Connect with us

Ciencia y Salud

Fibrosis, denominador común en las enfermedades pulmonares intersticiales

Publicado

el

«La respuesta fibrótica pulmonar siempre está o estará presente en múltiples enfermedades intersticiales, siendo la fibrosis pulmonar idiopática (FPI) la más representativa y la que tiene una mayor morbilidad y mortalidad», indica la Dra. Raquel Pérez Rojo.

De hecho, las enfermedades pulmonares intersticiales no FPI, aunque inicialmente presenten mecanismos fisiopatológicos, manifestaciones clínicas y radiológicas distintas, cuando comienzan a desarrollar fibrosis se asemejarán a la fibrosis pulmonar idiopática.

«Pero gracias a los tratamientos antifibróticos hemos conseguido realizar cambios signficativos en la evolución natural de estas enfermedades», subraya la neumóloga del Hospital Universitario 12 de Octubre de Madrid.

Por tanto, el abordaje terapéutico debe ser distinto en primera instancia, aunque análogo al que se prescribe en la FPI cuando aparece la fibrosis pulmonar.

«En esta fase de la enfermedad el tratamiento antifibrótico ha demostrado ser igual de eficaz que en la FPI, y por eso deberíamos incluirlo en la terapéutica de las distintas enfermedades intersticiales pulmonares relacionadas», subraya la médica especialista.

Unas EPI son de causa conocida y otras de causa desconocida; unas reflejan afectación exclusivamente en el pulmón y otras demuestran que el pulmón es un elemento más de deterioro en el contexto de alguna enfermedad sistémica.

Las EPI inciden en el epitelio de las vías aéreas distales, a las paredes alveolares, al endotelio capilar y al tejido conjuntivo comprendido entre los septos y el tejido peribronquial y peribronquiolar.

Por lo tanto, la enfermedad intersticial disminuye la transferencia del intercambio gaseoso (difusión de monóxido de carbono) y ocasiona trastornos ventilatorios generalmente restrictivos u obstructivos.

De todas las enfermedades pulmonares intersticiales, la más inquietante, principal objetivo de los estudios EPID, es la fibrosis pulmonar idiopática (FPI), una deriva enfermiza de los lóbulos pulmonares con muy mal pronóstico.

La combinación multidisciplinar de la neumología, radiología, anatomopatología, reumatología, genética, cirugía torácica, enfermería, fisioterapia, psicología clínica, rehabilitación, farmacia hospitalaria o cuidados paliativos es el presente y el futuro de l@s pacientes que sufren este tipo de enfermedades intersticiales.

Conferencia de la Dra. Raquel Pérez Rojo, neumóloga, sobre las patologías intersticiales pulmonares y la fibrosis en «Visionari@s: innovación y futuro en enfermedades respiratorias»

«Cuando hablamos de enfermedad pulmonar intersticial no hablamos de una enfermedad, hablamos de más de 200 entidades que, en general, son poco frecuentes, llamadas enfermedades raras; incluso algunas de ellas se denominan huérfanas porque no disponemos de opciones terapéuticas.

Llegar a diagnosticarlas conlleva una complejidad importante, teniendo que recurrir a un comité multidisciplinar donde se ponen en común las manifestaciones clínicas, bioquímicas, patrones radiológicos y, en algunos casos, hasta los patrones morfológicos.

Incluso, después de todo el trabajo médico y científico concienzudo, un porcentaje no desdeñable de ellas quedan sin diagnóstico.

Además, contamos con una dificultad añadida en la identificación de aquellas EPI que son progresivas… que van a determinar el pronóstico en el paciente.

Disponemos de distintas opciones terapéuticas y distintos momentos de intervención, que también es importante, pero seguimos dividiéndolas en cinco grupos:

Idiopáticas, como FPI, NINE (enfermedad pulmonar no específica), BR-EPID (bronquiolitis asociada a EPID), NID o enfermedad pulmonar descamativa, NO, NIA, NIL o fibroelastosis pleuroparenquimatosa idiopática (FEPP).

Asociadas a conectivopatías, como miositis, ES, AR, Sd Sjögren, EMTC, LES o IPAF.

Generadas por la exposición, como las ambientales, laborales, al tabaquismo (FIAT), al vapeo (EVALI) y los fármacos.

Granulomatosas, como sarcoidosis, vasculitis o GLILD.

Y una miscelánea en la que se encuadran enfermedades tan distintas como histocitocis de cel de Langerhans, neumonías eosinofílicas, neurofibromatosis y linfangioleiomiomatosis.

Sobre este división, yo añadiría el grupo de las que presentan alteraciones genéticas diagnósticas, ya que, con el desarrollo científico, hoy por hoy podemos diagnosticar mediante la detección de mutaciones genéticas muchas enfermedades sistémicas que se manifiestan en el intersticio pulmonar.

Fibrosis pulmonar

La fibrosis intersticial en los pulmones consiste, al final, en una pérdida de equilibrio entre la generación de efectos profibróticos y el intento orgánico de deshacer dicha fibrosis; y, sobre todo, el desbalance entre la producción de material de matriz extracelular y la destrucción del mismo.

En ese sentido, el fibroblasto, que contribuye a la formación de tejido conectivo, es la célula más importante en el proceso de cicatrización.

Es una célula normal, pero en este caso está alterada, cuyo precursor en médula ósea es el fibrocito, va a ser la célula que más va a influir en toda esta actividad, teniendo las siguientes funciones en la fibrogénesis:

Presentación de antígeno y activación de células T,

Eliminación microbiana mediante trampas extracelulares, péptidos lisosomales y fagocitación.

Síntesis y secreción de citoquinas, quimocinas y factores de crecimiento.

Síntesis y secreción de sustancia de proteínas de matriz extracelular (MEC).

Activación de la vía angiogénica mediante la secreción de factores de crecimiento.

Transformándose en otras células mesenquimales, como fibroblastos y miofibroblastos.

Además, los fibrocitos actuarán secretando metaloproteinasa de la matriz MMP-9 y MMP-2 que lisarán -descomponer- la membrana subendotelial de los vasos sanguíneos, provocando que accedan muchos más fibrocitos al foco de la lesión.

Por añadidura, los niveles altos de esta MMP-9 favorecen que el TGF beta (factor de crecimiento transformante) pase de su forma inactiva a su forma activa, haciendo que los fibrocitos pasen a fibroblastos y que estos evolucionene a miofibroblastos.

Aproximación al recorrido del fibrocito desde la médula ósea hasta que llega al pulmón con mecanismos de reparación anómalos.

Las seis vías activadas en la fibrogénesis a nivel pulmonar serían:

TGF beta, Wnt/beta catenina, que va a favorecer que haya una conversión de las células epiteliales respiratorias en mesenquimales y de ahí a fibroblastos y miofibroblastos.

También, la vía VEGF (factor de crecimiento vascular), que aumentará la vascularización de la zona fibrótica favoreciendo la llegada de estas células mesenquimales que se convertirán en fibroblastos y miofibroblastos.

Además, destacan las vías Hh (Hedgehog), Nocht (proteína receptora transmembrana) y FGF (regulador clave de la pluripontencia de las células madre).

La fibrosis pulmonar idiopática, enfermedad fibrótica por excelencia

La FPI es la más frecuente de las enfermedades intersticiales idiopáticas. Demuestra una incidencia de entre 0,22 y 2,8 por cada100.000 habitantes en Europa, con una horquilla de 1,25 a 8,2 de prevalencia. En España se estima que existen entre 8.000 y 12.000 casos.

La FPI es una enfermedad en la cual hemos cambiado el paradigma. Hace años pensábamos que era una enfermedad inflamatoria crónica que acababa en fibrosis, para después comprobar que es la enfermedad fibrótica por excelencia a nivel pulmonar.

En esta patología, como respuesta a un daño recurrente o microlesiones en el epitelio respiratorio, después de los sistemáticos intentos fallidos de reparación, se genera un aumento de la fibrosis.

Es un remodelado difuso y progresivo del parénquima pulmonar con aumento de la matriz extracelular y una cicatrización irreversible.

Al final, por tanto, la FPI se establece a través de una serie de factores de riesgo y una predisposición genética.

Dentro de los factores de riesgo, que no etiológicos, hemos identificado causas intrínsecas, entre ellas las alteraciones genéticas que pueden afectar a nivel de la reparación y de longitud telomérica, de la afectación en la producción del surfactante pulmonar o en la respuesta inmune propia del aparato respiratorio.

Asimismo, las alteraciones del microbioma de l@s pacientes al interactuar con distintas poblaciones de Streptococcus y Staphylococcus; y también causas a nivel de la edad y el género, ya que es una enfermedad predominante en varones de entre 50 y 70 años.

Entre las causas extrínsecas hablaríamos fundamentalmente de factores exposicionales: tabaco, sílice, acero, latón, polvo de madera, pesticidas, ciertos trabajos de agricultura, ganadería y construcción.

Respecto a las comorbilidades (reflujo gastroesofágico, epoc, hipertensión pulmonar, apnea obstructiva del sueño, carcinoma broncogénico, enfermedad cardiovascular, etc.) si bien no actuarán como factor etiológico, sí favorecerán que la patología progrese más rápidamente o presente un mayor número de síntomas.

La FPI es una enfermedad progresiva, con periodos de estabilidad en los que aparecerán agudizaciones, que van a acelerar mucho su progresión. Es por esto que tiene una evolución natural variable y va a ser muy difícil establecer el pronóstico en la fase diagnóstica de cada paciente.

En cuanto al diagnóstico, es importante obtener un contexto clínico adecuado, en el cual el paciente presente un patrón radiológico o anatomopatológico NIU (neumonía intersticial usual) o probable NIU; y, sobre todo, que hayamos excluido otras etiologías, puesto que estos patrones no son patognomónicos de la fibrosis pulmonar idiopática.

«La esperanza de vida que se establece desde el diagnóstico de la FPI se estima de tres a cinco años cuando cuando no tratamos la enfermedad«, dice la Dra. Pérez Rojo.

A la vez, resulta fundamental excluir todas las causas extrínsecas ambientales y laborales, de origen farmacológico o de la autoinmunidad Ig G específica frente a antígenos asociados a neumonitis por hipersensibilidad.

Las pruebas de función respiratoria nos ayudarán en el diagnóstico, pronóstico y en la valoración de la evolución de la enfermedad.

Son característica de la FPI tanto la caída de la capacidad vital forzada (FVC), la difusión pulmonar (DLCO), el descenso en la distancia recorrida en el test de la marcha (durante 6 minutos) y una desaturación (satO2) con la deambulación, que es progresiva. 

La clínica es anodina, con la disnea progresiva y la tos sin expectoración que los pacientes manifiestan en grados distintos.

En la exploración física podemos escuchar los típicos sonidos crepitantes a modo de velcro, que son muy sensibles y específicos para la presencia de fibrosis en el pulmón, y observar acropaquias (dedos en forma de palillos de tambor) u otros estigmas que nos puedan orientar hacia enfermedades sistémicas o autoinmunes.

En cuanto a las pruebas de laboratorio, es decisivo que, además de la bioquímica normal y la hematología básicas, añadamos un estudio de autoinmunidad extenso, así como la presencia de precipitinas para neumonitis por hipersensibilidad.

El patrón característico de NIU es un patrón heterogéneo, que predomina en las bases frente a los lóbulos superiores, que es de predominio subpleural y se define por tener reticulación, bronquiectasias de tracción y panalización, que es el signo característico de este patrón.

Puede distinguirse, también, algo de «vidrio deslustrado» -aumento de la densidad pulmonar-, aunque siempre demostrando mucha menos expresión que el resto de manifestaciones clínicas.

El patrón de probable NIU es igual que el patrón NIU salvo que no presenta panalización (múltiples áreas quísticas milimétricas).

Según las guías médicas actualizadas sobre diagnóstico, tratamiento y seguimiento de la fibrosis pulmonar idiopática, si tenemos un patrón NIU, tanto anatomopatológico como radiológico, o de probable NIU, podríamos establecer el diagnóstico de la enfermedad siempre y cuando se hayan descartado otras enfermedades.

Aún así, en esta actualización nos añaden que teniendo un patrón para un diagnóstico radiológico alternativo, si en la biopsia tenemos una probable NIU, aunque hayamos descartado otras causas, cabría la incertidumbre, es decir, la posibilidad del diagnóstico de una fibrosis pulmonar idiopática.

A día de hoy, el diagnóstico sigue siendo multidisciplinar.

Después de haber hecho una evaluación clínica, funcional y radiológica del paciente, debemos valorar el diagnóstico en un comité multidisciplinar.

Al menos deberán participar radiología, anatomopatología, neumología, inmunología y reumatología para determinar la posible presencia de autoinmunidad o enfermedades sistémicas que estén generando este patrón intersticial.

En función de las diferentes pruebas y análisis efectuados, podremos diagnosticar directamente FPI o añadir una broncoscopia, incluyendo en esta última revisión la prueba de criobiopsia (TBLC) para el diagnóstico diferencial en FPI.

Alternativamente, también disponemos a día de hoy de biomarcadores que utilizamos en investigación básica que nos permiten diagnosticar la enfermedad en casos muy específicos.

Estos biomarcadores se utilizarán en el futuro en pruebas clínicas relacionadas con las enfermedades pulmonares intersticiales, especialmente la FPI.

El tratamiento específico de la FPI o dirigido a la enfermedad es la terapia antifibrótica: disponemos de dos fármacos comercializados ahora mismo: pirfenidona, análogo de la piridona, y nintedanib, anti tirosín quinasa.

A la vez, es decisivo tratar los síntomas de la FPI que limitan la calidad de vida del paciente.

La tos es el síntoma que más nos cuesta tratar porque el antifibriótico no lo trata. Se han efectuado ensayos clínicos con distintas moléculas, pero ninguna ha mostrado eficacia.

Podemos utilizar el corticoide prednisona a bajas dosis, aparte de la talidomida, gefapixant y la morfina.

Para la hipertensión pulmonar (HP) del grupo 3, en concreto secundaria a patologías intersticiales, se emplearía teprostinil inhalado, pero fuera de guía; un medicamento aprobado por la FDA, aunque no en Europa.

Igualmente, habrá que tratar la deshabituación tabáquica, la insuficiencia respiratoria si fuera el caso, las comorbilidades, la rehabilitación pulmonar en aquellos pacientes subsidiarios de la misma o llevar a cabo un trasplante pulmonar como última alternativa.

Ahora mismo existe varios ensayos clínicos de última línea en marcha, como TETON, con prostaciclina inhalada, un antifibrótico en FPI que está en fase de reclutamiento de pacientes; FIBRONEER, un inhibidor de fosfodiesterasa 4B; y HORIZON, un inhibidor PPAR.

Las enfermedades Intersticiales fibrosantes no FPI

Este grupo de enfermedades pulmonares intersticiales es muy extenso y son pocas las que acaban teniendo un fenotipo fibrosante progresivo.

Aún así, estos pacientes afectados por la fibrosis desarrollan deterioro respiratorio, descenso de la función pulmonar, menor respuesta a inmunomoduladores, deterioro de la calidad de vida percibida y muerte precoz.

Estas enfermedades, la mayoría de origen inflamatorio, pueden desarrollar ese componente fibrótico en algún momento de su evolución patológica.

Grupo de enfermedades no FPI que pueden generar o acabar en un fenotipo fibrosante progresivo: en este momento, estas enfermedades, fisiopatológicamente muy distintas, comparten mecanismos fisiopatológicos cuando se activa la vía fibrogenética.

En este sentido, la estrategia terapéutica se puede agrupar.

El concepto, por tanto, no es que estas enfermedades sean fibrosantes progresivas; sino que son enfermedades que, a pesar de haber optimizado su tratamiento de base, están desarrollando una fibrosis progresiva en el pulmón.

Como grupo de especialistas debemos pensar que nos estamos quedando cortos con el tratamiento de la enfermedad, con la inmunomodulación.

En el caso de las neumonitis por hipersensibilidad, 3ª causa de EPI (patología muy común a partir de la conviviencia con mohos, hongos y polvo), no actuamos enérgicamente ante al agente causal.

Si evitáramos el antígeno se acabaría la enfermedad. Hasta en un 50 % de los casos no se identifica el antígeno. Se confunde innecesariamente con la FPI y puede evolucionar hacia la fibrosis.

Criterios que debe cumplir una patología no FPI para ser considerada fibrosante progresiva

Que en el último año se cumplan dos de tres condiciones: deterioro clínico (síntomas respiratorios), o bien que haya una caída de la FVC igual o mayor al 5 % o de un 10 % o más de DLCO o que se diagnostique una progresión radiológica en un TAC.

Pero no cualquier progresión radiológica, sino aquella que expresa fibrosis: aumento de reticulación, bronquiectasias de tracción, panalización, áreas afectadas que previamente no aparecían o aumento de la pérdida del volumen pulmonar.

La NINE, predominante en mujeres, la más inclinada hacia la fibrosis progresiva

Dentro de este tipo de patologías no FPI, la NINE, enfermedad intersticial no específica, inflamatoria de base, es una de las que más puede progresar a fibrosante progresiva.

Predomina en mujeres frente a la FPI, varonil, e incide más en las mujeres no fumadoras. Aún así, obtiene una supervivencia mucho mejor que la enfermedad pulmonar idiopática.

Su patrón radiológico característico, a diferencia de la FPI, es un patrón homogéneo que respeta la arquitectura pulmonar y que suele respetar el espacio subpleural.

En esta expresión pulmonar sí que es muy necesario y conveniente que descartemos conectivopatías o autoinmunidad durante el diagnóstico.

Las EPI inclasificables, las asociadas a conectivopatías y la sarcoidosis

Las enfermedades pulmonares intersticiales inclasifiables son un 10 % de las idiopáticas y pueden presentar esta progresión fibrosante, de una forma que para l@s especialistas es menos controlable porque al final no la tenemos ubicada, no sabemos de qué se trata.

Hasta un 15 % de las patologías asociadas a conectivopatías (autoinmunitarias) pueden desarrollar EPI, y de estas cualquiera puede desarrollar fenotipo fibrosante, pero sobre todo las que padecen artritis reumatoide y la esclerodermia.

Se dan más casos en mujeres menores de 50 años no fumadoras y en los grupos de origen genético y de exposición ambiental.

las sarcoidosis es una enfermedad inflamatoria pura, una reacción linfocítica granulomatosa; pero los grados que afectan al parénquima pulmonar, hasta un 20 %, pueden acabar en fibrosis, que sería un estadio cuatro.

¿Qué ocurre con estas enfermedades, que todas tienen mucha mejor supervivencia que la FPI?

La FPI es la que tiene una peor supervivencia demuestra, a diferencia de las EPI no FPI, que tienen una supervivencia bastante buena.

Pero cuando estas enfermedades fibrosan, en cambio, se aproximan a la mortalidad de la temida fibrosis pulmonar idiopática. Y las que peor supervivencia tienen son las neumonías intersticiales no específicas.

¿Qué estrategia terapéutica tenemos que utilizar en estas enfermedades no FPI?

Así como en la FPI no tenemos duda y en el momento que la diagnosticamos iniciamos un tratamiento antifibrótico, en estas enfermedades, salvo que sea una neumonitis por hipersensibilidad y podamos excluir la exposición al antígeno, lo primero que tenemos que ver es si están activas.

Si estas enfermedades no están generando una disfunción orgánica o no presentan una actividad inflamatoria cabe la posibilidad de no proceder al tratamiento antifibrótico, Tenemos que esperar y ver qué pasa con ellas. No es el momento de tratarlas.

Ahora bien, si vemos que hay actividad o disfunción orgánica es crucial plantear tratamientos.

Desde el punto de vista de la enfermedad intersticial, no desde la conectivopatía, por ejemplo, emplearíamos corticoides, la mayoría de ellas mediante el mecanismo inflamatorio, aunque luego tendríamos que pasar a un fármaco inmunomodulador.

Se ahorrará asi el corticoide y se podrá mantener el tratamiento, salvo en la esclerodermia, enfermedad en la que intentamos siempre evitar al máximo los corticoides.

Si vemos que el paciente se deteriora, optimizamos tratamiento y hemos agotado la vía inmunomoduladora, y además cumple los criterios de patología fibrosante progresiva estaría indicado añadir un tratamiento antifibrótico, en este caso nintedanib».

Este videoblog se ha elaborado a partir de la intervención de la Dra. Raquel Pérez Rojo en la mesa de debate “Fibrosis Pulmonar Progresiva” del programa científico “Visionarios, Innovación y Futuro en Enfermedades Respiratorias”; un encuentro profesional que se desarrolló el 6 de octubre de 2023 en el salón de actos del Hospital Universitario de La Princesa de Madrid.

La entrada Fibrosis, denominador común en las enfermedades pulmonares intersticiales se publicó primero en EFE Salud.

Seguir leyendo

Ciencia y Salud

El dolor intenso del aborto farmacológico

Publicado

el

Por

Hacia esta misma tesis apuntó un estudio italiano de finales de 2022, en el que colaboraron tanto la Unidad Operativa de Ginecología y Fisiopatología de la Reproducción Humana del Policlínico S. Orsola Hospital Malpighi como el Departamento de Obstetricia y Ginecología del Hospital Maggiore Azienda USL de Bolonia.

En la investigación participaron 242 pacientes, mujeres que estaban en el primer trimestre del embarazo, y todas se sometieron a un aborto farmacológico a base de los medicamentos mifepristona y misoprostol.

Se requirió para el mismo cumplimentar cuestionarios para establecer el nivel de ansiedad antes del tratamiento abortivo. A todas se les administró ibuprofeno con fines analgésicos y morfina oral a quien lo solicitara.

Seis horas después de la dosis de misoprostol, todas las mujeres tuvieron que indicar la intensidad del dolor experimentado duante el procedimiento. Se ayudaron para tal fin de la escala visuoanalógica (EVA).

Las mujeres que habían solicitado morfina oral (alivio del dolor moderado o intenso) valoraron su aflicción antes de poder tomar el medicamento reconfortante.

«El 38 % de todas ellas sufrieron un dolor inteso, no fuerte, sino intenso, durante el proceso del aborto farmacológico«, destaca la Dra. Carmen Sala, tocoginecóloga de la Clínica Gine-3 de Barcelona y experta en calidad de vida de la mujer.

«Y tengo otra reflexión que ofrecer: no todas las mujeres menores de edad que deciden interrumpir libremente su embarazo están acompañadas de una persona adulta durante las diferentes fases intensamente dolorosas del aborto farmacológico»

¿En qué consiste un aborto farmacológico?

La medicación que se facilita a la mujer para conseguir el aborto farmacológico consiste en dos productos: el antiprogestágeno mifepristona (vía oral, bucal o vaginal) y el misoprostol, análogo de prostaglandina.

La mifepristona bloquea la implantación del óvulo fecundado en el endometrio, que llega tres o cuatro días después de la fertilización al útero desde las trompas de Falopio, o impide que se desarrolle adecuadamente el embrión (hasta la novena semana de gestación).

La hormona progesterona actúa sobre el endometrio para que este recubrimiento interior del útero se engrose y reciba al óvulo fecundado con toda su plenitud.

Además, la mifepristona aumenta la sensibilidad uterina a las prostaglandinas y ayuda a madurar el cuello uterino.

A las 24-48 horas de la toma de la mifepristona, estas mujeres embarazadas, ya en su casa, deben administrarse el fármaco misoprostol.

El misoprostol provocará las contracciones del útero, la apertura del cuello uterino (cérvix) y la expulsión del embrión, dándose por finalizada la gestación.

La tasa de eficacia de este tratamiento farmacológico dual en este periodo se estima entre un 94-98 %.

El éxito del procedimiento consiste en la expulsión completa del saco gestacional; por lo tanto, no se requerirá otro tratamiento posterior.

Si no se consigue el objetivo, tras una revisión ecográficas pasadas dos semanas, se podrá realizar otro tratamiento abortivo, como un legrado uterino por succión (limpiar el interior del útero durante el primer trimestre del embarazo).

Según se indica en la guía sobre IVE farmacológico del Ministerio de Sanidad de España, la mifepristona no suele generar efectos secundarios, pero puede provocar mareos, náuseas, vómitos, diarrea, cefalea, fatiga y taquicardia.

Con el misoprostol la mayoría de los efectos secundarios aparecerán a las cuatro o seis horas de la dosis del tratamiento.

En el 70 % de los casos, el sangrado es superior al de la menstruación. La hemorragia vaginal disminuirá progresivamente durante las dos semanas posteriores al aborto.

El dolor abdominal se genera por el proceso abortivo y el efecto de las prostaglandinas: 33 % de casos será como el de una mnestruación y en un porcentaje superior será intenso, con las características de una dismenorrea importante.

Excepcionalmente, indica la guía ministerial, el aborto farmacológico será muy doloroso.

También será posible sufrir diarrea, naúseas, vómitos, escalofríos, febrícula o fiebre, exantema (cambio de color y textura) y prurito en plantas de los pies y palmas de las manos.

Por supuesto, existen posibles complicaciones y contraindicaciones, por lo que únicamente pueden prescribir estos fármacos el personal médico habilitado.

Cabe destacar que en 2020, en España, alrededor del 24 % de las interrupciones voluntarias del embarazo (IVE) se llevaron a cabo mediante fármaco, de las que más de un 89 % se desarrollaron en las primeras ocho semanas de gestación, según datos del Ministerio de Sanidad.

En este sentido, el 70,62 % de las IVE farmacológicas notificadas se realizaron en centros sanitarios extrahospitalarios (65,38 % en centros privados y 5,24 % en públicos).

El otro 29,37 % se practicaron en centros hospitalarios (28,57 % privados y el 0,8 % en publicos).

El aborto en España

La Ley Orgánica 1/2023, de 28 de febrero, establece la obligación de las administraciones públicas sanitarias de garantizar la prestación de la interrupción voluntaria del embarazo en los centros hospitalarios de acuerdo con criterios de gratuidad, accesibilidad y proximidad, estableciendo los dispositivos y recursos humanos suficientes para la garantía de este derecho de la mujer.

Las mujeres podrán interrumpir voluntariamente su embarazo a partir de los 16 años sin necesidad del consentimientos de sus representantes legales dentro de las primeras catorce semanas de gestación; hasta la semana nueve en el caso del método farmacológico.

En España y en el año 2022 se notificaron 98.316 interrupciones voluntarias del embarazo (IVE): 73,04 % de ocho o menos semanas de gestación; 21,90 % de nueve a catorce semanas; 4,88 % de 15 a 22 semanas y 0,18 % con veintitrés o más.

Un 91,23 % a petición de la mujer; un 5,66 % por grave riesgo para la vida o la salud de la embarazada; un 2,80 % motivadas por un riesgo de graves anomalías en el feto; y un 0,31 % de las IVE por anomalías fetales incompatibles con la vida o enfermedad extremadamente grave e incurable.

«Quiero añadir que l@s médic@s debemos garantizar el derecho a las mujeres a interrumpir el embarazo de la forma más cómoda posible, evitando el dolor al máximo posible en todos los sentidos», subraya la ginecóloga catalana.

«Es crucial poner el foco en la identificación de las mujeres con riesgo de dolor intenso para mejorar su atención y tratamiento, convirtiendo el aborto farmacológico en una alternativa mucho más aceptable que el aborto quirúrgico», concluye la Dra. Carmen Sala Salmerón. 

La entrada El dolor intenso del aborto farmacológico se publicó primero en EFE Salud.

Seguir leyendo

Ciencia y Salud

Casi el 70 % de los jóvenes se han sentido solos alguna vez en su vida

Publicado

el

Por

El trabajo, realizado por el Observatorio Estatal de la Soledad no Deseada de Fundación Once en colaboración con Ayuda en Acción, indica que el 25,5 % de los jóvenes españoles de entre 16 y 29
años aseguran sentirse solos en el momento actual, una cifra que llega al 69 % si se suma a las personas de este mismo rango de edad que se han sentido solas en algún momento de su vida.

Los principales objetivos del informe son, en primer lugar, poner sobre la mesa cuál es realmente la incidencia de la soledad en la juventud española y cuál la percepción que de ella se tiene, indagar en posibles causas o correlaciones e identificar soluciones y recomendaciones para abordar el problema.

Además, para la elaboración del trabajo, presentado recientemente, se han realizado entrevistas telefónicas a un total de 1.800 personas de entre 16 y 29 años residentes en España.

Bajo el título ‘Estudio sobre juventud y soledad no deseada en España’, este informe señala entre sus conclusiones clave, la magnitud de la soledad no deseada entre la población joven.

Así, el 77,1 % de los entrevistados afirman conocer a otras personas de su edad que puedan sentirse solas sin desearlo. También se destaca en el informe que el problema afecta más a las chicas, a quienes están en desempleo o en situación de pobreza y a los que tienen mala salud física o mental o que existe una fuerte relación entre acoso y soledad no deseada.

Soledad y juventud

El informe señala que al menos tres de cada cuatro jóvenes afirman sufrir soledad no deseada (75,8 %) y aseguran sentirla desde hace más de un año. Por otro lado, casi la mitad (45,7 %) sostiene que la experimenta desde hace más de tres.

La pandemia puede ser la causa de esta situación solo para el 20,4 %, lo que supone que hay un 79,6 % de encuestados que no atribuyen su soledad al coronavirus.

El 71,4 % de los jóvenes que se sienten solos manifiestan sufrir este problema “con frecuencia” y el 30,5% lo acusan sobre todo por las noches.

El informe señala que la soledad juvenil afecta más a mujeres que a hombres con un 31,1 % frente al 20,2 % de los varones, ambos entre 22 y 27 años.

Asimismo, el porcentaje de personas que han sufrido acoso escolar o laboral alguna vez en su vida es casi el doble en el grupo de jóvenes que padecen soledad no deseada que en el formado por los que no la padecen (58,1 % frente al 32,1 %), sostiene el estudio del Observatorio de la Soledad No Deseada.

Acto de presentación del informe. Foto cedida.

Soledad y factores sociales

La soledad no deseada también se da más en personas en desempleo, en riesgo o situación de pobreza, que han sufrido acoso escolar o laboral, con mala salud física o mental, con discapacidad, origen extranjero o que son LGTBI, entre otras condiciones.

Precisamente en cuanto a las dificultades económicas, el informe arroja el dato de que la prevalencia de soledad no deseada en jóvenes de hogares con dificultades económicas es casi el doble que entre jóvenes de hogares que llegan con facilidad a fin de mes (36 % frente a 19,4 %).

Por lo tanto, explican los autores, la importancia de la soledad no deseada está entrelazada con la de otros ámbitos de la política, como la salud, especialmente la mental, la inclusión social o la lucha contra la discriminación.

Y añaden que la relación de la soledad con estas variables es en ocasiones unidireccional, es decir, la orientación sexual o el origen generan una mayor probabilidad de sufrir soledad, pero no a la inversa, la soledad no puede cambiar el origen ni a priori influir sobre la orientación sexual.

En cambio, la relación de la soledad con otras variables es bidireccional, por ejemplo, los problemas de salud mental generan una mayor soledad, y a la inversa, la soledad es perjudicial para la salud mental.

Jóvenes solos: falsas hipótesis

El estudio permite desmontar ciertas hipótesis relacionadas con la ruralidad o las redes sociales y confirmar otras que tienen que ver con las relaciones de amistad o la salud mental.

Así, indica que las redes sociales digitales no son importantes para la soledad. A pesar de que un tercio de la juventud las utiliza más de tres horas al día, su intensidad y frecuencia de uso no tienen un efecto en la soledad no deseada.

En cambio, la presencialidad de las relaciones con amistades sí la tiene. Es decir, una persona que haga un uso extensivo de las redes sociales y tenga una rica vida social a nivel presencial a priori no se sentirá sola.

Del mismo modo, el trabajo apunta que la juventud que reside en municipios de tamaño medio (entre 50.000 y 500.000 habitantes) tiene un mayor nivel de soledad, en comparación con jóvenes rurales o que viven en grandes urbes. De hecho, los jóvenes residentes en este tipo de poblaciones (municipios de tamaño medio) presentan una probabilidad un 37 % mayor de sufrir soledad.

Lo mismo ocurre con la vivienda, uno de los grandes problemas de la juventud actual, que sin embargo no tiene un efecto sobre la soledad.

La prevalencia de la soledad en jóvenes que residen en piso compartido o en su propia vivienda es de hecho mayor que entre jóvenes que viven con sus padres (28 % frente a 23,7 %).

Además, el informe sostiene que contar con personas que puedan ayudar en caso de problemas no es relevante para la soledad, dado que la gran mayoría de jóvenes que sufren aislamiento involuntario y disponen de personas que puedan ayudar en caso de problemas.

Cartel del estudio Juventud y soledad no deseada. Imagen cedida por el Observatorio Estatal de la Soledad No deseada.

Recomendaciones para abordar la soledad no deseada entre los jóvenes

Con todos estos datos, los autores hacen una serie de recomendaciones para abordar el problema de la soledad no deseada en la juventud, que pasan por prevenir, detectar e intervenir.

Construir escuelas inclusivas que contemplen la educación emocional

Proteger la salud mental en la adolescencia y la juventud.

Fomentar la participación juvenil y las relaciones sociales mediante el ocio saludable.

Desarrollar servicios de atención juvenil orientados a reducir la soledad

Integrar y reforzar el ecosistema institucional.

Reforzar también las políticas educativas, de empleo y de inclusión social, e impulsar
acciones para reducir la soledad a través de las universidades

La entrada Casi el 70 % de los jóvenes se han sentido solos alguna vez en su vida se publicó primero en EFE Salud.

Seguir leyendo

Ciencia y Salud

Los tratamientos de medicina estética más demandados: luz pulsada, ácido hialurónico, plasma y bótox

Publicado

el

Por

La Sociedad Española de Medicina Estética (SEME) ha elaborado un nuevo informe sobre la percepción y el uso de esta especialidad, a partir de 1.500 entrevistas a ciudadanos, que revelan que el perfil de los pacientes de tratamientos de medicina estética corresponde al de una mujer de entre 35 y 54 años de edad y de clase alta o media alta.

Suben los más jóvenes

En concreto, según los datos, el 69 % de los pacientes fueron mujeres, frente al 31 %, que fueron hombres.

Con respecto a 2017, ha aumentado el número de pacientes más jóvenes, de entre 16 y 25 años, en concreto han pasado del 14 % al 20 %.

Los jóvenes de entre 25 y 34 que han demandado algún tratamiento de medicina estética han bajado del 31 % al 21 %, al igual que los de 36 a 45 años, que si en 2017 lo habían hecho el 27 %, en 2023 lo hicieron el 21%.

Las cifras se compensan con la subida de los pacientes de más de 45 años, que han pasado de solicitarlos el 28 % al 38 %.

En general, los pacientes siguen siendo más de clase media a alta, «con cierta percepción de elitismo o falta de asequibilidad por clases más bajas que buscan alternativas».

El peligro del desconocimiento

El documento de SEME muestra que los cinco tratamientos más solicitados de medicina estética en 2023 fueron la IPL -luz pulsada intensa-, los rellenos de con ácido hialurónico, la mesoterapia, el PRP -plasma rico en plaquetas- y la toxina botulínica.

Según el informe, la población asocia los tratamiento de medicina estética a la orientación nutricional (el 50 %), seguida del bótox (39%) y otros inyectables (38%).

EPA/OLAF KRAAK

Además, preguntados los participantes en la encuesta qué entienden por medicina estética, el 22,1 % no sabe lo que es y el resto hace referencia a conceptos que se incluyen en la definición del concepto: cuidado del cuerpo, salud, sentirse bien, autoestima, supervisión médica.

Y no ubican correctamente los diferentes tratamientos en cada ámbito, con lo que el documento de SEME deduce que la población no tiene claro lo que es realmente la medicina estética, ni cómo diferenciarla con facilidad de la estética o de la cirugía estética.

#NOsintumedico

Excluyendo la depilación láser, las técnicas de medicina estética las aplican tanto centros médicos y hospitales como centros estéticos.

De hecho, el 20 % destaca otros lugares como peluquerías, en concreto, del informe se desprende que casi un 10 % de la población percibe como “normal” hacerse tratamientos de medicina estética en su casa.

Así las cosas, los médicos estéticos alertan de que hay un «elevado» intrusismo que pone en riesgo la eficacia y seguridad de los tratamientos «que genera problemas en la salud pública» y «desprestigia» la imagen y la credibilidad de esta especialidad.

Por ello, durante el último congreso de SEME, los profesionales presentaron la iniciativa #NOsintumedico, con el objetivo de que los más de 2.500 médicos asistentes a ese encuentro lo usen en sus comunicaciones de medicina estética e informen a sus pacientes, así como el resto de actores que tienen un papel «clave» para concienciar a la población: instituciones, industria y medios de comunicación.

Foto cedida por SEME.

La entrada Los tratamientos de medicina estética más demandados: luz pulsada, ácido hialurónico, plasma y bótox se publicó primero en EFE Salud.

Seguir leyendo

destacadas