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Ciencia y Salud

La lucha por la cronicidad de las pacientes de cáncer de mama metastásico: “No queremos ser la generación perdida”

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Raquel necesita vivir y seguir al lado de su familia, es madre de dos niños de 4 y 5 años, y por eso protagoniza un reto de recaudación de fondos para la ciencia para que avance en la cronicidad de su enfermedad y lo hace en el marco del Día Mundial contra el Cáncer de Mama Metastásico, el 13 de octubre.

De la mano de la Fundación CRIS contra el cáncer, Raquel pide 5 euros para que la ciencia haga posible “tener cinco años más de vida” dentro de la campaña #DAME5MÁS .

“Si el cáncer de mama metastásico se puede cronificar en 10 ó 15 años, como dicen muchos investigadores, nosotras necesitamos que lo hagan en 5 porque queremos ser parte de la vida de nuestra familia. No queremos ser la generación perdida”, afirma.

Raquel relata en relación a sus hijos: “Cuando les veo cumplir años cada sonrisa esconde un nudo en la garganta porque se que un año más para ellos es uno menos para mi”.

Aprobar fármacos en menos tiempo

El cáncer de mama es el tipo de cáncer más frecuente en mujeres. Cada año se diagnostican en España unos 36.000 casos y más de 6.000 mujeres fallecen.

Del total de nuevos casos, un 5-6 % tienen metástasis (cuando el cáncer se ha diseminado fuera de la mama y llega a otros órganos como huesos o cerebro) y su supervivencia está entre 4 y 5 años desde el momento del diagnóstico, según datos citados por la Fundación Cris contra el Cáncer.

Por eso, otra de las reivindicaciones es apremiar al Ministerio de Sanidad y a las comunidades autónomas a llegar a acuerdos para acortar el proceso de aprobación de medicamentos para el cáncer.

La directora de la Fundación CRIS contra el cáncer, Marta Cardona, asegura: “Las pacientes como Raquel no tienen tiempo para esperar los 650 días que tarda un medicamento en aprobarse en España. Pacientes como Raquel se mueren”.

Pero también es importante la financiación pública de los fármacos, como ha ocurrido el pasado mes de septiembre con los medicamentos Enhertu y Trodelvy que han demostrado eficacia y un promedio de supervivencia de 23 meses, dando respuesta así una reivindicación histórica de las pacientes que vieron como se había rechazado hasta en cuatro ocasiones por la Comisión Interministerial del Precio del Medicamento.

Precisamente Helena Delgado, otra de las pacientes, está medicada ahora con uno de esos fármacos, Enhertu, y es la sexta línea de tratamiento desde que hace cuatro años, en 2020, le hicieran una mastectomía y a los dos meses, en una revisión, se detectara metástasis en huesos. Tenía 33 años y un hijo.

Ahora, cada vez que acude a su revisión trimestral, le hace la misma pregunta a su médico: “Y después de este tratamiento ¿qué otro hay?”.

Helena Delgado, con su hijo, paciente de cáncer de mama metastásico. Foto cedida por la Fundación Cris contra el Cáncer.

Investigación imprescindible

Para que Helena o Raquel sigan teniendo opciones de vivir, la investigación tiene seguir avanzando en la búsqueda de nuevas estrategias terapéuticas.

Por eso, esta organización, impulsa diversos proyectos de investigación que desarrollen nuevas terapias contra los tumores, como los anticuerpos conjugados , que liberan la quimioterapia dentro de la célula cancerígena.

Pero también es importante entender por qué se crean resistencias a los tratamientos, cómo las células tumorales consiguen evadir el efecto de los fármacos, algo que ocurre en los casos metastásicos.

En relación al diagnóstico, el foco está puesto en la inteligencia artificial para ganar en precisión y afinar con tratamientos más personalizados.

Marta Cardona insiste en la necesidad de investigar a contrarreloj y para ello dotar de los recursos necesarios a los expertos para la cronicidad de la enfermedad en el cáncer de mama metastásico.

“No hay plan B, el único plan es investigar. La investigación es lo único que nos permite conocer mejor a los tumores, entender mejor por qué aparecen y cómo funcionan, diseñar estrategias novedosas para atacarlos, y crear nuevas terapias cada vez más efectivas”, concluye.

Ciudades españolas pierden la M de sus nombres

Madrid, Málaga y las PalMas de Gran Canaria han colocado sus nombres en sus calles, pero con una particularidad, falta la M.

Y lo han hecho en señal de apoyo al cáncer de mama metastásico y al movimiento #laMquefalta de la Asociación Española Cáncer de Mama Metastásico (AECMM), en colaboración con la Alianza Daiichi Sankyo/AstraZeneca, para concienciar sobre la realidad que viven estas pacientes

Tras haber teñido de rosa la estación de Sol de Metro de Madrid y cambiado la emblemática “M”, de Metro, por la “M”, del movimiento, para fomentar la conversación en torno a la enfermedad en 2023, este año hará que sean varias ciudades españolas las que pierdan la letra eme.

Las letras de la ciudad de Madrid, sin la M, en apoyo al cáncer de mama metastásico. Foto cedida

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Radiografía de la silicosis: una enfermedad ahora en aumento asociada al material de encimeras

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silicosis encimeras

Sanidad ha constatado un aumento de la silicosis en España de la que solo en 2024 se registraron 520 casos de un total de 5.900 comunicados entre 2007 y el año pasado, según recoge el informe ‘La reemergencia de la silicosis en España’ presentado este jueves en una Jornada organizada por el ministerio y el Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST) y que lo atribuye al material utilizado en las encimeras.

Además, desde 2018 se han notificado 46 partes de cáncer de pulmón por exposición a sílice, 19 de ellos el año pasado.

Casi la mitad de los partes por silicosis (47,8 %) se han registrado en la fabricación y manipulación de aglomerados de cuarzo y en el procesado de piedra natural (granito y pizarra, principalmente).

Además de la fabricación y manipulación de aglomerados de cuarzo utilizados en encimeras, también la construcción, la extracción de otros minerales no metálicos ni energéticos y la metalurgia completan los principales sectores implicados en esta reemergencia de la silicosis y de otras enfermedades ligadas a la exposición a sílice cristalina respirable.

Enfermedades respiratorias
Un trabajador indonesio camina en medio del humo en una fábrica de carbón de Yakarta, Indonesia. EFE/Mast Irham

Silicosis: síntomas, tratamiento y consecuencias

Cuando los trabajadores inhalan polvo de sílice, este puede alojarse en los pulmones, causando una reacción inflamatoria que eventualmente puede llevar a la formación de cicatrices y a la pérdida de función pulmonar.

Los principales síntomas de la silicosis son:

  • Tos
  • Insuficiencia respiratoria
  • Fibrosis pulmonar
  • Pérdida de peso y de apetito
  • Fatiga

Actualmente, no existe una cura para la silicosis. El tratamiento se centra en aliviar los síntomas y en prevenir complicaciones y el avance de la enfermedad con medicamentos para controlar los síntomas, oxigenoterapia para aquellos con dificultades para respirar, y en casos graves, un trasplante de pulmón, según información de la Clínica Universidad de Navarra.

En todos los casos es esencial que los individuos con silicosis eviten cualquier exposición adicional al polvo de sílice y no fumar.

Tipos de silicosis

La silicosis puede ser clasificada en varios tipos dependiendo de la cantidad y duración de la exposición a la sílice.

  • La silicosis crónica, la forma más común de la enfermedad, generalmente se manifiesta después de muchos años de exposición a cantidades bajas o moderadas de polvo de sílice.
  • La silicosis acelerada se desarrolla generalmente en un plazo de 5 a 15 años después de la exposición a altas cantidades de sílice.
  • En casos más raros y graves, puede presentarse la silicosis aguda, la cual puede desarrollarse en un corto período de tiempo, incluso meses, después de una exposición intensa a la sílice.

Aumento de casos en trabajadores más jóvenes

La investigación también ha constatado un aumento de casos en trabajadores más jóvenes y una disminución en la edad media de los pacientes atendidos por silicosis.

“Es una constatación muy preocupante que en los procesos asistenciales por diagnóstico primario o principal de silicosis cada vez son más jóvenes los afectados”, ha aseverado el profesor Alfredo Menéndez, uno de los autores del informe.

En concreto, según ha detallado otra de las autoras Catherine Cavalin más de la mitad de los casos comunicados en la “remergencia entre 2017 y 2019 se refieren a hombres de entre 30 y 49 años”.

Según los investigadores, los trabajadores expuestos a sílice cristalina, como el de fabricación de encimeras, pueden desarrollar otras enfermedades asoaciados a la silicosis, como patologías respiratorias, cardíacas o cáncer de pulmón.

“En el 40 % de los casos cuando el diagnóstico secundario es de silicosis se combina con artritis reumatoide y el 60 % con otras enfermedades inmunomediadas”, ha señalado Cavalin. Cuando la silicosis es el diagnóstico principal, se combina en la mitad de los casos con artritis reumatoide.

Además han advertido de la clara tendencia al infrarregistro de la enfermedad profesional, lo cual hace que se traslade la carga asistencial al Sistema Nacional de salud, que financió el 97,5 % de los procesos asistenciales entre 1997 y 2020.

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Las consecuencias de subestimar el dolor infantil

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Y por esta razón la SERI ha elegido el dolor infantil como el tema central de las XXVIII Jornadas de esta sociedad médica que se celebran el 4 y 5 de abril en el Complejo Hospitalario Universitario Insular Materno Infantil de Las Palmas de Gran Canaria con el lema “Crecer sin dolor”.

“Hay dolores que infravaloramos, bien porque el niño no tiene capacidad de expresarse o porque ya damos por hecho que, al tener una discapacidad, se tiene que asociar dolor”, explica a EFEsalud, Olga Arroyo, presidenta de la SERI.

Para esta médica especialista en rehabilitación infantil, el reto del profesional está en detectar la señales del dolor que el menor puede no verbalizar pero sí expresar con su actitud, como mostrarse retraído , dejando de jugar, con gestos faciales…

La subestimación del dolor infantil es un tema recurrente en la literatura médica. La SERI menciona un estudio de 2022 realizado en España que concluye que el dolor en pediatría es un síntoma con frecuencia infradiagnosticado y deficientemente tratado a pesar de su prevalencia.

Pero las estimaciones de la prevalencia del dolor en los menores son amplias, desde el 70 % en procedimientos y postcirugías a una horquilla entre el 30 y el 78 % en los servicios de urgencias, según datos de publicaciones mencionadas por la sociedad médica.

En el caso del dolor crónico, un efecto persistente que dura más de tres meses, la prevalencia está entre el 15 y el 38 %, mientras que entre un 5 y un 8 % de los pequeños refiere un dolor que produce severa discapacidad y angustia.

Según la SERI, la prevalencia aumenta con la edad, es mayor para las niñas en la mayoría de los tipos de dolor, siendo los más prevalentes el de cabeza y el muscoesquelético.

Aunque crecer no tiene porqué doler, hay menores que presentan en este proceso determinados síntomas en rodillas o espalda, particularmente cuando experimentan una velocidad de crecimiento más rápida, algo que no tiene ninguna repercusión grave, señala la especialista.

¿Por qué se infravalora el dolor infantil?

Los expertos mencionan varias causas que contribuyen a la falta de valoración del dolor en los más pequeños:

  • Falta de conocimiento y habilidades: Muchos profesionales de la salud deberían contar con una formación adecuada y la confianza necesaria para evaluar el dolor en niños y niñas.
  • Dificultades en la comunicación y expresión del dolor por parte de los menores: Los profesionales de la salud deben estar capacitados para interpretar las expresiones verbales y no verbales.
  • Atención médica rápida, como los servicios de urgencias, los profesionales pueden recurrir a “atajos” y estereotipos, lo que puede exacerbar los sesgos y llevar a una evaluación inadecuada del dolor.
  • Subestimación por parte de los padres: Los informes de los padres sobre el dolor de sus hijos pueden ser poco precisos.
  • Sesgos raciales y étnicos pueden influir en la percepción y el tratamiento del dolor en niños y niñas.
  • Desigualdades sociales en el manejo del dolor: Los pequeños de entornos socioeconómicos bajos a menudo experimentan disparidad en el manejo del dolor.

Por eso la rehabilitación infantil juega un papel crucial en detectar el dolor en menores con y sin enfermedades motoras y discapacitantes.

Olga Arroyo, también jefa de servicio en el Hospital Universitario Gregorio Marañón de Madrid, destaca como herramientas que ayuden a esta detección las escalas del dolor en función de la edad y circunstancia de los menores y también otras destinadas a los padres.

dolor infantil escala
Muestra de una de las escalas de dolor infantil más utilizadas. Foto cedida por SERI

En cualquier caso, desde la SERI se considera que no solo es necesario una formación adecuada para los profesionales sanitarios, sino también dotar de más recursos a los centros y los equipos. Destaca el papel de las unidades del dolor, sobre todo las enfocadas al tratamiento y seguimiento del dolor crónico.

El impacto psicológico

En general, el tratamiento se basa en medicación, actividad física y también apoyo psicológico y psiquiátrico ya que el dolor “restringe y empeora la vida cotidiana”, apunta la doctora.

Según la Sociedad Española de Rehabilitación Infantil, estar expuesto al dolor en la infancia tiene como consecuencias potenciales secuelas físicas, psicológicas y sociales que afectan a la calidad de vida y a la participación del niño y niña.

Las secuelas psicológicas observadas son la existencia de una sensibilidad al dolor alterada, ansiedad, trastornos de estrés, hiperactividad, trastorno por déficit de atención, deterioro de las habilidades sociales, patrones de comportamiento autodestructivo…

Y esto impacta en el estado de ánimo, el sueño, el apetito, la asistencia a la escuela, el rendimiento académico, la participación en deportes y otras actividades extracurriculares de los menores.

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¿Cada cuánto debemos cambiar las sábanas y las toallas para que no supongan un problema para la piel?

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Cambiar sábanas y toallas y mantener estos textiles limpios y secos no sólo es crucial para la salud de la piel, sino también para la higiene general del hogar y la prevención de enfermedades.

Los doctores Javier García Martínez, jefe del Servicio de Dermatología, y Verónica López Couso, especialista del Servicio de Alergología, ambos del Centro Médico Ruber Internacional Paseo de la Habana, en Madrid, explican que tanto las sábanas, como las toallas, son superficies que están en contacto constante con la piel, con el sudor, con la grasa corporal, con las escamas o restos celulares de la piel, y con microorganismos que forman parte del microbioma cutáneo.

Por ello, el doctor García Martínez advierte de que, con el uso diario, estas superficies se convierten en un hábitat para diversos microorganismos, cuyo contacto prolongado puede provocar irritación, infecciones, alergias o exacerbar condiciones cutáneas existentes.

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Doctor Javier García Martínez, jefe del Servicio de Dermatología del Centro Médico Ruber Internacional Paseo de la Habana de Madrid. Foto cedida Quirónsalud

Asimismo, la doctora López aclara: “Pueden aparecer bacterias como los Staphylococcus, responsables de infecciones en la piel; o Corynebacterium, que puede contribuir al mal olor corporal; hongos o mohos como las cándidas, que pueden causar infecciones, y también otros hongos como Alternaria alternata y Aspergillus, que pueden causar problemas respiratorios especialmente en la población infantil; además de ácaros y de polvo”.

Efectos negativos en la salud de la piel

Pero no queda ahí la cosa, aseveran los especialistas, ya que una higiene deficiente de sábanas y de toallas puede tener también estos efectos negativos en la salud de la piel:

  • Infecciones bacterianas y fúngicas: Como hemos mencionado anteriormente, la acumulación de bacterias y de hongos en las toallas y en las sábanas puede causar infecciones de la piel; las personas con piel sensible o condiciones como la dermatitis atópica, psoriasis o rosácea, pueden experimentar empeoramiento de sus síntomas debido al contacto con textiles no limpios.
  • Alergias y sensibilidad cutánea: El polvo, los ácaros y la suciedad acumulada pueden provocar exacerbaciones de patologías cutáneas especialmente en personas atópicas o antecedentes de alergias.
  • Acné: Las bacterias en las toallas o en las sábanas pueden transferirse a la piel, especialmente en áreas propensas al acné, como la espalda, el rostro o el pecho; esto puede contribuir a la aparición de brotes, o empeorar el acné existente.
  • Infecciones comunes por parásitos como la escabiosis o sarna o los piojos (Pediculosis) también se relacionan con el uso compartido de sábanas y de mantas, además de por el contacto estrecho en convivientes.
  • Condiciones de la piel en contacto prolongado con humedad: Las toallas pueden retener humedad durante un largo período, creando un entorno propicio para el crecimiento de microorganismos como hongos, especialmente en áreas como la zona de los pliegues de la piel (ingles, axilas, etc.).

¿Cada cuánto hay que cambiar sábanas y toallas?

Con todo ello, el doctor Javier García Martínez recuerda que, idealmente, las toallas de baño deben lavarse después de 3 ó 4 usos o como máximo una vez a la semana.

“En cualquier caso, es muy importante secar las toallas bien tras cada uso. Sin embargo, esto puede variar según el uso personal.  Esto es necesario por la acumulación de humedad antes mencionada, y también porque las toallas entran en contacto con el sudor, con la suciedad de la piel, con los aceites corporales, y con las células muertas, de manera que, incluso después de un solo uso, pueden acumularse muchos microorganismos”, avisa el experto.

Por otro lado, el doctor recomienda lavar las sábanas al menos una vez por semana; aunque precisa que esto depende de la sudoración y las secreciones de la persona, de forma que, si se suda mucho por la noche, o se tienen secreciones como saliva o fluidos corporales (por ejemplo, si eres una persona que sufre de acné, rosácea, o sudoración excesiva), sería conveniente lavarlas más frecuentemente.

“Si padeces de piel sensible o de enfermedades cutáneas deben cambiar las sábanas con más frecuencia para evitar la irritación. En este sentido, el lavado semanal ayuda a reducir la acumulación de bacterias, de hongos, y de otros microorganismos, minimizando el riesgo de infecciones, el mal olor y las reacciones alérgicas”, prosigue la doctora López del Centro Médico Ruber Internacional Paseo de la Habana.

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Alergóloga Verónica López Couso, Centro Médico Ruber Internacional Paseo de la Habana. Foto cedida Quirónsalud

No usar la misma toalla para cara y cuerpo

Asimismo, el doctor García Martínez alega que no es recomendable utilizar la misma toalla para la cara y el cuerpo: “La piel de la cara es más delicada y susceptible a bacterias y a otros contaminantes que pueden estar presentes en las toallas después de haber sido usadas en el cuerpo. Además, el rostro puede estar en contacto con productos como el maquillaje o cremas, lo que puede transferirse a la toalla”.

Por eso, este doctor aconseja siempre utilizar una toalla separada para el rostro, y otra para el cuerpo, como “buena práctica” para evitar la transferencia de bacterias y minimizar el riesgo de irritaciones o infecciones.

En cuanto a las toallas de manos dice que sí requieren un cambio más frecuente que las de cuerpo, dado que están expuestas a más bacterias por ese frecuente contacto con las manos, que pueden tener gérmenes, suciedad o incluso restos de alimentos; y, por lo tanto, considera importante lavarlas con más frecuencia, idealmente, cada 2 ó 3 días.

Los productos de lavado

Por su parte, sobre el uso de detergentes y de productos para el lavado a la hora de cambiar sábanas y toallas, la especialista en alergología destaca: “Los detergentes suaves y sin perfumes son preferibles, especialmente para personas con piel atópica. Las fragancias y los productos químicos agresivos en los detergentes pueden quedar atrapados en los textiles y causar irritación o alergias en la piel en personas previamente sensibilizadas a estas sustancias”.

Por otra parte, el doctor García Martínez señala que las tendencias actuales de lavar a temperaturas más bajas y la reducción del uso de blanqueadores en la colada, que benefician sin duda al medio ambiente, dificultan la eliminación microbiana de la ropa, lo que genera malos olores.

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