Ciencia y Salud
Claves del ébola, el virus letal que se extiende rápido por el organismo

El virus del ébola causa hemorragias graves y sus primeros síntomas son fiebre repentina y alta, debilidad intensa y dolor muscular, de cabeza y de garganta, además de vómitos.
Cuando ya está en el cuerpo empieza por destruir las células del hígado y agujerear los vasos sanguíneos impidiendo la coagulación. En ese momento comienzan las hemorragias incontroladas. A las dos semanas, aproximadamente, el enfermo muere en medio del llamado “vómito negro”, una hemorragia interna generalizada.
Nuevo brote en Uganda
El Ministerio de Salud de Uganda confirmó el pasado 30 de enero la muerte por ébola de un enfermero de 32 años empleado en el hospital de Kampala, en un nuevo brote de esta enfermedad que golpeó por última vez a Uganda en 2022, cuando una epidemia causó 142 casos confirmados y 55 muertes.
Los otros ocho casos confirmados están recibiendo atención médica y se encuentran estables, según el director general en funciones de Servicios de Salud del Ministerio, Charles Olaro.
Las autoridades sanitarias han puesto bajo cuarentena a 265 contactos, que están siendo sometidos a “estrictas medidas de control”.
Uganda lanzó la semana pasada una campaña de vacunación para la que el país cuenta con 5.000 dosis de vacunas en fase de ensayo clínico.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) informó días antes de que 2.160 dosis de un candidato vacunal se encontraban ya en Kampala, después de haber sido almacenadas anteriormente como parte de la preparación para posibles brotes.
Según la OMS, es el primer ensayo de “eficacia” de esta vacuna durante un brote de la cepa de Sudán del ébola, después de que el donante de las dosis, la Iniciativa Internacional para una Vacuna contra el Sida (IAVI), llevara a cabo las fases clínicas previas.
La cepa de Uganda
A diferencia de la cepa de Zaire, registrada en epidemias de la enfermedad en la vecina República Democrática del Congo (RDC), todavía no existe una vacuna aprobada para la cepa de Sudán, que es la de Uganda,
Esta cepa no solo es menos transmisible sino que presenta una menor mortalidad (40 % – 100 %) que la de Zaire (70 % – 100 %).
¿Cuál es el origen de la ébola?
Ya en “La historia de las guerras del Peloponeso”, Tucidides hacía mención a una gran plaga que mató a 300.000 personas en Atenas desde el 430 al 425 antes de Cristo. Algunos científicos creen que el historiador griego pudo asistir a una de las primeras epidemias del virus del Ébola. Aunque este caso sigue siendo indemostrable, desde 1967 ha habido a nivel mundial aproximadamente 1850 casos de infectados de los cuales solo han sobrevivido 650.

Uno de los casos más virulentos fue el que afectó a el Zaire en 1995 cuando 315 personas contrajeron el virus tras haberse extendido por los hospitales. La mortalidad en aquella ocasión fue del 81 por ciento. En el año 2000 después de más de 21 años sin dar señales, la variante Sudán atacó a Uganda causando 224 muertes de los 427 infectados.
Desde entonces tanto Uganda como otros países de la región como Gabón, Sudán o el Congo han tenido sucesivos casos de fiebre hemorrágica del Ébola.
¿Cómo se previene?
La OMS indica que para prevenir el contagio hay que lavarse las manos, evitar el contacto con líquidos corporales de personas que tengan o puedan tener el virus; no tocar cadáveres de personas que hayan muerto por esta causa y vacunarse si hay riesgo de contraer el Ébolavirus Zaire.

La vacuna Ervebo ha demostrado ser eficaz frente al Ebolavirus Zaire y está recomendada por el Grupo de Expertos de la OMS en Asesoramiento Estratégico en materia de inmunización junto con otras herramientas para responder a los brotes.
¿Cómo se transmite el virus del ébola?
Según la OMS se transmite por contacto directo con sangre, líquidos orgánicos -vómito, saliva, sudor u orina-, excrementos, prendas de vestir o incluso por tejidos de las personas infectadas, como el simple contacto de la piel, a través de las córneas de los ojos o de las mucosas de la boca. También se han dado casos de transmisión asociada a la manipulación de animales salvajes enfermos o muertos infectados (chimpancés, gorilas, monos, antílopes selváticos, murciélagos fruteros).
¿Qué enfermedad causa el virus de la ébola?
El virus del Ébola causa la enfermedad infecciosa conocida como el “Síndrome del Virus de Ébola” (SEV), que es una enfermedad aguda y potencialmente fatal con síntomas que incluyen fiebre alta, dolor de cabeza intenso, debilidad, diarrea y vómitos. Puede causar daño intestinal grave, hemorragia interna y externa e incluso la muerte si no se trata adecuadamente.
Variantes
Pertenece a la familia de los filovirus (denominados así por su aspecto filamentoso) en la que se encuadran el virus Marburg y cuatro variedades del Ébola: Sudán, Zaire, Reston, y una mutación descubierta en 1995 procedente de Costa de Marfil.
Marburg, fue el primero en detectarse, en la ciudad alemana que le dio nombre, en agosto de 1967. Una partida de monos importados desde Uganda por los laboratorios Nehring Works iniciaron el contagio. En aquella ocasión murieros seis personas de las 31 infectadas.
En Sudán en 1976 a orillas del río Ébola apareció la segunda variedad y de aquí cogió su nombre. Después de matar a centenares de personas se extendió a Zaire y llegó hasta una región de bosque húmedo donde se transformó para adaptarse al clima tropical dando origen a la variedad Ébola-Zaire, la más mortífera de todas.
El virus en su variante Reston se descubrió en diciembre de 1989 en monos procedentes de Filipinas y destinados a Estados Unidos, concretamente al laboratorio de Reston, Virginia pero los cuatro contagiados tuvieron más suerte y no enfermaron.
La denominada Ébola Tai o Costa de Marfil se aisló en 1995 en la sangre de una zoóloga suiza que enfermó después de haber practicado una autopsia a un chimpancé del Parque Nacional Tai, en Costa de Marfil. La zoóloga sobrevivió a la enfermedad.
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Ciencia y Salud
La banalización del tratamiento de la obesidad aumenta el riesgo de generar otras patologías
En la última década se ha producido una revolución de los nuevos fármacos para tratar la obesidad, de hecho, en 2021, la FDA de EE. UU. aprobó uno de estos compuestos con una dosis específica para la gestión crónica del peso, lo que incrementó su uso, tanto por prescripciones médicas como por atención mediática y redes sociales.
De esta forma, medicamentos como la semaglutida, liraglutida o tirzepatida entran en el debate digital (bajo sus nombres comerciales) sobre dietas y control del peso, lo que, en palabras del doctor Carlos Sala, jefe de la Unidad de la Obesidad del Hospital Quirónsalud Valencia, ha provocado una banalización de su uso y un desconocimiento de sus riesgos.
“Los fármacos análogos de GLP-1 y similares son seguros pero tienen efectos secundarios que muchos pacientes desconocen o banalizan. De hecho, su uso indiscriminado ha incrementado de forma alarmante el número de pancreatitis agudas y la pérdida de visión por neuritis óptica no isquémica”, ha advertido Sala.
Por ello, el doctor ha asegurado que, antes de iniciar un tratamiento con estos fármacos, se debe realizar una valoración previa de los pacientes que sufren obesidad en la que se incluya la posible presencia de enfermedades asociadas (hipertensión, dislipemia, hígado graso, apnea del sueño, enfermedad coronaria, ictus, etc.).
El efecto rebote
También será necesario recabar otros datos como el de peso y talla (IMC), cintura/cadera, cintura/talla, impacto psicológico de la enfermedad y objetivos realistas del paciente, edad, situación física, hábitos, etc.
De esta forma, ha explicado que si el exceso de peso es menor de 20-25 kg y el índice cintura/talla es menor de 0.6 (menos agresividad metabólica), y el paciente tiene capacidad de hacer ejercicio habitual la propuesta ideal es “el cambio de hábitos con apoyo farmacológico de 6 a 12 meses”.
Así, ha querido poner el foco en otra de las consecuencias del consumo sin conocimiento de estos medicamentos, puesto que tras la suspensión del tratamiento se producen reganancias de peso de forma natural, en especial, si no se han logrado los cambios de hábitos necesarios.

Con base en las publicaciones científicas, se acepta que el 15-20 % de los pacientes intervenidos quirúrgicamente pueden reganar parte del peso perdido a los 5 años, y que más del 80 % de los pacientes tratados mediante fármacos recuperan gran parte del peso perdido al año de suspender el tratamiento, siempre que no cambien de hábitos.
“La obesidad tiene un origen multifactorial, por eso el tratamiento debe ser multidisciplinar, con apoyo dietético-nutricional, psicológico y ejercicio físico mantenidos”, ha reiterado en declaraciones a EFE.
Por su parte, Rocío Práxedes, dietista-nutricionista de la Unidad de Obesidad del Hospital Quirónsalud Valencia, ha añadido que la educación nutricional desempeña un papel fundamental.
Sobre la dieta: recomendaciones y errores
Entre las recomendaciones que ha indicado Práxedes está priorizar alimentos densos en nutrientes -proteínas de calidad, verduras, frutas y grasas saludables- en porciones pequeñas, emplear técnicas culinarias que faciliten la digestión y el aprovechamiento de los nutrientes, como las cocciones prolongadas.
Y entre los errores alimentarios frecuentes ha señalado: saltarse comidas por falta de hambre, seguir consumiendo alimentos ultraprocesados, no asegurar suficiente proteína o descuidar la hidratación.
“Los alimentos son el vehículo que transporta los nutrientes, y estos son indispensables para la vida y el buen funcionamiento del organismo. La información y el asesoramiento permiten que el paciente comprenda el valor de organizar su alimentación”, ha comentado.
Por último, la dietista-nutricionista no recomienda el tratamiento de la obesidad con fármacos a personas sin diagnóstico previo, personas que no hayan intentado perder peso mediante una alimentación saludable y ejercicio físico o que recurran únicamente al medicamento, y pacientes en los que el riesgo de efectos adversos supere los beneficios potenciales.
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Ciencia y Salud
La migraña en datos: conoce más sobre este dolor de cabeza intenso y discapacitante
Es el tipo de dolor de cabeza más frecuente en las consultas. Afecta más a las mujeres que a los hombres y puede ser tan intenso que llega a ser discapacitante. Estos y otros datos que aporta la Fundación Española de Cefaleas nos ayudan a conocer más en profundidad a la migraña.
El abordaje contra la migraña consiste en seguir unas medidas generales, tratar las crisis de dolor y, en ocasiones, tomar un tratamiento preventivo.
La Fundación Española de Cefaleas (FECEF) ha elaborado un documento dirigido a pacientes y familiares con datos sobre la migraña que dan respuesta a las cuestiones más frecuentes que nos podemos plantear.
Qué es la migraña y algunos datos sobre la enfermedad
La migraña es una enfermedad neurológica frecuente y discapacitante que afecta aproximadamente a un 12 % de la población española. Se trata de una dolencia que impacta notablemente en la calidad de vida de las personas que la padecen.
Afecta entre tres y cuatro veces más a las mujeres que a los hombres. Además, suele aparecer en edades tempranas. En ocasiones, las crisis se intensifican entre los 30 y 50 años y puede llegar a convertirse en migraña crónica, cuando el dolor de cabeza dura más de 15 días en un mes.
“Aunque muchas personas confunden migraña con cefalea, no es lo mismo», precisa el doctor Julio Pascual, presidente del Comité Científico y de Publicaciones de la FECEF y autor del documento.
“La migraña es un tipo de cefalea que pertenece al grupo de las cefaleas primarias, que no tienen causa estructural identificable, mientras que las cefaleas secundarias tienen un origen conocido”, explica.
Más del 90 % de las personas que acuden a consulta por dolor de cabeza sufren cefaleas primarias y, al menos, en dos de cada tres de los casos son migrañas.
Síntomas y diagnóstico
El síntoma principal es un dolor de cabeza intenso que suele ser unilateral y pulsátil, con una duración de entre cuatro horas y tres días. El dolor empeora con la actividad física y con estímulos como la luz, el ruido o los olores, y puede acompañarse de náuseas o vómitos.
Según el experto se denomina migraña sin aura, que lo padece un 70-80 % de los pacientes con migraña.
El 20-30 % restante padece lo que se denomina migraña con aura, caracterizada por alteraciones visuales como borrosidad, luces o rayas coloreadas, adormecimiento de un lado de la cara y brazo y, en algunos casos, dificultad para hablar o entender.
“Los síntomas del aura no duran más de una hora y no dejan secuelas”, indica el experto.
El diagnóstico se basa en la descripción de los síntomas y en una exploración neurológica que incluye la evaluación del fondo de ojo. En la mayoría de los casos no es necesario realizar estudios radiológicos.
Una enfermedad hereditaria: datos sobre factores genéticos de la migraña
La enfermedad tiene un importante componente genético. Así lo recoge el documento de la FECEF, que señala que muchas personas que la padecen cuentan con antecedentes familiares.
Determinados genes favorecen una activación excesiva del nervio trigémino, lo que desencadena la liberación de sustancias como el péptido CGRP en las meninges, la capa que recubre a los huesos, que producen dolor al producir inflamación y dilatación de los vasos sanguíneos.
No obstante, también existen factores no genéticos que contribuyen a la aparición de crisis de migraña e influyen en su frecuencia. Destacan:
- Los cambios en las hormonas sexuales femeninas (especialmente los relacionados con el ciclo menstrual).
- El estrés.
- Las alteraciones del sueño.
- Las variaciones meteorológicas.

Medidas generales de tratamiento
Como la migraña no avisa, el doctor Julio pascual ofrece unos consejos para mejorar la calidad de vida:
- Mantener una buena higiene del sueño (no dormir pocas horas, pero tampoco dormir en exceso).
- Practicar ejercicio.
- Llevar una alimentación equilibrada, evitando atracones y ayunos prolongados.
- Evitar el sobrepeso.
- Evitar alimentos que generen una relación clara con el dolor de cada paciente.
¿Cómo tratar las crisis?
Las crisis de migraña se tratan con fármacos. Para las crisis moderadas se usan antiinflamatorios de acción rápida.
Para los que no responden a los antiinflamatorios, o si hay crisis con dolor más intenso, se usan los triptanes, fármacos específicos para la migraña que se administran de varias formas (oral, sublingual, nasal o inyección cutánea).
Para personas con problemas cardíacos o que no toleran los triptanes se cuenta con otras opciones como fármacos con principios activos de rimegepant o lasmiditán.
Por el contrario, se recomienda evitar el uso de analgésitcos combinados, egotamina o derivados opiáceos, ya que puede provocar adicción y cronificación de la migraña.
Tratamiento preventivo
Según el presidente del Comité Científico y de Publicaciones de la FECEF, el tratamiento preventivo “está indicado cuando los episodios son frecuentes, más de cuatro al mes, y no responden al tratamiento de crisis”.
El doctor indica que este tipo de tratamiento incluye betabloqueantes, topiramato o flunarizina, y se debe tomar durante al menos seis meses.
En casos de falta de respuesta o tolerabilidad, se recurre a otras opciones como infiltraciones de toxina botulínica alrededor de cabeza y cuello o las terapias dirigidas contra el CGRP, que incluyen anticuerpos monoclonales inyectables o gepantes orales.
Estas alternativas han demostrado alta eficacia incluso en pacientes resistentes a tratamientos preventivos clásicos y presentan un perfil de seguridad y tolerancia mayor.
Por ello, los fármacos anti-CGRP se consideran actualmente una de las mejores opciones preventivas para la migraña.
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Ciencia y Salud
Este neuropsicólogo quiere que cuidemos mejor nuestro cerebro y ha escrito un «manual» para contarlo
Por David Castellanos y Mar Ampuero |
Ayuda volver a lo básico, ponerlo como punto de partida de lo que sea que nos propongamos. Tendemos muchas veces a complicar las cosas y los procesos. El neuropsicólogo Saúl Martínez-Horta recomienda no olvidarnos de “usar el cerebro para aquello para lo que la evolución lo construyó, que es resolver problemas, relacionarse con personas, aprender nuevas cosas”. Porque se trata de cuidarlo, y así, cuidarnos. Cómo hacerlo es lo que cuenta en un libro titulado “El cielo que olvida sus estrellas”.
En una entrevista a EFE Salud, Martínez-Horta, también director de la unidad de Neuropsicología del Centro de Diagnóstico e Intervención Neurocognitiva de Barcelona, destaca: “Enfermar o no depende de muchísimos factores. La cuestión es cuando ello suceda, si llega a suceder, cómo va a suceder. Y el aspecto que va a tener una misma enfermedad puede ser muy distinto si hemos dedicado una parte de nuestra vida a algo tan obvio como cuidarnos”.
Se refiere a las enfermedades neurodegenerativas, que cuando se diagnostican, suponen un varapalo para pacientes y familias. De aquí brota ‘El cielo que olvida sus estrellas”.
“El motivo por el cual he escrito este libro es esencialmente porque en muchas ocasiones tenemos que dedicar muchísimo tiempo a contar a las familias qué es lo que les está sucediendo, qué es lo que va a pasar, responder a preguntas que a nosotros nos parecen muy obvias pero que para las personas que van a convivir con enfermedades del sistema nervioso durante toda su vida nadie se las ha podido responder”, explica.
En EFE Salud hablamos con Martínez-Horta sobre esta suerte de “ manual” que ayuda a aquellas personas con enfermedades neurodegenerativas y a sus familiares a comprender el “porqué de lo que les ha tocado vivir».
Factores de riesgo de las enfermedades del cerebro
No es sencillo contar cómo funciona el cerebro, aún envuelto en misterio. Pero las zonas de claridad van ganando terreno. “Hace mucho tiempo que sabemos que el producto de la función cerebral, algo tan complejo como la mente humana, como la memoria, la consciencia, las emociones, no están en un lugar ni dependen de un lugar, sino que son consecuencia de una compleja interacción de múltiples actores que de algún modo dialogan entre ellos, algo así como un concierto perfectamente coordinado”.
En el libro, Martínez-Horta recurre a una analogía. Dado que en el cerebro muchos actores interactúan y dialogan entre sí, el retrato de cuanto acontece podría asemejarse al “mapa de una ciudad en la que están sucediendo una infinidad de cosas”.
Conocer el mapa es clave para conocer los riesgos. ¿Y cuáles son los riesgos, por tanto, de las enfermedades neurodegenerativas?

Si dejamos al margen la parte genética que puede determinar que una persona padezca una enfermedad, Martínez-Horta enumera los siguientes:
- El aislamiento social. Somos seres sociales. En consecuencia, “el impacto de la relación social en la construcción del cerebro, tal y como lo entendemos, es fundamental”, comunica Martínez-Horta.
- La hipertensión arterial. La elevada y continua presión golpea los vasos sanguíneos cerebrales, que van dejando pequeños sangrados y cicatrices y pueden dejar tejido muerto neuronal disfuncional.
- El azúcar. Esta sustancia intoxica. El exceso de glucosa en casos de diabetes va causando un daño progresivo en el cerebro.
- La obesidad y los niveles altos de colesterol LDL y de triglicéridos.
- El tabaquismo y el consumo de alcohol y de drogas. A este respecto, asegura Martínez-Horta: “En nuestra cultura se ha normalizado un patrón de uso y de abuso del alcohol con fines lúdicos, con fines sociales que desde una perspectiva de salud cardiovascular y desde una perspectiva de salud cerebral no tiene ningún sentido”. “No hay dosis de alcohol saludable”, concluye.
Consejos para cuidar el cerebro
Seguimos en el mapa de la ciudad. Vistos los riesgos, vayamos a los consejos.
Como punto de partida, y retomamos así el comienzo de este texto, acudir a lo básico; a lo obvio. «La verdad es que no hay que buscar nada demasiado mágico. Es decir, tenemos la suerte de vivir en un país en el que disponemos de la mayoría de los factores que nos ayudan a protegernos».
Y estos son:
- La dieta mediterránea
- Actividad física y ejercicio
- Socialización
«Básicamente, no olvidarnos de usar el cerebro para aquello que la evolución lo construyó, que es resolver problemas, que es relacionarse con personas, que es aprender nuevas cosas”, señala Saúl Martínez-Horta.
Enfermedades del cerebro: ¿Existe una más agresiva que otra?
Con respecto a las enfermedades neurodegenerativas, Saúl Martínez-Horta matiza que la más agresiva es aquella que te toca vivir.
“La enfermedad más grave es aquella que te afecta y no hay una competición en torno a cuál es mejor o cuál es peor, sino que para el individuo que la sufre esa es la peor, para él y para su entorno”, opina el especialista.
Hay enfermedades del cerebro que tienen “una crudeza especial” por la velocidad con la que suceden, como las enfermedades priónicas, que son rápidamente progresivas.
Pero también, por el factor hereditario, la enfermedad de Huntington. “El hecho de que los hijos nazcan con el riesgo de haber heredado la mutación que les causará la misma enfermedad con la que habrán visto enfermar y morir a su padre o a su madre” tiene un importante peso psicológico.
La importancia de una divulgación científica veraz en redes
Saúl Martínez-Horta divulga su conocimiento en X (antes Twitter) y se define como un “divulgador muy honesto”. Cree que “transmitir conocimiento en torno a la salud se tiene que hacer con mucha humildad.
Habla de la importancia de divulgar con conocimiento y con evidencia. “Es muy fácil divulgar sin contar la verdad”, alerta el neuropsicólogo.
En ciencia, dice, para que algo se convierta en avance científico, además de someter la investigación a un “método muy riguroso”, la comunidad científica revisará y cuestionará si es válido y veraz.
En redes sociales, en cambio, no hay un control sobre lo que es veraz, y cree que eso es “peligrosísimo”, especialmente cuando se habla de temas de salud.
Advierte sobre el problema de dar más credibilidad a un divulgador según el número de seguidores que tenga en Instagram. Y hace un llamamiento al mundo de la comunicación para plantearse a controlar de manera firme quién debe contar cierta información.
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