Ciencia y Salud
Diverticulitis, evolución inflamatoria de los divertículos
«Los divertículos en el colon son pequeñas ‘bolsitas‘ que se forman en la pared interna del intestino grueso, sobre todo en el área sigmoide, causadas por la presión que ejercen los restos fecales más sólidos al oprimir la capa mucosa hacia puntos de menor resistencia en las capas submocosa, muscular y serosa», define el Dr. José Carlos Marín Gabriel, especialista en endoscopia del Hospital Universitario 12 de Octubre de Madrid.
«Los divertículos también pueden desarrollarse en otras zonas del tubo digestivo: son particularmente frecuentes en la parte alta del esófago (divertículo de Zenker); en el duodeno, cercanos a la desembocadura de la vía biliar, en la papila de Vater; o en la parte final del intestino delgado, más aún en niñ@s (divertículo de Meckel)», apunta el director científico del Instituto Clínico del Aparato digestivo (ICAdig).
En el colon, los divertículos, especie de agujeritos de un queso gruyer, de tamaño y profundidad variables, son más comunes a partir de la mediana edad, en el que confluyen la presión intraluminal (espacios huecos), cambios estructurales de la pared intestinal, ciertos hábitos de vida o, por ejemplo, al sufrir estreñimiento.
Los divertículos, que no ofrecen síntomas, se suelen descubrir «de rebote» durante una prueba colonoscópica o cualquier prueba de imagen por diferentes motivos diagnósticos y terapéuticos.
«Aunque pueda sorprenderte el hallazgo de divertículos en tu colon, o pseudodivertículos porque sólo afectan a la capa superficial, la mayor parte de las personas con diverticulosis no tendrán que soportar complicaciones a lo largo de su vida», destaca el Dr. Marín Gabriel.
La clave de esta patología estará en identificar cuándo un divertículo se inflama y evoluciona a diverticulitis.
«Ese paso de ‘bolsa simple’ a ‘bolsa inflamada’ explica por qué dos pacientes con idéntica modificación anatómica pueden tener historias clínicas radicalmente distintas: uno, asintomático; otro, con dolor y fiebre», subraya el especialista endoscópico.

Dr. Marín Gabriel, ¿qué diferencia la diverticulosis de la diverticulitis?
Diverticulosis es tener divertículos sin inflamación activa ni infección, y diverticulitis es cuando uno o varios de estos divertículos se inflaman, lo que desencadena dolor localizado, fiebre y alteraciones del tránsito intestinal.
La diferencia no es semántica: condiciona pruebas, tratamiento y pronóstico, puesto que entre un 1 y un 5 % de las personas con divertículos desarrollarán diverticulitis.
Aún así, se desconoce la causa concreta de la diverticulitis aguda, pero existen diferentes teorías.
Se piensa que algunos restos fecales pueden quedar impactados dentro del divertículo y eso puede favorecer que algunas bacterias pasen a través de la pared y produzcan la inflamación.
También, parece que podría ser factible la presencia de microperforaciones en el divertículo que ocasionaran la inflamación y la posterior infección.
Asimismo, cabe la posibilidad de que algunas alteraciones tanto en nuestra inmunidad como en la mucosa que protege la zona del divertículo, o quizá cambios en la propia microbiota del colon, con la aparición de bacterias más lesivas, podrían inducir la inflamación o diverticulitis.
En la diverticulosis no complicada carece de sentido “hacer algo” preventivo, más allá de estilo de vida saludable. En cambio, la diverticulitis aguda exige valorar gravedad, descartar complicaciones (absceso, perforación, obstrucción) y, según el caso, decidir entre manejo ambulatorio u hospitalario.
Además, las guías modernas tienden a un abordaje menos agresivo de las diverticulitis cuando el cuadro del paciente es leve y presenta estabilidad.
También, conviene saber que se describen síntomas crónicos relacionados con divertículos sin inflamación aguda franca, o secuelas de brotes previos.

¿Y cuáles son los síntomas típicos de una diverticulitis aguda?
Lo más habitual es dolor en el cuadrante inferior izquierdo (la “zona del sigma” que está al lado contrario del apéndice), que puede comenzar difuso y luego localizarse.
Se acompaña con frecuencia de fiebre, malestar general y cambios del ritmo intestinal: estreñimiento en aproximadamente la mitad de los casos o, menos a menudo, diarrea.
Algunas personas refieren molestias urinarias por irritación de la vejiga vecina.
El sangrado visible por el recto no es lo característico durante un brote (cuando aparece, suele obedecer a otra complicación de la diverticulosis, la hemorragia diverticular, que tiene su propio manejo).
En la exploración puede haber dolor a la palpación y defensa local; si hay signos de irritación peritoneal, hay que alarmarse.
Un mensaje clave: si el dolor es intenso, persistente o va a más, si se acompaña de fiebre alta, vómitos o incapacidad para tolerar líquidos, es motivo de valoración urgente. Mejor “pasarse de cauto” que llegar tarde a una complicación.

Dr. Marín, ¿quién tiene más riesgo de padecer diverticulitis?
La probabilidad de tener divertículos y de sufrir algún episodio de diverticulitis aumenta con la edad, aunque no es exclusiva de personas mayores.
Factores como el sobrepeso, el sedentarismo, el tabaco y una dieta pobre en fibra se han asociado a mayor riesgo, mientras que la actividad física regular parece protectora.
Además de los hábitos insanos, existen componentes biológicos: cambios del tejido conectivo de la pared colónica, alteraciones de la microbiota y cierta predisposición genética.
La investigación reciente explora cómo estos elementos interactúan con el estilo de vida y por qué algunos individuos desarrollan inflamación repetida y otros no.
Por último, la inmunosupresión (por fármacos o enfermedades concomitantes) cambia el mapa de riesgos: habrá una mayor probabilidad de complicaciones y la necesidad de antibióticos o una posible hospitalización.
En estos pacientes, las decisiones suelen ser más conservadoras y personalizadas.
Doctor, ¿cómo se confirma el diagnóstico de una diverticulitis?
La tomografía computarizada (TC) de abdomen y pelvis es la prueba de elección cuando hay duda diagnóstica o signos de alarma: delimita la inflamación, detecta abscesos y orienta la gravedad.
En episodios leves con clínica típica y buena evolución, puede manejarse sin imagen, pero la TC aporta seguridad cuando el cuadro es más intenso o algo no encaja del todo.
En fase aguda no se recomienda la colonoscopia porque insuflar aire y manipular un colon inflamado eleva el riesgo de perforación; esta exploración se reserva para más adelante, ya resuelto el episodio, sobre todo si fue complicado o si el paciente no está al día de su cribado de cáncer colorrectal.
La analítica siempre ayuda (marcadores inflamatorios, hemograma), pero ni sustituye a la clínica ni a la imagen cuando se necesita. El juicio global del especialista (síntomas, exploración, comorbilidades y, si procede, TC) guiará el plan del abordaje de la diverticulitis.

¿Y cómo se tratan las diverticulitis?
Esta es una de las grandes actualizaciones de los últimos años. En pacientes inmunocompetentes con diverticulitis aguda leve y no complicada, varias guías y revisiones coinciden en usar antibióticos de forma selectiva, no rutinaria.
Se prioriza el control del dolor, la hidratación, la dieta progresiva y la observación clínica.
Se reservan antibióticos para quienes tienen comorbilidades importantes, síntomas persistentes o empeoramiento, o si la imagen diagnóstica del TC muestra complicaciones.
La razón es doble: por un lado, la diverticulitis leve se comporta más como un proceso inflamatorio que como una infección; por otro, los ensayos y metaanálisis no han mostrado beneficios claros de los antibióticos en desenlaces relevantes (complicaciones, recurrencias) en ese subgrupo de pacientes.
Esto no «descarta» el uso de antibióticos, pero sí invita a individualizar cada caso.
Ahora bien, si el paciente está inmunodeprimido, presenta signos sistémicos, dolor intenso con afectación del estado general, o hay absceso, perforación o sepsis, los antibióticos vuelven al primer plano (a menudo, junto con otras medidas).
La clave de la terapia frente a la diveticulitis es evaluar el contexto, no aplicar recetas universales.

Dr. Marín, ¿qué papel juega la dieta en el tratamiento de la diverticulitis?
Fuera del episodio agudo, una dieta rica en fibra (frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, etc.) mejora la consistencia de las heces, reduce la presión en el colon y puede ayudar a disminuir recurrencias.
Durante un brote leve, muchas guías permiten empezar con líquidos claros o dieta semilíquida y avanzar según tolerancia conforme cede el dolor. La hidratación es básica en todas las fases.
¿Y se debe evitar el consumo de semillas, como pipas de girasol, chía, quinoa o sésamo?
Sobre el viejo mito de evitar la ingesta de semillas, frutos secos o maíz cabe decir que la evidencia moderna no respalda prohibirlos de forma general.
Estudios poblacionales no han mostrado un mayor riesgo de diverticulitis por consumirlos, así que no tiene sentido una lista de “alimentos prohibidos” por sistema; importa más el patrón dietético global y la tolerancia individual.
Más allá de la fibra, mantener un peso adecuado, moverse a diario y limitar carnes rojas y procesadas aporta beneficios añadidos. No hay suplementos “milagro”… Si algo promete prevenir todos los brotes, desconfía.
La prevención en diverticulitis es, sobre todo, un estilo de vida saludable.
Doctor, ¿se puede complicar una diverticulitis en el colon?
Las complicaciones “clásicas” son el absceso peridiverticular, la perforación con peritonitis, la obstrucción por edema o estenosis inflamatoria y la fístula (por ejemplo, entre el colon y la vejiga o entre el colon y la vagina).
Cuando aparecen las fístulas, cambian el manejo de la diverticulitis: puede hacer falta antibiótico intravenoso, drenaje percutáneo del absceso o incluso cirugía.
El reto clínico es distinguir a tiempo los casos no complicados de aquellos otros en los que la evolución se tuerce.
Fiebre sostenida, empeoramiento del dolor, taquicardia, incapacidad para comer o signos de irritación peritoneal son señales de alarma.
La TC aquí vuelve a ser protagonista para confirmar la sospecha y planificar la estrategia.
A medio plazo, algunas personas pueden desarrollar estenosis o fístulas que no cierran con un tratamiento conservador y requieren cirugía electiva una vez “enfriada” la inflamación.
Estas decisiones se toman con calma, valorando riesgos, beneficios y preferencias del paciente.

¿Y cuándo se ingresa a un paciente con diverticulitis en un hospital?
Solemos ingresar al paciente cuando hay dolor intenso, fiebre alta o mal estado general, vómitos persistentes, imposibilidad de tolerar líquidos, inmunosupresión o complicación en la imagen.
El ingreso permite control del dolor, hidratación intravenosa, antibióticos cuando proceden y reevaluaciones seriadas. Muchos casos leves, en cambio, se manejan de forma ambulatoria con vigilancia estrecha.
Doctor Marín, ¿las diverticulitis te pueden llevar al quirófano?
La cirugía urgente se reserva para perforación con peritonitis, obstrucción grave no resuelta o fracaso del manejo conservador.
En pacientes con absceso de cierto tamaño, el drenaje percutáneo guiado por imagen puede evitar una operación en caliente.
Si persisten complicaciones (por ejemplo, una fístula) o hay episodios muy invalidantes, se plantea cirugía electiva cuando el terreno está calmado.
Un matiz relevante: las decisiones ya no se basan en “contar brotes de diverticulitis” sin más, sino en la gravedad, el impacto en la calidad de vida y el perfil de riesgos.
Incluso operando, puede persistir dolor crónico en una minoría de pacientes, por lo que alinear expectativas es parte de un buen tratamiento.
Doctor, ¿está recomendada una colonoscopia después de un episodio de diverticulitis?
Depende del tipo de episodio y de tu situación previa. La mayoría de las guías de práctica clínica y sociedades médicas especializadas recomiendan llevar a cabo una colonoscopia tras un primer episodio complicado de diverticulitis en pacientes que no se han realizado recientemente esta prueba.
En los episodios no complicados y con cribado al día, la colonoscopia sistemática no aporta un claro beneficio. Suele programarse a las 6 u 8 semanas de la resolución con el fin de minimizar riesgos.
El objetivo es confirmar el diagnóstico y descartar lesiones que puedan imitar una diverticulitis, como un cáncer de colon.

Entonces, doctor ¿los divertículos aumentan el riesgo de cáncer de colon?
A grandes rasgos, tener divertículos (diverticulosis) no parece aumentar por sí mismo el riesgo de cáncer colorrectal a largo plazo.
Lo que sí ocurre es que un episodio de diverticulitis puede solaparse con un cáncer oculto o “enmascararlo” durante un tiempo. Por estos motivos se detectan más tumores en el período cercano al brote que estaban presentes, pero que no se habían diagnosticado.
Tanto es así que las guías de práctica clínica actuales reflejan esta idea y recomiendan realizar una colonoscopia tras la resolución del episodio en algunos casos.
Globalmente, se detectan cánceres de colon en torno al 1,6–1,9 % en pacientes con diverticulitis aguda.
La cifra aumentará cuando se produzcan complicaciones asociadas como el absceso, la perforación o la obstrucción. En estos últimos, la detección de un cáncer de colon asociado puede llegar al 8 % de los casos.
Este patrón sugiere coexistencia/máscara diagnóstica en los cuadros graves más que una “transformación” causada por los divertículos.
Además, el exceso de diagnósticos se concentra al inicio tras la diverticulitis y desaparece con el tiempo.
Un estudio reciente encontró un riesgo elevado de cáncer sólo en los primeros 0–6 meses y un “efecto protector” hasta 8 años, probablemente porque muchos pacientes ya quedaron revisados con colonoscopia.
Con este ejemplo se refuerza la idea de sesgo de detección más que de riesgo biológico asociado. En realidad, lo que sucede es que algunos tumores se pueden manifestar como una falsa diverticulitis.
En resumen: los divertículos no “se vuelven” cáncer, pero estamos atentos tras el episodio agudo para no pasar por alto un tumor que ya estaba allí.

Dr. Marín, ¿algún fármaco previene nuevos episodios de diverticulitis?
La tentación de tomar algún fármaco o medicamento para que no se repita la diverticulitis es comprensible, pero la evidencia no respalda su uso rutinario.
Las guías del ACP desaconsejan mesalazina para prevenir recurrencias por falta de beneficios y potenciales efectos adversos.
Con antibióticos cíclicos (como rifaximina) los datos son heterogéneos y de calidad limitada; por lo que, usarlos de forma crónica, no tiene el respaldo científico suficiente.
Lo que sí parece útil es el consumo de fibra, realizar ejercicio físico, dejar el tabaco y perder peso.
Este cambio de foco, de la pastilla “preventiva” a un nuevo estilo de vida, refleja lo que sabemos hoy sobre fisiopatología: la inflamación y la mecánica colónica importan más que una supuesta infección mantenida.
Por eso vemos menos antibióticos y más recomendaciones dietéticas individualizadas.
Si aún así tienes episodios repetidos, la conversación pasa por ajustar hábitos, optimizar el manejo de cada brote y, llegado el caso, valorar con el especialista opciones como cirugía electiva, siempre y cuando el impacto en la calidad de vida lo justifique.
¿Y los probióticos, doctor, demuestran algún beneficio en la enfermedad diverticular del colon?
En prevención de nuevos episodios de diverticulitis (personas que ya tuvieron un brote), las guías de mayor calidad (AGA y ACP) no los recomiendan de forma rutinaria.
Por un lado, no demuestran disminución de recurrencias ni complicaciones frente al manejo estándar; y, por otro, añaden costes y posibles confusiones terapéuticas.
En cuanto a las personas con divertículos que mantienen síntomas como el dolor o la distensión entre brotes, revisiones recientes sugieren que algunos probióticos podrían aliviar síntomas, pero la evidencia de que se logre un verdadero beneficio es controvertida y de calidad muy limitada (cepas y dosis muy variables, ensayos pequeños).
De hecho, existe una revisión de múltiples estudios (metaanálisis) que encontró que los diseños de la mayoría de las publicaciones tenían una calidad tan escasa que no pudieron siquiera realizar cálculos sobre su posible beneficio.
Doctor, y si un paciente se siente bien, a pesar de sufrir brotes de diverticulitis, ¿puede hacer vida normal?
Sí. La gran mayoría de l@s pacientes lleva una vida completamente normal entre episodios de diverticulitis.
Mantener una dieta rica en frutas y verduras y hacer ejercicio es mucho más que un “consejo de cajón”: reduce factores que favorecen presión intraluminal y mejora la salud digestiva global.
Conviene, eso sí, conocer las señales de alarma y tener un plan claro si reaparecen… A quién llamar, cuándo acudir, qué analgésicos puedes usar y cómo reintroducir la dieta según tolerancia.
Por cierto, tener divertículos no te condena a la diverticulitis. Es un factor anatómico frecuente y, bien informado, puedes convivir con él sin dramatismos. La información fiable es tu mejor antiinflamatorio.

Para finalizar esta entrevista, doctor Marín, ¿cómo podemos frenar la aparición de divertículos y su evolución a diverticulitis?
Primero, acude rápido si el dolor empeora y se localiza en el lado inferior izquierdo del abdomen, a diferencia de la apendicitis, que se siente en el lado bajo derecho; además, si aparece una fiebre persistente, vómitos, incapacidad para beber o comer, taquicardia u otros signos de irritación peritoneal.
En estos casos, la tomografía computerizada permite confirmar qué está pasando en el colon y decidir entre un manejo conservador, drenaje o cirugía para detener la evolución patológica de la diverticulitis.
Fuera del brote, la mayoría de los pacientes hacen vida normal.
Segundo, apuesta por una dieta dominada por vegetales y fibra, hidratación, movimiento diario y descanso.
Y diseña un “plan personal” de actuación frente a la diverticulitis: qué analgésicos puedes usar, cómo reintroducir la dieta y a quién llamar si reaparecen las molestias. Bien informado, reducirás sustos y llegarás a tiempo si algo se complica.
En la próxima Consulta de Aparato Digestivo abordaremos una nueva entrevista con el Dr. José Carlos Marín Gabriel sobre colitis ulcerosa, una enfermedad inflamatoria intestinal que afecta con llagas al recubrimiento del intestino grueso, desencadenante del dolor abdominal y la diarrea mezclada con sangre.
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Ciencia y Salud
EFE Salud recibe un premio de la Real Academia de Medicina por su especial sobre el cáncer de mama
EFE Salud recibió este martes el premio de la Real Academia Nacional de Medicina de España (RANME) por su labor comunicativa, informativa y divulgativa, reflejadas en trabajos como el publicado el pasado 19 de octubre con motivo del Día Mundial contra el Cáncer de Mama.
La periodista de EFE Salud Ana Soteras fue la encargada de recoger el galardón, compartido en la presente edición con la doctora Mónica Lalanda Sanmiguel.
Soteras, Berta Pinillos y María Abad firman el trabajo sobre el cáncer de mama, que en diferentes formatos y con una identidad visual específica se centró en la incidencia de este tipo de cáncer en mujeres jóvenes.

Para ello, las periodistas de la Agencia EFE desgranaron datos y contexto y entrevistaron a una mujer superviviente, a la psicooncóloga María Die Tril y a las doctoras e investigadoras María José Echarri y Elena López Miranda.
Las visiones de la ciencia médica y del acompañamiento clínico, y el testimonio de supervivencia, retrataron un panorama de avances y superación en un especial que contó con el patrocinio de la farmacéutica Roche.
Premios que reconocen investigaciones y trayectorias
La entrega del premio ha tenido lugar dentro de la solemne sesión inaugural del curso académico 2026, celebrada en Madrid.
Además del discurso inicial, a cargo del doctor José Ramón Berrazueta Fernández sobre la reducción de la mortalidad cardiovascular, los premios anuales de la RANME han marcado el acto.
Destinados, según recalca la propia Real Academia, a reconocer «el trabajo y la trayectoria de los profesionales de la medicina española, así como de aquellos que se dedican a darle visibilidad», los galardones se dividen en 12 categorías, repartidas a su vez entre las que premian investigaciones y las que distinguen cometidos profesionales.
Entre dichos premios ha destacado la medalla y el ingreso en la institución del jefe del Servicio de Hematoncología Pediátrica del Hospital Universitario La Paz de Madrid y profesor acreditado y catedrático de la Universidad Autónoma de Madrid, Antonio Pérez Martínez.
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Ciencia y Salud
¿Testosterona contra la pérdida de deseo sexual en las mujeres? Falta más evidencia y hay efectos secundarios
Generalmente, se identifica a los estrógenos como las hormonas sexuales femeninas y a la testosterona como la masculina, pero lo cierto es que mujeres y hombres producimos ambas, pero en distintos niveles. Aunque la bajada de testosterona en las mujeres puede afectar a su deseo sexual, tratar con suplementos de esta hormona no es una práctica clínica habitual, hace falta más investigación y, además, puede acarrear efectos secundarios.
La función de la testosterona es la virilización o desarrollo de las características masculinas que comienza en el desarrollo fetal y se dispara en la pubertad, al igual que hacen los estrógenos en el proceso de femenización, explica a EFE Salud el endocrinólogo Pablo Fernández Collazo, miembro del Grupo Gónada, Identidad y Diferenciación Sexual (GIDSEEN) de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN)
Aunque el papel principal sea el ámbito sexual, estas hormonas también actúan en el resto del organismo y lo normal es que desciendan con la edad.
Las hormonas en la mujer
Los estrógenos en la mujer, además de regular el ciclo menstrual, favorecen su salud ósea y tienen un cierto efecto protector en el metabolismo lipídico, “en cómo maneja el cuerpo las grasas”, explica el doctor
La menopausia, con la bajada de estrógenos, contribuye a aumentar el riesgo cardiovascular y la pérdida de densidad ósea (osteoporosis), y puede generar sofocos, falta de libido, sequedad vaginal o insomnio.
La testosterona en las mujeres, presente en niveles muy inferiores a los estrógenos, también contribuye en menor escala a la masa muscular y ósea y afecta asimismo a su deseo sexual.
Las hormonas en el hombre
Además de la virilización o desarrollo de las características masculinas, la testosterona en el hombre aumenta la masa muscular, la densidad ósea y la hemoglobina.
De manera individual, no como regla general, puede tener efectos en el comportamiento masculino y más exceso de testosterona se puede asociar a “mayor tendencia a la agresividad y la competitividad”, explica el endocrino, que también menciona las fluctuaciones de ánimo que los estrógenos pueden provocar en las mujeres en el ciclo menstrual.
Con la edad, el hombre también tiene un descenso de testosterona: “No es tan brusco como la menopausia, el descenso es más variable, más paulatino y relacionado con la edad. No es equivalente a la bajada de los estrógenos en la mujer”.
Por su parte, la función de los estrógenos en el hombre es menos conocida, aunque sí pueden tener alguna influencia en la salud ósea y en la fertilidad.
¿Qué ocurre si los niveles de estas hormonas están elevados?
Si biológicamente se produce un desequilibrio y el hombre tiene niveles elevados de estrógenos se puede producir “una cierta feminización”, es decir, crecimiento mamario, lo que se conoce como ginecomastia; tendría afectación en la función sexual y podría haber una redistribución de la grasa corporal (más en los glúteos), cambios en la piel y menos vello de forma leve.
En el caso contrario, cuando los niveles de testosterona están por encima de lo normal en la mujer, se produce virilización con vello facial, alteraciones menstruales o aumento de la masa muscular.

¿Déficit de testosterona en las mujeres?
La bajada de los estrógenos en la menopausia es un proceso con amplia evidencia científica y se puede compensar con diferentes tratamientos, como por ejemplo la terapia hormonal sustitutiva, siempre en función del perfil de la paciente y bajo supervisión médica.
También puede haber un descenso normal de testosterona en las mujeres, asociado a la edad. Pero considerar que esta bajada es un déficit de testosterona es algo controvertido a pesar de que se habla en distintos foros y se proponen algunos tratamientos.
“Es un tema que los endocrinólogos vemos con preocupación”, asegura Pablo Fernández Collazo.
Y explica que los niveles de testosterona en las mujeres son tan bajos que las técnicas con las cuentan determinados hopsitales, ya que no todos tienen, la miden de forma inexacta.
Y además, los niveles hormonales son muy fluctuantes en una misma persona.
Sí es posible que la mujer en la menopausia y ante un descenso normal también de testosterona, puede tener falta de deseo sexual, peor respuesta sexual o fatiga, algo común con la pérdida de estrógenos en esa etapa.
Atribuir esos efectos a un “déficit de testosterona como se hace en algunos foros”, apunta el médico, no es exacto y tratar de medirlo “no es algo que se haga de rutina, sino en casos seleccionados y por personal muy cualificado“.
“Hay que mandar un mensaje muy importante: es algo que existe, que es una opción, pero para casos muy concretos, muy seleccionados, que tiene que evaluar un especialista”, recalca.

Terapias con testosterona
Y existen algunas terapias “que están empezando, que están teniendo mucho furor en algunos foros», pero la realidad es que, en España, «no hay ninguna formulación de testosterona que tenga indicación en ficha técnica» para contrarrestar la falta de libido en las mujeres .
«Si se prescribe con esta indicación debe advertirse a la paciente y que firme un consentimiento», puntualiza el endocrino.
Y precisa: «En mujeres, la dosis sustitutiva de testosterona es de 1/10 de la de varón, aproximadamente.
No tenemos formulaciones de testosterona comercializadas en España que aporten esa cantidad».
Fernández Collazo aclara que los intentos de comercializar una «viagra femenina», con poco éxito, en general no son preparados basados en testosterona.
Además, esos tratamientos de suplementación en la mujer tienen el riesgo de efectos secundarios no deseados, como la virilización que conlleva la aparición de vello, sobre todo en la cara, el agravamiento de la voz, aumento de la masa muscular y alteraciones en la piel.
El portavoz de la GIDSEEN afirma: “Antes de hablar de suplementaciones hormonales o de cómo subir el nivel de hormonas, lo importante es llevar una vida sana, es determinante para mantener buenos niveles hormonales”.
Dieta equilibrada, ejercicio físico regular, mantener un peso saludable, descansar y dormir bien y evitar el estrés, son los hábitos de vida que recomienda en el endocrinólogo de la SEEN.
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Ciencia y Salud
Cirugía de mama: con diseño, seguridad y prótesis adecuadas
«Ante cualquier intervención en cirugía de mama, debemos planificar nuestro trabajo quirúrgico en función de un diseño basado en la forma, la simetría, el movimiento, la naturalidad y, sobre todo, la armonía necesaria con el resto del cuerpo de cada mujer», destaca el Dr. José María Pedraza Abad, cirujano plástico de la Clínica Imema de Madrid.
«Con este diseño previo, meticuloso y sustentando en la seguridad de la paciente, no sólo conseguiremos el resultado final satisfactorio que la mujer desea y está buscando, sino que estableceremos las claves anatómicas precisas para que el paso del tiempo no envejezcan sus nuevos pechos y sea feliz en los años venideros», opina.
Una mama de aspecto normal, de tamaño variable, simétrica a la vista de su par y ubicada sobre el músculo pectoral mayor, tendrá distribuido el tejido interno o el implante mamario, en su caso, con predominio en el polo inferior.
Su forma será redondeada y se visualizará una distancia adecuada entre la estructura de la areola-pezón y el surco submamario (límite inferior de la mama), manteniéndose idealmente por encima de la altura de este surco, que tiene una naturaleza ligamentosa.
Una cirugía de mama deberá recomponer el aspecto estético jovial de los senos de la mujer, minimizando el efecto del envejecimiento sobre los tejidos internos que sujetan cada mama.
El Dr. José María Pedraza Abad responde a diferentes cuestiones que EFEsalud le plantea en una entrevista con el interés informativo centrado en aquellas mujeres que decidan realizarse una mamoplastia de aumento, con implantes, de reducción, para aliviar molestias, o una mastopexia, elevación de senos caídos.
¡ATENCIÓN!, el reportaje audiovisual y fotográfico puede afectar a su sensibilidad.

Tanto la asimetría de las mamas como su decaimiento, el tamaño reducido o un exceso mamario, al igual que sucede en casos de mamas tuberosas o por una malposición de implantes mamarios, pueden ser desencadenantes de cierta inestabilidad emocional en las mujeres, lo que a su vez podrá interferir en sus relaciones de pareja.
Dr. Pedraza Abad, ¿qué características físicas condicionan el diseño de una cirugía de mama?
Todos ellas estarán relacionadas con la forma de ambas mamas, la calidad de la piel, el ancho de su tórax, la edad de la paciente, la caída o ptosis, el consumo de algunas sustancias, como el tabaco, y los deseos que ellas tienen sobre el volumen y la elevación del pecho.
El diseño de la cirugía estará condicionado, a su vez, por el estado de la glándula de la paciente, la distancia entre su esternón y el pezón, la distancia entre la clavícula y la posición del pezón y el nivel del surco inframamario (pliegue natural que marca el límite inferior del seno al tocar el tórax).
Es muy importante analizar al detalle todos estos factores, ya que influirán en la selección de los implantes (forma, tamaño y componentes), que serán seleccionados junto a la paciente, para que se comporten de forma idónea a lo largo del tiempo.
Por tanto, el diseño en cirugía de mama, en comunión con la paciente, fijará cómo se verán las mamas, cómo se moverán, cómo se sentirán y cómo envejecerán sin contratiempos.
Con toda esta información, siempre antes de entrar a un quirófano, determinaremos el tipo y la técnica de cirugía que vamos a practicar, donde se incluirá el diseño de las cicatrices imprescindibles, otra de las grandes preocupaciones de la mujer.
¿Y estas cicatrices quedarán ocultas a la vista o la curiosidad?
En primer lugar, la cicatrización definitiva de las incisiones tras una cirugía de mama (inframamarias, periareolares y axilares, dependiendo de la técnica elegida) es un proceso fisiológico que termina en torno al año de la intervención quirúrgica.
Entonces, las cicatrices serán más o menos visibles en función de cómo responda la paciente durante ese tiempo de recuperación postoperatoria y de cómo cuide su piel día a día. En la mayoría de los casos las cicatrices serán muy poco visibles.
Entonces, Dr. Pedraza ¿qué diferencia existe entre una cirugía de mama correcta y una cirugía de mama verdaderamente bonita?
La diferencia básica está en cómo habremos planificado y ejecutado la cirugía de mama. La clave está en realizar todos estos pasos previos que hemos descrito para un eficaz, seguro y correcto diseño.
En Clínica Imema creemos que para ver y sentir la diferencia entre una cirugía correcta y una cirugía bonita las mujeres deben profundizar en el cómo se lleva a cabo la cirugía de mama, no sólo quedándonos en el qué se hace en la intervención.
Para concluir, doctor, ¿la cirugía plástica se adapta al deseo de las mujeres o son las mujeres las que se tienen que adaptar a la cirugía plástica?
La realidad es que se trata de una simbiosis en la zona de lo posible. Tratamos de adaptarnos a los deseos de las mujeres, pero hay algunos factores condicionantes que las pacientes deben entender para poder quedar satisfechas con el resultado de su cirugía de pecho.
En cualquier caso, para mí lo más importante es la sonrisa de las pacientes después de la intervención de cirugía de mama.
Mañana, miércoles 14 de enero, añadiremos a este reportaje una entrevista a la Dra. María Lema Tomé, anestesióloga y reanimadora de la Clínica Imema, quien nos ofrecerá los secretos de la seguridad física de las mujeres que deciden realizarse una cirugía de mama.

Y el jueves 15 de enero publicaremos una segunda entrevista con el Dr. Pedraza Abad sobre los implantes o prótesis en cirugía de mama.
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