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Ciencia y Salud

Abecedario del ictus: de la A a la Z

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Esta enfermedad cerebrovascular constituye la primera causa de discapacidad en el adulto y la segunda de demencia después del alzhéimer. En este abecedario desgranamos el ictus.

Cada año se producen en España entre 110.000 y 120.000 nuevos casos de ictus en España, según datos de la Sociedad Española de Neurología (SEN), y si no aumenta su prevención en menos de 15 años el número de casos de ictus aumentarán un 35%.

Sin embargo, se estima que al menos un 90% de los casos se podrían prevenir con una adecuada prevención de los factores de riesgo asociados a la enfermedad, como eliminar el consumo de tabaco y alcohol, llevar una dieta adecuada o evitar el sedentarismo y la obesidad.

Solo en 2022, más de 24.000 personas fallecieron debido a un ictus y más de 34.000 personas desarrollaron una discapacidad por esta enfermedad.

Esto hace que el ictus sea la primera causa de discapacidad en España – más de 360.000 personas tienen reconocida una discapacidad por haber padecido un ictus- y que, tras los fallecimientos por covid, el ictus sea la segunda causa de muerte en mujeres en España y la tercera causa en ambos sexos.

Para analizar la enfermedad y ofrecer una panorámica completa del ictus, EFEsalud ha contado con la colaboración del doctor Óscar Ayo, miembro del Grupo de la de Enfermedades Cerebrovasculares de la Sociedad Española de Neurología (SEN), para completar este abecedario del ictus, de la A a la Z.

A: Accidente cerebrovascular

Al ictus también se le conoce como Accidente Cerebro Vascular (ACV), embolia o trombosis. Esta enfermedad es más frecuente a partir de los 55 años y su riesgo aumenta proporcionalmente con la edad. 

Según el estudio PREVICTUS, en España más del 21 % de la población mayor de 60 años, es decir  casi dos millones de personas, presenta un alto riesgo de sufrir un ictus en los próximos 10 años. En 2050, la población mayor de 65 años representará el 46 % del total, por esto la Organización Mundial de la Salud calcula que casi la mitad podría sufrir un accidente cerebrovascular.

B: aBordaje

Un ictus sucede sin un médico delante, por eso el primer paso es tiempo dependiente, es decir cuanto antes se interviene, más probabilidades hay de que el paciente quede sin secuelas. Por ello es fundamental reconocer qué es un ictus (síntomas y detección).

La primera parte es llamar al servicio de Emergencias (112), la segunda corresponde a los profesionales que deben identificar qué tipo es.

Ictus isquémicos: (el 85%) En fase aguda tiene dos formas de tratamiento, la trombolisis intravenosa, donde se administra un fármaco intravenoso que pretende disolver el trombo, y la trombectomía mecánica, donde mediante cateterismo se extrae el trombo.

Ictus hemorrágicos. El abordaje es totalmente diferente, sobre todo son medidas de soporte. Si el accidente cerebrovascular es más grave pasan a cuidados intensivos sobre todo cuando trascienden el nivel de conciencia y necesitan un control más exhaustivo de respiración, cardiaco, etc.

C: Contaminación

Un factor al que cada vez se le da más importancia es la contaminación. El doctor Óscar Ayo explica que “se ha demostrado que es un factor de riesgo muy importante. Cada vez hay más evidencias de el riesgo de la contaminación” es decir que a cuanta más exposición a los contaminantes habituales, más riesgo de ictus.

El 80-90 % de los ictus podrían ser prevenibles evitando los factores de riesgo que los ocasionan.

D: Detección

El doctor Oscar Ayo ofrece una serie de consejos para detectar con rapidez un ictus “ si tienes dudas, pregúntale que levante los brazos, si se le queda más abajo o no lo puede levantar; que sonría para ver si la  expresión es simétrica o se queda una boca torcida, y que hable”.

Estos pasos son básicos a la hora de reconocer la mayoría de los ictus.

E: Estrés

Un estudio reciente realizado por neurólogos del Hospital Clínico San Carlos concluye que el estrés psicofísico, junto con la ansiedad y la depresión, son factores que aumentan el riesgo de padecer un ictus o accidente cerebrovascular.

Según la Fundación del Corazón tras el análisis de todos los participantes, los científicos encontraron que aquellas personas que habían tenido un episodio de estrés importante en el año anterior presentaban un riesgo de ictus casi cuatro veces mayor que el grupo de control sano.

En cuanto al estrés laboral, los estudios revelan que las personas con un empleo con alto nivel de estrés tienen un 22 % más de probabilidad de sufrir alguna de estas enfermedades y, en concreto, estas personas tenían un 58 % más de probabilidades de sufrir un ictus de tipo isquémico que las que tenían un empleo con una presión menor.

F: Factores de riesgo

Hipertensión: Se estima que el 67 % de los pacientes que ha sufrido un ictus tiene elevadas las cifras de presión arterial.

Hiperlipidemia: Las cifras elevadas de colesterol constituyen otro de los principales factores de riesgo del ictus. 

Fibrilación auricular: Es la arritmia más frecuente y el riesgo de accidente cerebrovascular secundario a tromboembolismo por fibrilación auricular es aproximadamente del 3 al 5 % por año.

Tabaquismo: Este factor incrementa el riesgo de ictus de 2 a 4 veces. 

EFE/Jeffrey Arguedas

Diabetes: Los diabéticos presentan un alto riesgo de padecer ateroesclerosis y, suelen presentar otros factores de riesgo aterogénicos, en concreto hipertensión, hiperlipidemia y obesidad.

G: Grupos de edad

Cada año en España se producen entre 110.000 y 120.000 nuevos casos de ictus y fallecen más de 24.000 personas, según datos de la Sociedad Española de Neurología, y en las mujeres, el ictus es la primera causa de mortalidad y la tercera en los hombres, así como la primera causa de discapacidad adquirida en el adulto.

En España, dos de cada tres personas que han padecido un ictus tienen más de 65 años, precisamente este grupo de pacientes son los que presentan con mayor frecuencia dificultades para realizar actividades básicas de la vida diaria después del ictus. 

En las últimas dos décadas, han aumentado un 25 % el número de casos entre personas en edades comprendidas entre los 20 y 64 años y un 0,5 % los casos se dan en personas menores de 20 años.

H: Hábitos saludables

El estilo de vida que el paciente lleve puede favorecer la aparición o no de un ictus. Unos hábitos saludables como dormir lo suficiente, hacer ejercicio de forma habitual y moderada, dieta sana donde se reduzcan las grasas saturadas, moderar el consumo de alcohol a no más de 60 gramos día y acudir a revisiones médicas, así como llevar un control de la tensión arterial, reducen la probabilidad de padecer un accidente cerebrovascular.

I: Investigación

El mayor avance de los últimos años en este campo ha sido demostrar que la trombectomía mecánica es un tratamiento eficaz para abrir las arterias obstruidas y disminuir las secuelas del ictus, aunque es un procedimiento costoso que requiere personal e infraestructuras muy especializadas, por lo que no se puede aplicar en cualquier centro. 

Para el doctor Oscar Ayo aunque este tratamiento es muy eficaz hay que conseguir que lo sea todavía más. La lucha es conseguir que cada vez más pacientes puedan someterse a este tratamiento.

J: Juegos para entrenar el cerebro

Es fundamental la estimulación cognitiva como parte de la rehabilitación. Una tendencia reciente en fisioterapia enfatiza la eficacia de participar en actividades dirigidas a una meta, como jugar juegos para promover la coordinación.

Un paciente, que se recupera de un ictus realiza un ejercicio de rehabilitación para evitar secuelas en el el Hospital de Día de Neurorehabilitación del Hospital Vall d’Hebron, EFE/Toni Albir

No obstante, también podemos trabajar el cerebro gracias a la realidad virtual.  En Barcelona concretamente en el hospital Vall d´Hebron usan un juego para complementar las técnicas clásicas de rehabilitación. El objetivo es enseñar al cerebro a controlar de nuevo los movimientos del cuerpo, especialmente las extremidades superiores. 

K: Kiwi y otros alimentos

Hay factores de riesgo que podemos modificar, evitar, regular y controlar, generalmente, con cambios en el estilo de vida. Por ejemplo el alcoholismo: tomar bebidas con alta graduación de alcohol es perjudicial y su efecto sobre el ictus depende de la dosis.

El colesterol, un exceso de este tipo de grasa en la sangre puede depositarse en las paredes de las arterias y formar placas, que conllevan a la aparición de patologías vasculares, entre ellas el ictus.

La diabetes: esta enfermedad eleva el riesgo de sufrir un ictus entre 2 y 4 veces, sobre todo la diabetes tipo 2.

Y la obesidad: se calcula que incrementa entre 1,4 y 2,5 veces el riesgo de sufrir un ictus, con un incremento del riesgo por cada punto que sube el índice de masa corporal (IMC).

Es decir adoptando una dieta saludable, variada y rica, centrada especialmente en comidas con poca sal y bajas en grasas, con abundancia de frutas, verduras y cereales de granos enteros, además de pescado, podemos reducir la probabilidad de padecer un ictus. 

L: Lenguaje

Uno de los síntomas que se presentan cuando se sufre un ictus isquémico es la alteración repentina en el lenguaje. Puede suceder que el paciente no sea capaz de pronunciar correctamente, que no pueda emitir palabras o que tenga dificultades para comprenderlas.

Una vez se ha superado, el ictus puede tener repercusiones sobre el lenguaje; para ello resulta fundamental la figura del logopeda en la fase de rehabilitación, explica el doctor Óscar Ayo.

M: Mujer

El ictus constituye la primera causa de muerte en mujeres en España.

Según datos de la organización Freno al ictus, casi 16.000 mujeres mueren cada año en nuestro país por esta causa, más del doble que por cáncer de mama y hasta 14 veces más que por accidentes de tráfico.

Como explica el doctor Ayo, en la mujer es más infrecuente que se produzca, pero más grave cuando sucede. “La incidencia es relativamente baja por las hormonas – sobre todo los estrógenos-, que tienen un papel protector frente a la formación de ese trombo que provoca el ictus. A partir de la llegada de la menopausia la probabilidad de que aparezca aumenta bastante”.

N: Neurología

La N, en este abecedario del ictus, corresponde a la Sociedad Española de Neurología (SEN) la define como la especialidad médica que estudia la estructura, función y desarrollo del sistema nervioso.

Al tratarse de una enfermedad que afecta al sistema nervioso central, el ictus es tratado por neurólogos que, además, están especializados en esta dolencia. Son quienes coordinan los tratamientos y estudian la compatibilidad de los pacientes con cada uno de ellos.

Ñ: niÑos

Según el Centro de Rehabilitación Neurológica Lescer, el ictus es una de las diez causas principales de mortalidad infantil, aunque los factores de riesgo son totalmente diferentes en esta población y en muchos casos es imposible encontrar la causa desencadenante.

Cabe decir que la incidencia es menor que en adultos y que, aunque pueden ser devastadores en los niños, su cerebro tienen una gran capacidad de adaptación y recuperación, la llamada plasticidad cerebral.

O: dOlor

Como explica el doctor Ayo, en la mayoría de los ictus isquémicos no hay dolor. Es por ello que mucha gente no es capaz de detectarlo a tiempo cuando lo sufre. En el caso de los ictus hemorrágicos, que suponen un porcentaje muy pequeño, sí hay dolor y es la manifestación principal: la aparición súbita del peor dolor de cabeza que se ha tenido en la vida.

También como secuela de algunos ictus puede quedar en el paciente algo parecido al miembro fantasma, dolores de forma crónica en las extremidades que han sido afectadas.

P: Prevención

Entre el 40 y el 50 % de los enfermos abandona el tratamiento dos o tres años después de haber sufrido un ictus, lo que fomenta la aparición de un segundo episodio.

En la actualidad, existen diferente tratamientos preventivos. Uno de ellos se basa en las estatinas, ya que reducen las cifras de colesterol, aumentan la circulación cerebral y la capacidad neuroprotectora. Además los datos muestran que las estatinas reducen en un 30 % la mortalidad global. En algunos pacientes con ictus, el volumen del infarto no llegó a los 30 centímetros cúbicos, mientras que en aquellos que no tomaban estatinas esta cifra casi se triplicó, alcanzando los 86 centímetros cúbicos.

Pero también disponemos de otras terapias eficaces como los anticoagulantes que están recomendados para el control de la fibrilación auricular en cualquier paciente de más de 75 años o con varios factores de riesgo, los antihipertensivos y los antiagregantes. 

Las frutas y verduras son imprescindibles en una dieta vegetariana, así como las legumbres. EFE/Juan Ignacio Mazzoni

Q: ¿Qué tipos de ictus hay?

Tal y como establece la Sociedad Española de Neurología (SEN), existen dos tipos de ictus, el isquémico y el hemorrágico.

El ictus isquémico o infarto cerebral: Sucede cuando se produce la oclusión de un vaso (arteria) que impide que llegue sangre a una zona del cerebro, conduciendo a su necrosis o muerte en pocas horas. Es el más frecuente, representa el 85 % de los casos.

El ictus hemorrágico, conocido como hemorragia cerebral o derrame cerebral, está originado por la rotura en la pared de un vaso sanguíneo con salida de la sangre que se acumula en el cerebro. Representa entre el 15 % y el 20 % de los casos.

R: Rehabilitación

Entre un 40 % y un 60 % de los pacientes que sobreviven a un ictus quedan con algún tipo de secuela, como explica el doctor Óscar Ayo. Para ellos, recibir rehabilitación es imprescindible para recuperarse.

En primer lugar, la clave de la rehabilitación es la rapidez, ya que cuanto antes la reciba -incluso durante la fase hospitalaria en ocasiones-, mayores serán las probabilidades de mejora y las secuelas finales serán menores.

También es importante abordarlo desde un enfoque multidisciplinar: fisioterapia para recuperar la fuerza perdida en algunas extremidades; logopedia para trabajar sobre las repercusiones del lenguaje y la capacidad de tragar; y la terapia ocupacional, que busca readaptar sus capacidades para que puedan volver a hacer sus actividades del día a día.

S: Síntomas

Los síntomas fundamentales que hay que conocer para identificar un ictus son: aparición de dolor de cabeza, si la visión se ve afectada tanto en uno como en dos ojos, dificultad a la hora de hablar, expresarse y entender, pérdida brusca tanto del equilibrio como de la estabilidad y pérdida de fuerza en mano, brazo y piernas.

T: Tratamientos

En la actualidad, se disponen de tratamientos eficaces para tratar y prevenir el ictus. Por un lado están los antiagregantes plaquetarios (aspirina, clopidogrel, triflusal) y los anticoagulantes (heparina, Sintrom), cada uno de ellos en los casos indicados, han demostrado que previenen nuevos ictus al evitar que se formen coágulos.

Por otro lado están los fibrinolíticos, un grupo de fármacos capaces de disolver los coágulos, que cuando son administrados a las personas indicadas y en el tiempo preciso, incrementan en un 30 % la probabilidad de recuperarse después del ictus.

Otros fármacos, como la citicolina entre otros, son capaces de evitar que una gran parte de las neuronas dañadas acaben muriéndose, son los neuroprotectores.

Aunque, como indican desde la Sociedad Española de Neurología (SEN), el tratamiento del ictus es complejo e incluso un verdadero reto médico en algunas ocasiones, ya que la administración de estos fármacos a las personas no adecuadas o fuera del tiempo indicado, puede tener consecuencias devastadoras.

U: Urgencias

U de urgencias, una de las últimas letras del abecedario del ictus. Como indica el doctor Óscar Ayo, existen unos plazos para la administración del tratamiento -tanto el farmacológico como el mecánico- que, de sobrepasarse, podrían hacer que el tratamiento perdiera eficacia o incluso pusiera en peligro la vida del paciente.

Para el tratamiento farmacológico (trombolisis intravenosa) son 4 horas y media, y para el macánico (trombectomía mecánica), entre 6 y 8 horas.

Aunque en algunos pacientes muy seleccionados han llegado a transcurrir incluso 24 horas, el tejido se va infartando progresivamente y conviene actuar tan rápido como sea posible.

V: Vencer al Ictus

Además de las medidas preventivas que hemos explicado, la puesta en marcha del Código Ictus ha conseguido que la mayoría de los pacientes que sufren un ictus sean atendidos con la mínima demora en centros con Unidades de Ictus. La mortalidad se ha reducido en más de un 50 por ciento de los casos.

X: Enfermedad del siglo XXI

El ictus está convirtiendo en la una de las enfermedades más prevalentes del siglo XXI, según todos los datos y estudios manejado por los investigadores y los especialistas.

Z: intervención precoZ

Para finalizar el abecedario del íctus, llegamos a la Z. La intervención precoz del rehabilitador, informa en su Decálogo del Ictus la Fundación Casaverde, permite diagnosticar la discapacidad, comenzar la intervención rehabilitadora adecuada, prever los recursos futuros y apoyar la integración social y/o laboral del paciente.

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Las consecuencias de la inhalación de humo tras un incendio

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La inhalación de humo y gases nocivos es la primera causa de muerte relacionada con un incendio, al provocar asfixia e insuficiencia respiratoria. Lo explica la Sociedad España de Medicina de Urgencias y Emergencias (SEMES) con motivo del suceso de Valencia, en el que hasta el momento se han contabilizado 4 muertos, 15 heridos y 14 desaparecidos.

El presidente de esta sociedad médica, Tato Vázquez, explica que el síndrome por inhalación de humo es una intoxicación derivada de los productos de combustión, como cuando hay un incendio. Y se debe, fundamentalmente, a tres sustancias, aunque hay más de 60 gases en una combustión completa.

Los gases irritantes

Los primeros son los gases irritantes, y hay cantidad de ellos, según Vázquez, como el óxido nitroso o los fenoles. Producen un cuadro irritativo en las mucosas: lagrimeo en los ojos, disfonía, ronquera y si esos gases bajan hasta el nivel traqueobronquial, producen neumonitis química, que puede llegar a generar sobreinfecciones bacterianas.

Pero además del efecto irritante, el experto cita las altas temperaturas que alcanzan estos gases y que pueden producir quemaduras en la vía aérea.

«Los profesionales de urgencias, cuando vemos que las vibrisas, los pelos de la nariz, están quemadas, suponemos que el gas ha alcanzado altas temperaturas y ha producido quemaduras en la vía aérea, y procedemos a un aislamiento en ésta para impedir la asfixia», afirma el presidente de SEMES.

Las materias en suspensión

Las materias en suspensión son otras de las sustancias, normalmente derivadas del carbono. Son pequeñas moléculas que se van depositando en la vía aérea y pueden producir enfermedades respiratorias.

Los asesinos silenciosos

En tercer lugar se encuentran las sustancias más peligrosas, son los gases no irritantes pero asfixiantes, fundamentalmente dos: el monóxido de carbono y el cianuro.

El primero de ellos, el monóxido de carbono, es absorbido muy rápidamente al inhalarlo. Se fija en la hemoglobina e impide que transporte oxígeno a los tejidos, produciendo la muerte de éstos. Los síntomas son cefalea, dolor torácico y, en ocasiones, nauseas, vómitos y diarrea.

«Es un gas extremadamente tóxico y no es detectable de manera habitual, es inodoro e insípido, le llamamos el asesino silencioso», subraya Vázquez.

Vecinos son atendidos durante el incendio. EFE/Manuel Bruque

En cuanto al cianuro, se produce por la combustión de plástico. También es de absorción muy rápida y no permite el uso del oxígeno por parte de las células, lo que conlleva la muerte.

La inhalación de estos gases lleva un tratamiento específico.

Para la intoxicación por monóxido de carbono está indicado el oxígeno en altas concentraciones y en casos graves, el oxígeno hiperbárico. La de cianuro, con cianocobolamina, que está disponible en la mayoría de los servicios de urgencias del país, señala el presidente de SEMES.

Las quemaduras en la piel

Por otra parte, la Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias (SEMICYUC) señala que las UCIS son la «piedra angular» para la recuperación de grandes quemados. Estos son pacientes con más de un 20 % de su cuerpo quemado o que sufren quemaduras menos extensas pero con una edad o comorbilidades que exigen una abundante reposición intravenosa de líquidos.

“La piel es un órgano más y su pérdida repercute en todo el organismo», afirma Manuel Sánchez, especialista en grandes quemados del servicio de Medicina Intensiva del Hospital Universitario La Paz, de Madrid.

Bomberos trabajan en el incendio. EFE/Manuel Bruque

Según indica, es frecuente que estos enfermos necesiten simultáneamente tratamientos y técnicas que usan habitualmente en las UCIS como el control del aporte de fluidos y de la medicación para mantener una tensión arterial adecuada, ventilación mecánica, técnicas de diálisis, sedoanalgesia o el tratamiento de las infecciones.

Además, en estas unidades hay apósitos que facilitan la curación y de cremas que eliminan la escara de la quemadura, que pueden evitar cirugías.

“En España hemos sido pioneros en el uso de algunos tipos de monitorización que aportan información importante para el tratamiento inicial, en la búsqueda de tratamientos que vayan a la causa de las complicaciones más que a sus consecuencias y en el uso de las cremas que quitan tejidos muertos sin necesidad de cirugía”, subraya el experto.

Un adecuado tratamiento inicial evita la profundización de la quemadura y el desarrollo de complicaciones en otros órganos, abunda.

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“Más allá del espejo“, la guía de las necesidades menos cubiertas del cáncer de mama

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En ocasiones, algunas personas que conviven con un cáncer de mama o cáncer de mama metastásico no ven resueltas sus dudas sobre ciertos aspectos concretos de la vida que se van a ver alterados por la enfermedad. Muchas veces se trata de temas de la vida cotidiana como la capacidad o no de realizar ejercicio físico, las relaciones sexuales o qué dieta es recomendable seguir.

Así, un conjunto de profesionales en colaboración con Pfizer han lanzado la guía “Más allá del espejo”. En ella se pone de manifiesto la importancia de los cuidados en las distintas etapas de la enfermedad y va dirigida tanto a profesionales del ámbito sanitario como a pacientes.

Su objetivo principal es facilitar un abordaje íntegro de la patología que permita cubrir las necesidades de los pacientes. Se pretende con ello derribar miedos y estigmas gracias a la información rigurosa y accesible que se recoge en este manual.

Detalle de una chapa del Día Mundial del Cáncer de Mama que se celebra mañana, este miércoles en la localidad cántabra de Suances.-EFE/Pedro Puente Hoyos

Alianza de profesionales

Para su elaboración se han unido distintos expertos procedentes de diferentes zonas geográficas. Estos especialistas han tomado como referencia las expectativas y cuestiones más habituales que plantean las pacientes en la consulta relativas a cuidados dermatológicos, nutricionales, estéticos o ginecológicos.

La guía «Más allá del espejo» se encuentra disponible online en cancerdemamametastasico.es. Cuenta con el respaldo de la evidencia científica, el conocimiento y la experiencia clínica de oncólogos y profesionales de especialidades como ginecología, dermatología, fisioterapia o cirugía maxilofacial y estética. 

Según la doctora Virginia Martínez, oncóloga médica en el Hospital Universitario La Paz y autora: “Toda la información, los consejos y recomendaciones que recoge esta guía buscan cubrir esas necesidades de cuidados que estaban desatendidas hasta ahora, porque las pacientes, además de pacientes, son mujeres que no quieren renunciar a seguir viéndose y sintiéndose bien durante todo el proceso de su enfermedad y nosotros, como profesionales médicos, tenemos que acompañarlas para brindarles la máxima calidad de vida posible (…)“.

«Más allá del espejo»

La guía presenta un índice muy completo, ya que abarca todos los aspectos de la vida de los pacientes.

Así, encontramos desde aspectos que abordan la dieta y el estilo de vida de las pacientes hasta temas de dermoestética o de cirugía maxilofacial.

Dieta y estilo de vida

La dieta y el estilo de vida es uno de los apartados con mayor repercusión, ya que afecta a la totalidad de las personas que padecen la enfermedad. En la guía, los expertos sanitarios afirman: «La forma en que vivimos, comemos, dormimos, nos movemos, trabajamos, pasamos el tiempo libre, manejamos el estrés y nos enfrentamos a los desafíos de la vida, ha demostrado en multitud de estudios científicos que posee un profundo efecto sobre nuestra salud, incluyendo el desarrollo de enfermedades como el cáncer».

Los profesionales médicos recomiendan la dieta mediterránea tanto para personas que no padecen la enfermedad como para pacientes. Recuerdan que la dieta mediterránea se caracteriza por un consumo mayoritario de alimentos de origen vegetal, la presencia de grasas de alta calidad, el consumo moderado de lácteos y huevos y el bajo consumo de carne.

¿Qué debemos hacer para llevar a cabo una dieta mediterránea?

Usar el aceite de oliva como principal grasa de adición. Es un alimento rico en vitamina E, betacarotenos y ácidos grasos monoinsaturados que le confieren propiedades cardioprotectoras.

Consumir alimentos de origen vegetal en abundancia: frutas, verduras, legumbres, champiñones y frutos secos. Se recomienda consumir cinco piezas de frutas y verduras a lo largo del día. Tienen un alto contenido en antioxidantes y fibra, que pueden ayudar a prevenir algunos tipos de cáncer.

Añadir alimentos procedentes de cereales integrales a nuestra dieta. Si cambiamos el arroz blanco por el integral, por ejemplo, tendremos un afecto más moderado en el azúcar y la insulina.

Priorizar los alimentos frescos y de temporada. Es el mejor momento para obtener los nutrientes de las frutas y verduras y disfrutar de su sabor.

Consumo moderado de productos lácteos. Los lácteos son nutricionalmente una gran fuente de proteínas de alto valor biológico, minerales y vitaminas.

Priorizar la carne blanca a la carne roja. Es preferible el consumo de pollo o pavo frente al de ternera y cerdo, además de no superar las dos veces por semana.

Consumir tres veces por semana pescado, sobre todo pescado azul pequeño.

Tomar tres o cuatro huevos a la semana. Contienen proteínas de muy buena calidad y pueden resultar una alternativa a la carne o al pescado.

La dieta mediterránea es recomendada por los profesionales. EFE/Kai Försterling

Problemas ginecológicos

Otro de los aspectos más comunes en las pacientes con cáncer de mama son los problemas ginecológicos. En «Más allá del espejo», los expertos ponen en valor los más comunes, abordan los signos de alerta y explican cómo afectan en concreto a las pacientes de cáncer.

SGM: qué es y cómo afecta

El SGM es el síndrome genitouritario de la menopausia, y se define como los signos y síntomas asociados a la disminución de hormonas sexuales como estrógenos o andrógenos en la menopausia. Esto causa cambios anatómicos, fisiológicos y funcionales en el área vulvovaginal y en el tracto urinario de las mujeres.

Lo cierto es que estos síntomas disminuyen la calidad de vida de las mujeres y cuentan con un impacto negativo similar al que pueda tener el asma o la artritis. El SGM afecta, según la guía, a un 50-75 % de las pacientes con cáncer de mama y se asocia a la menopausia ocasionada por los tratamientos hormonales asociados a la enfermedad.

Los doctores recomiendan algunas pautas para tratar de mantener una buena salud genitourinaria como seguir una dieta saludable y tratar de evitar el sobrepeso o practicar ejercicio moderado con regularidad.

Los problemas ginecológicos son comunes en pacientes de cáncer de mama. Imagen extraída de la guía «Más allá del espejo».

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Dos años de guerra en Ucrania: Faltan servicios para atender la salud física y mental

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En estos dos años de guerra en Ucrania, los enfermos crónicos y los mayores sufren especialmente su profundo impacto, además de producirse el desplazamiento de diez millones de personas que han abandonado sus hogares para buscar seguridad dentro y fuera del país, según Médicos sin Fronteras (MSF).

Esta ONG denuncia la falta de servicios sanitarios cerca de los frentes en el este y el sur del país, especialmente en Donetsk, Jersón, Dnipropetrovsk y Zaporiyia, donde MSF apoya a los servicios locales asistiendo a las víctimas de los bombardeos.

Clínicas móviles de MSF en cien localidades

En 2023, las ambulancias de MSF trasladaron a más de 10.500 pacientes, el 57 % con traumas violentos, a otros hospitales donde pudieran recibir la atención adecuada.

Esta organización médico-humanitaria gestiona clínicas móviles en cien ciudades y pueblos diferentes cercanos a la línea del frente en las regiones de Donetsk, Járkov y Jersón.

Estas clínicas realizaron cerca de 60.000 consultas de atención primaria y más de 3.800 consultas de salud sexual y reproductiva el año pasado.

La mayoría de las personas asistidas son mujeres mayores de 60 años, muchas de ellas con enfermedades crónicas. Mientras que algunas fueron evacuadas, otras no pudieron marcharse u optaron por permanecer en sus comunidades.

Rita Dmitrenko, de 61 años, es de Kobzartsi, en la provincia de Mykolaiv, en el sur de Ucrania. MSF/Nuria López Torres

Son zonas muy afectadas por los combates y en los que la población sufre mucho. Los servicios básicos se paralizaron casi por completo y, en algunas localidades, el sistema de atención primaria no se ha recuperado del todo por falta de profesionales médicos, instalaciones y medicamentos básicos.

“Tenemos dos equipos: uno compuesto por médicos, enfermeros y psicólogos, que integran clínicas móviles; y otro solo con psicólogos que realizan consultas de salud mental. Visitan con regularidad varias localidades situadas por encima del río Dniéper que marca la línea de frente en estos momentos”, explica Diego Ráfales, coordinador de MSF en las regiones de Mykolaiv y Jersón.

“Los pacientes que tratamos -explica- son en su mayoría ancianos. Nuestros equipos atienden a muchos pacientes graves cuyas dolencias han empeorado por las circunstancias en las que viven, lo que a menudo les causa una angustia extrema. Esto es algo que hemos visto sobre todo en las zonas retomadas en el este y el sur del país”.

Trauma colectivo tras dos años de guerra en Ucrania

Dos años después del recrudecimiento de la guerra en Ucrania, muchas personas viven en casas dañadas, a menudo en condiciones inhóspitas, sin electricidad, calefacción, agua ni medicamentos adecuados, y en muchas zonas sembradas de minas terrestres; y bajo la amenaza constante de la violencia.

“Han sufrido violencia, pérdidas, aislamiento y miedo, y el país está sufriendo un trauma colectivo, las necesidades de atención psicológica son enormes, y sin una atención adecuada el riesgo de desarrollar trastornos mentales más graves es mayor”, afirma Ráfales.

El año pasado, las clínicas móviles de MSF realizaron 12.724 consultas psicológicas individuales.

“Algunas personas están experimentando fuertes efectos psicológicos retardados. El trastorno de estrés postraumático, la ansiedad y los ataques de pánico son síntomas comunes que vemos en muchas partes de Ucrania, tanto si la persona ha huido de los combates como si se ha quedado en las zonas atacadas”, indica el coordinador de MSF.

La salud mental de los adultos es clave para mantener un entorno psicológico positivo en la familia, ya que el estado psicológico de los padres suele reflejarse en los hijos. Por ello, MSF también se centra en proporcionar apoyo psicológico a las familias.

“Al principio de la escalada, detectamos síntomas en los niños como ansiedad, ataques de pánico y miedos. Sin embargo, ahora observamos que los niños han empezado a percibir la situación anormal como normal: se han adaptado a los sonidos de las explosiones, aunque seguimos observando reacciones neuróticas», relata Alisa Kushnirova, psicóloga de MSF.

Situación desesperada del sistema sanitario local

Según MSF, “aunque el sistema sanitario ucraniano ha realizado notables esfuerzos, la situación sigue siendo desesperada. La mayor parte de la respuesta sanitaria corre a cargo de este y de los grupos de voluntarios locales, que han respondido a un aumento de las necesidades, a menudo trabajando en duras condiciones cerca de la línea de frente”.

Las estructuras médicas y el personal sanitario también sufren los ataques y “esto afecta de manera decisiva a las capacidades del sistema sanitario, lo cual es inaceptable, subraya el cooperante de Médicos sin Fronteras que cuenta en Ucrania con 30 trabajadores internacionales y 323 trabajadores humanitarios ucranianos.

Médicos del Mundo: el acento en la salud mental

En el segundo aniversario de la guerra, Médicos del Mundo hace un llamamiento a la comunidad internacional para que apoye el sistema sanitario ucraniano, poniendo especial atención en las necesidades de salud mental de la población, con su campaña de vídeo #ElTiempoQueHagaFalta.

En este tiempo, esta ONG ha atendido a más de 92.000 personas, de ellas más de 17.680 recibieron apoyo psicosocial y de salud mental. En total, esta organización realizó más de 131.900 consultas.

Más de la mitad de la población ucraniana ha sufrido un evento potencialmente traumático y necesitará, de alguna manera, apoyo psicológico, según datos de 2023 del Gobierno de Ucrania y de ONG internacionales.

Las personas que se encuentran cerca de la primera línea son las que más sufren y carecen de acceso a recursos básicos, incluida la atención médica. Pero en otras partes del país, un gran sector de la población también experimenta graves niveles de ansiedad y desesperanza.

“Hay una sensación permanente de incertidumbre que es extremadamente estresante. La guerra profundiza problemas sistémicos, comunitarios e individuales preexistentes. Así que, además del miedo a ser asesinado por un misil, los problemas cotidianos de la gente siguen ahí. Todo esto puede provocar síntomas psicosomáticos graves, ataques de pánico, depresión o algo peor”, afirma Panagiotis Chondros, coordinador de salud mental de Médicos del Mundo.

Subrayan que el sistema de atención de salud en muchos lugares no está preparado para hacer frente a las crecientes necesidades de la población. Por eso Médicos del Mundo apoya el sistema sanitario local con unidades médicas móviles, que integran atención psicóloga.

La organización trabaja también formando a profesionales, como médicos de familia y trabajadores sociales.

Llegada de medicamentos

Por otra parte, la ONG Farmamundi, junto a las organizaciones locales Gender Bureau, IDC y Law Center of Advocate, ha suministrado más de 110 toneladas de medicamentos en los dos años de guerra en Ucrania, 31 de ellas en 2023.

Destacan el envío de 45 kits sanitarios interinstitucional de emergencias con medicamentos, material sanitario y equipos esenciales para atender a unas 10.000 personas durante tres meses y están diseñados para usarse en la fase inicial de una situación de emergencia.

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