmunitarias.
«En pacientes con una cardiopatía, la respuesta inmunitaria podría ser atípica o excesiva, contribuyendo al daño cardiovascular», argumenta la Dra. Fernández Prada.
También, especialmente en pacientes con insuficiencia cardíaca congestiva, se podrá generar una reducción en la capacidad de los pulmones para oxigenar la sangre debido a la congestión pulmonar.
«Cuando estos pacientes desarrollan gripe el virus puede afectar aún más a la función respiratoria, agravando la insuficiencia y, por tanto, elevando la gravedad de la gripe», explica.
«La infección del virus de la gripe produce una afectación sistémica de órganos más allá del aparato respiratorio; y eso es lo que produce esta desestabilización. El desencadenamiento de ese proceso proinflamatorio contribuye, en consecuencia, al daño cardiovascular», completa.
Por otro lado, un paciente que tiene una enfermedad cardíaca también puede tener algún tipo de patología respiratoria asociada.
«En caso de que no la tenga y sea solamente una enfermedad cardíaca, como la insuficiencia cardíaca congestiva, puede acontecer una reducción de esa capacidad pulmonar para oxigenar la sangre: cuando estos pacientes desarrollan una infección por el virus de la gripe se agrava su función respiratoria», indica.
Además, siempre interviene el fenómeno del «inflammaging» (inflamación crónica de bajo grado asociada a la edad). Se van acumulando los daños celulares, el estrés oxidativo o la disfunción del sistema inmunitario.
«Esta inflamación sistémica exacerbada es la que puede desencadenar al mismo tiempo eventos cardiovasculares que van de la mano de esta inmunosenescencia, del microbioma y de la microbiota intestinal, factores importantes en la respuesta orgánica ante las infecciones respiratorias y las propias vacunas», continúa.
La infección por gripe, como por otros virus respiratorios, interactúa de forma directa con el corazón y aumenta el riesgo de tromboembolismo.
«El virus puede tanto inducir miocarditis (inflamación del músculo cardíaco), que puede ser más grave en pacientes cardíacos, como un mayor riesgo de formación de coágulos, especialmente en aquellos que sufren fibrilación auricular e insuficiencia cardíaca congestiva», ejemplariza.
En resumen, la vacunación antigripal no sólo previene una neumonía en pacientes cardiovasculares, un derrame o un ingreso en la UCI, sino que estamos colocando una barrera natural frente a eventos cardíacos o las complicaciones de la patología de base.
«La descompensación cardíaca por cualquier virus, no solamente por la influenza, es algo fehaciente que vivimos cada año en las camas de agudos en los hospitales», garantiza la médica especialista en vacunología.

¿El virus de la gripe desencadena patologías cardíacas en personas sanas?
«Sí -responde en su exposición la Dra. Fernández Prada-. Las personas sanas, sin antecedentes cardíacos, en este caso, pueden debutar con un proceso cardiovascular enfermizo por culpa de la influenza».
Por ejemplo, l@s pacientes con hospitalizaciones por gripe muestran una probabilidad acumulada significativamente mayor de complicaciones cardiovasculares: «Hasta cinco años después en comparación con personas hospitalizadas por fracturas óseas».
«El riesgo de este tipo de complicaciones por gripe es particularmente elevado durante los nueve meses posteriores al alta hospitalaria», apunta la doctora Fernández.
La causa fundamental de este riesgo se focalizaría en el desajuste de la demanda y suministro de oxígeno al producirse una isquemia subendocárdica (reducción del flujo sanguíneo que aminora la oxigenación en la capa más interna del miocardio).
«En este sentido, existe una disfunción endotelial (revestimiento interno de los vasos sanguíneos y el corazón); y cualquier persona sana de edad avanzada sin antecedentes cardíacos, al infectarse por el virus de la gripe, podrá sufrir este tipo de isquemia e infarto de miocardio«, aclara.
Además, se ha observado una influencia importante de este virus en las placas ateroscleróticas.
«La inflamación inducida por la gripe a nivel sistémico puede generar, a su vez, alteración dentro de las placas ateroscleróticas, posibilitando inestabilidad, desprendimiento y, como consecuencia, un infarto agudo de miocardio», relaciona.
Las placas de ateroma, factor gravísimo de riesgo cardiovascular, se convierten en un ariete cardíaco instaurado por la gripe en personas sanas: favorece el advenimiento de infartos e ictus.

¿El virus de la gripe regala papeletas diabéticas?
Los pacientes que conviven con la enfermedad metabólica de la diabetes corren más riesgo de complicaciones por el virus de la gripe debido a que la salud de estas personas estará condicionada por su sistema inmunológico y porque un más que posible descontrol glucémico.
Y son tres las tareas del sistema inmunológico las que protagonizan esta relación de la diabetes con el virus de la gripe: interferencia con la función inmunitaria, la reducción de la actividad de las células NK y la función subóptima de las células T.
«En primer lugar, la glucosa elevada puede inhibir la función de los neutrófilos (tipo de glóbulos blancos), incluyendo la degranulación, la fagocitosis y la quimiotaxis, lo que dificulta la eliminación de los patógenos; es decir, se produce una interferencia importante entre la hiperglucemia y el sistema inmunitario«, evidencia.
«En segundo lugar, reduce la actividad de las células «natural killer» (tipo de glóbulo blanco del sistema inmunitario que lucha contras las infecciones y células cancerosas), y por tanto se compromete la eliminación de cualquier célula infectada», añade.
«Y por último, l@s pacientes diabéticos tienen una función subóptima de las células T o linfocitos T (glóbulos blancos originados en la médula ósea, esenciales del sistema inmunitario) debido al estrés oxidativo, por lo que un diabético mal controlado resultará más afectado por su sistema inmunitario deprimido», afina.
«El resultado será una menor producción de TNA-alfa y una respuesta inadecuada de las células B. Se ha demostrado que la hiperglucemia media en la disfunción de las células T CD8 (linfocitos T citotóxicos) de memoria inducida por la diabetes durante las infecciones víricas», amplía.
«Aún así, un diabético bien controlado podrá resultar afectado por esta interferencia de la función inmunitaria», advierte.
Por supuesto, la hiperglucemia promueve la producción de radicales (especies reactivas de oxígeno), lo que puede dañar las células y los tejidos, incluyendo las células del sistema inmunitario y contribuir a la disfunción endotelial..
«En la diabetes tipo 2, la resistencia a la insulina impide la correcta captación de la glucosa y esto perpetúa la hiperglucemia y, al final, seguirá implicando, de nuevo, a las células inmunitarias, que requieren glucosa como fuente de energía», agrega.
«Además, la hiperglucemia crónica o mal controlada por un largo periodo de tiempo daña el endotelio vascular, lo que lleva a una reducción de la producción de vasodilatadores, como el óxido nítrico, y un aumento de la expresión de factores proinflamatorios y protrombóticos asociados», detalla.
¿Y la infección de la gripe puede descompensar los niveles de glucemia?
Como el ciclo de Krebs (proceso metabólico fundamental en la respiración celular aeróbica que ocurre en la matriz mitocondrial de las células eucariotas) influye en la señalización de la insulina, y la infección por la gripe puede causar desestabilización en los niveles de glucosa, la diabetes puede llevar a complicaciones como la cetoacidosis diabética (afección metabólica grave, potencialmente mortal al producir nuestro cuerpo un exceso de cetonas).
«Es decir, como está afectada la señalización de la insulina, un paciente diabético que tiene una infección por el virus de la gripe sufrirá un riesgo mayor de descompensación glucémica en sangre», traduce la Dra. Fernández Prada.
«Y, a veces, el motivo de ingreso hospitalario no será tanto por una gripe grave o neumonía por gripe, sino por una descompensación glucémica en el paciente debida a una alteración previa del ciclo de Krebs o ciclo del ácido tricarboxílico (TCA)», expone.
El TCA es esencial para metabolizar los carbohidratos, grasas y proteínas, transformándolos en energía utilizable en las células, por lo que la alteración del ciclo de Krebs, afectado por el virus de la gripe, «puede volar el azúcar» de un paciente.

Más beneficios posibles, por confirmar, de la vacunación antigripal
Según el estudio «Association of Influenza Vaccination and Dementia Risk» sobre el beneficio no infeccioso de la vacunación antigripal aplicado a la demencia y procesos neurodegenerativos, la vacuna antigripal sostenida en el tiempo reduce hasta en un 31 % el riesgo de demencia.
El objetivo principal de este metaanálisis, publicado en 2023, fue examinar sistemáticamente la relación entre la vacunación frente a la influenza y el riesgo de demencia: se incluyeron casi 2.090.000 pacientes de una edad media de 61,8 y 75,5 años (57.05 % hombres).
El seguimiento monitorizado se realizó de cuatro a trece años en los seis estudios de cohortes empleados, y se observó una asociación marcada entre la vacunación contra la gripe en adultos mayores y un menor riesgo de demencia.
«¿Por qué?, ¿qué tiene que ver la vacunación de la gripe con la demencia?, se pregunta la doctora Fernández Prada… Porque la infección por el virus de la gripe no sólo consiste en una patología respiratoria, sino que todos los fenómenos proinflamatorios e inflamatorios son a nivel sistémico y neurológico».
«Es decir, si reducimos las inflamación y las infecciones vamos a reducir todos los fenómenos que están asociados a procesos inflamatorios crónicos», menciona.

En otro trabajo de 2024, «Prospective cohort study evaluating the association between influenza vaccination and neurodegenerative diseases«, se buscó la asociación entre la vacunación contra la influenza (FluVac) y el riesgo de demencia y enfermedad de Parkinson en los datos de Atención Primaria casi 71.000 participantes de más de 60 años de edad.
Durante una mediana de seguimiento de 12,2 años, se advirtieron 2.087 casos de demencia incidente (281 en vacunados y 1.806 en no vacunados, y 742 casos de párkinson incidente (131 vacunados y 611 no vacunados).
Como resultados, la vacunación contra la influenza se asoció con una reducción del 17 % en el riesgo de demencia, pero no se asoció con la incidencia de la enfermedad de Parkinson.
«Las personas fieles a la vacunación antigripal de todos los años, esas personas que tenían un histórico mayor o, digamos, haber recibido más vacunas de la gripe A lo largo de su vida, tenían una prevalencia menor, en este caso de enfermedad tipo demencia«, recalca la Dra. Fernández Prada.

En otra investigación llevada a cabo en Taiwán y publicada en 2023, en base a personas mayores de 55 años con un diagnóstico de enfermedad renal crónica, se analizaron los perfiles de 3.188 vacunados de manera sistemática entre el 1 de enero de 2003 y el 31 de diciembre de 2014. Los no vacunados fueron otras tantos.
«Los resultados de ‘Influenza vaccination is associated with lower risk of renal cell carcinoma among chronic kidney disease patients: a population-based cohort study‘ nos indican que la incidencia del carcinoma de células renales (CCR) es menor en personas vacunadas», resalta.
Los efectos protectores de la vacunación antigripal fueron significativos en el subgrupo de pacientes mayores de 75 años.
«¿Y por qué?… Por lo mismo, puesto que sabemos que los procesos inflamatorios también tienen cabida en los fenómenos relacionados con el desarrollo de un cáncer; aunque en estas patologías como el carcinoma renal todavía nos queda un largo recorrido científico», incide.
Por todo lo anunciado, planteado, expuesto, explicado y detallado «conviene insistir en los clásicos beneficios de la vacunación antigripal (evitar la gripe grave, las hospitalizaciones o las muertes consecuentes), pero es necesario aportar al debate público sanitario el resto de beneficios no infecciosos», opina.
«La población en general y nuestr@s pacientes, especialmente crónicos y personas mayores, tienen que concienciarse más aún si cabe sobre los riesgos reales que causan los virus como el de la gripe en el sistema cardiovascular, la diabetes o la demencia», concluye apostando por la investigación a todos los niveles.
Esta conferencia se ha elaborado a partir de la intervención de la Dra. María Fernández Prada en la mesa de debate “Vacunación en el enfermo respiratorio crónico” del programa científico “Visionarios, Innovación y Futuro en Enfermedades Respiratorias”; un encuentro profesional que se desarrolló el 18 de septiembre de 2025 en el salón de actos del Hospital Universitario de La Princesa de Madrid.
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Ciencia y Salud
EFE Salud recibe un premio de la Real Academia de Medicina por su especial sobre el cáncer de mama
EFE Salud recibió este martes el premio de la Real Academia Nacional de Medicina de España (RANME) por su labor comunicativa, informativa y divulgativa, reflejadas en trabajos como el publicado el pasado 19 de octubre con motivo del Día Mundial contra el Cáncer de Mama.
La periodista de EFE Salud Ana Soteras fue la encargada de recoger el galardón, compartido en la presente edición con la doctora Mónica Lalanda Sanmiguel.
Soteras, Berta Pinillos y María Abad firman el trabajo sobre el cáncer de mama, que en diferentes formatos y con una identidad visual específica se centró en la incidencia de este tipo de cáncer en mujeres jóvenes.

Para ello, las periodistas de la Agencia EFE desgranaron datos y contexto y entrevistaron a una mujer superviviente, a la psicooncóloga María Die Tril y a las doctoras e investigadoras María José Echarri y Elena López Miranda.
Las visiones de la ciencia médica y del acompañamiento clínico, y el testimonio de supervivencia, retrataron un panorama de avances y superación en un especial que contó con el patrocinio de la farmacéutica Roche.
Premios que reconocen investigaciones y trayectorias
La entrega del premio ha tenido lugar dentro de la solemne sesión inaugural del curso académico 2026, celebrada en Madrid.
Además del discurso inicial, a cargo del doctor José Ramón Berrazueta Fernández sobre la reducción de la mortalidad cardiovascular, los premios anuales de la RANME han marcado el acto.
Destinados, según recalca la propia Real Academia, a reconocer «el trabajo y la trayectoria de los profesionales de la medicina española, así como de aquellos que se dedican a darle visibilidad», los galardones se dividen en 12 categorías, repartidas a su vez entre las que premian investigaciones y las que distinguen cometidos profesionales.
Entre dichos premios ha destacado la medalla y el ingreso en la institución del jefe del Servicio de Hematoncología Pediátrica del Hospital Universitario La Paz de Madrid y profesor acreditado y catedrático de la Universidad Autónoma de Madrid, Antonio Pérez Martínez.
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Ciencia y Salud
¿Testosterona contra la pérdida de deseo sexual en las mujeres? Falta más evidencia y hay efectos secundarios
Generalmente, se identifica a los estrógenos como las hormonas sexuales femeninas y a la testosterona como la masculina, pero lo cierto es que mujeres y hombres producimos ambas, pero en distintos niveles. Aunque la bajada de testosterona en las mujeres puede afectar a su deseo sexual, tratar con suplementos de esta hormona no es una práctica clínica habitual, hace falta más investigación y, además, puede acarrear efectos secundarios.
La función de la testosterona es la virilización o desarrollo de las características masculinas que comienza en el desarrollo fetal y se dispara en la pubertad, al igual que hacen los estrógenos en el proceso de femenización, explica a EFE Salud el endocrinólogo Pablo Fernández Collazo, miembro del Grupo Gónada, Identidad y Diferenciación Sexual (GIDSEEN) de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN)
Aunque el papel principal sea el ámbito sexual, estas hormonas también actúan en el resto del organismo y lo normal es que desciendan con la edad.
Las hormonas en la mujer
Los estrógenos en la mujer, además de regular el ciclo menstrual, favorecen su salud ósea y tienen un cierto efecto protector en el metabolismo lipídico, “en cómo maneja el cuerpo las grasas”, explica el doctor
La menopausia, con la bajada de estrógenos, contribuye a aumentar el riesgo cardiovascular y la pérdida de densidad ósea (osteoporosis), y puede generar sofocos, falta de libido, sequedad vaginal o insomnio.
La testosterona en las mujeres, presente en niveles muy inferiores a los estrógenos, también contribuye en menor escala a la masa muscular y ósea y afecta asimismo a su deseo sexual.
Las hormonas en el hombre
Además de la virilización o desarrollo de las características masculinas, la testosterona en el hombre aumenta la masa muscular, la densidad ósea y la hemoglobina.
De manera individual, no como regla general, puede tener efectos en el comportamiento masculino y más exceso de testosterona se puede asociar a “mayor tendencia a la agresividad y la competitividad”, explica el endocrino, que también menciona las fluctuaciones de ánimo que los estrógenos pueden provocar en las mujeres en el ciclo menstrual.
Con la edad, el hombre también tiene un descenso de testosterona: “No es tan brusco como la menopausia, el descenso es más variable, más paulatino y relacionado con la edad. No es equivalente a la bajada de los estrógenos en la mujer”.
Por su parte, la función de los estrógenos en el hombre es menos conocida, aunque sí pueden tener alguna influencia en la salud ósea y en la fertilidad.
¿Qué ocurre si los niveles de estas hormonas están elevados?
Si biológicamente se produce un desequilibrio y el hombre tiene niveles elevados de estrógenos se puede producir “una cierta feminización”, es decir, crecimiento mamario, lo que se conoce como ginecomastia; tendría afectación en la función sexual y podría haber una redistribución de la grasa corporal (más en los glúteos), cambios en la piel y menos vello de forma leve.
En el caso contrario, cuando los niveles de testosterona están por encima de lo normal en la mujer, se produce virilización con vello facial, alteraciones menstruales o aumento de la masa muscular.

¿Déficit de testosterona en las mujeres?
La bajada de los estrógenos en la menopausia es un proceso con amplia evidencia científica y se puede compensar con diferentes tratamientos, como por ejemplo la terapia hormonal sustitutiva, siempre en función del perfil de la paciente y bajo supervisión médica.
También puede haber un descenso normal de testosterona en las mujeres, asociado a la edad. Pero considerar que esta bajada es un déficit de testosterona es algo controvertido a pesar de que se habla en distintos foros y se proponen algunos tratamientos.
“Es un tema que los endocrinólogos vemos con preocupación”, asegura Pablo Fernández Collazo.
Y explica que los niveles de testosterona en las mujeres son tan bajos que las técnicas con las cuentan determinados hopsitales, ya que no todos tienen, la miden de forma inexacta.
Y además, los niveles hormonales son muy fluctuantes en una misma persona.
Sí es posible que la mujer en la menopausia y ante un descenso normal también de testosterona, puede tener falta de deseo sexual, peor respuesta sexual o fatiga, algo común con la pérdida de estrógenos en esa etapa.
Atribuir esos efectos a un “déficit de testosterona como se hace en algunos foros”, apunta el médico, no es exacto y tratar de medirlo “no es algo que se haga de rutina, sino en casos seleccionados y por personal muy cualificado“.
“Hay que mandar un mensaje muy importante: es algo que existe, que es una opción, pero para casos muy concretos, muy seleccionados, que tiene que evaluar un especialista”, recalca.

Terapias con testosterona
Y existen algunas terapias “que están empezando, que están teniendo mucho furor en algunos foros», pero la realidad es que, en España, «no hay ninguna formulación de testosterona que tenga indicación en ficha técnica» para contrarrestar la falta de libido en las mujeres .
«Si se prescribe con esta indicación debe advertirse a la paciente y que firme un consentimiento», puntualiza el endocrino.
Y precisa: «En mujeres, la dosis sustitutiva de testosterona es de 1/10 de la de varón, aproximadamente.
No tenemos formulaciones de testosterona comercializadas en España que aporten esa cantidad».
Fernández Collazo aclara que los intentos de comercializar una «viagra femenina», con poco éxito, en general no son preparados basados en testosterona.
Además, esos tratamientos de suplementación en la mujer tienen el riesgo de efectos secundarios no deseados, como la virilización que conlleva la aparición de vello, sobre todo en la cara, el agravamiento de la voz, aumento de la masa muscular y alteraciones en la piel.
El portavoz de la GIDSEEN afirma: “Antes de hablar de suplementaciones hormonales o de cómo subir el nivel de hormonas, lo importante es llevar una vida sana, es determinante para mantener buenos niveles hormonales”.
Dieta equilibrada, ejercicio físico regular, mantener un peso saludable, descansar y dormir bien y evitar el estrés, son los hábitos de vida que recomienda en el endocrinólogo de la SEEN.
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Ciencia y Salud
Cirugía de mama: con diseño, seguridad y prótesis adecuadas
«Ante cualquier intervención en cirugía de mama, debemos planificar nuestro trabajo quirúrgico en función de un diseño basado en la forma, la simetría, el movimiento, la naturalidad y, sobre todo, la armonía necesaria con el resto del cuerpo de cada mujer», destaca el Dr. José María Pedraza Abad, cirujano plástico de la Clínica Imema de Madrid.
«Con este diseño previo, meticuloso y sustentando en la seguridad de la paciente, no sólo conseguiremos el resultado final satisfactorio que la mujer desea y está buscando, sino que estableceremos las claves anatómicas precisas para que el paso del tiempo no envejezcan sus nuevos pechos y sea feliz en los años venideros», opina.
Una mama de aspecto normal, de tamaño variable, simétrica a la vista de su par y ubicada sobre el músculo pectoral mayor, tendrá distribuido el tejido interno o el implante mamario, en su caso, con predominio en el polo inferior.
Su forma será redondeada y se visualizará una distancia adecuada entre la estructura de la areola-pezón y el surco submamario (límite inferior de la mama), manteniéndose idealmente por encima de la altura de este surco, que tiene una naturaleza ligamentosa.
Una cirugía de mama deberá recomponer el aspecto estético jovial de los senos de la mujer, minimizando el efecto del envejecimiento sobre los tejidos internos que sujetan cada mama.
El Dr. José María Pedraza Abad responde a diferentes cuestiones que EFEsalud le plantea en una entrevista con el interés informativo centrado en aquellas mujeres que decidan realizarse una mamoplastia de aumento, con implantes, de reducción, para aliviar molestias, o una mastopexia, elevación de senos caídos.
¡ATENCIÓN!, el reportaje audiovisual y fotográfico puede afectar a su sensibilidad.

Tanto la asimetría de las mamas como su decaimiento, el tamaño reducido o un exceso mamario, al igual que sucede en casos de mamas tuberosas o por una malposición de implantes mamarios, pueden ser desencadenantes de cierta inestabilidad emocional en las mujeres, lo que a su vez podrá interferir en sus relaciones de pareja.
Dr. Pedraza Abad, ¿qué características físicas condicionan el diseño de una cirugía de mama?
Todos ellas estarán relacionadas con la forma de ambas mamas, la calidad de la piel, el ancho de su tórax, la edad de la paciente, la caída o ptosis, el consumo de algunas sustancias, como el tabaco, y los deseos que ellas tienen sobre el volumen y la elevación del pecho.
El diseño de la cirugía estará condicionado, a su vez, por el estado de la glándula de la paciente, la distancia entre su esternón y el pezón, la distancia entre la clavícula y la posición del pezón y el nivel del surco inframamario (pliegue natural que marca el límite inferior del seno al tocar el tórax).
Es muy importante analizar al detalle todos estos factores, ya que influirán en la selección de los implantes (forma, tamaño y componentes), que serán seleccionados junto a la paciente, para que se comporten de forma idónea a lo largo del tiempo.
Por tanto, el diseño en cirugía de mama, en comunión con la paciente, fijará cómo se verán las mamas, cómo se moverán, cómo se sentirán y cómo envejecerán sin contratiempos.
Con toda esta información, siempre antes de entrar a un quirófano, determinaremos el tipo y la técnica de cirugía que vamos a practicar, donde se incluirá el diseño de las cicatrices imprescindibles, otra de las grandes preocupaciones de la mujer.
¿Y estas cicatrices quedarán ocultas a la vista o la curiosidad?
En primer lugar, la cicatrización definitiva de las incisiones tras una cirugía de mama (inframamarias, periareolares y axilares, dependiendo de la técnica elegida) es un proceso fisiológico que termina en torno al año de la intervención quirúrgica.
Entonces, las cicatrices serán más o menos visibles en función de cómo responda la paciente durante ese tiempo de recuperación postoperatoria y de cómo cuide su piel día a día. En la mayoría de los casos las cicatrices serán muy poco visibles.
Entonces, Dr. Pedraza ¿qué diferencia existe entre una cirugía de mama correcta y una cirugía de mama verdaderamente bonita?
La diferencia básica está en cómo habremos planificado y ejecutado la cirugía de mama. La clave está en realizar todos estos pasos previos que hemos descrito para un eficaz, seguro y correcto diseño.
En Clínica Imema creemos que para ver y sentir la diferencia entre una cirugía correcta y una cirugía bonita las mujeres deben profundizar en el cómo se lleva a cabo la cirugía de mama, no sólo quedándonos en el qué se hace en la intervención.
Para concluir, doctor, ¿la cirugía plástica se adapta al deseo de las mujeres o son las mujeres las que se tienen que adaptar a la cirugía plástica?
La realidad es que se trata de una simbiosis en la zona de lo posible. Tratamos de adaptarnos a los deseos de las mujeres, pero hay algunos factores condicionantes que las pacientes deben entender para poder quedar satisfechas con el resultado de su cirugía de pecho.
En cualquier caso, para mí lo más importante es la sonrisa de las pacientes después de la intervención de cirugía de mama.
Mañana, miércoles 14 de enero, añadiremos a este reportaje una entrevista a la Dra. María Lema Tomé, anestesióloga y reanimadora de la Clínica Imema, quien nos ofrecerá los secretos de la seguridad física de las mujeres que deciden realizarse una cirugía de mama.

Y el jueves 15 de enero publicaremos una segunda entrevista con el Dr. Pedraza Abad sobre los implantes o prótesis en cirugía de mama.
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