“Una relación no monógama es aquella en la que ambos miembros de la parejaacuerdan poder tener sexo sin amor con otras personas (swinger y liberales) o poder enamorarse, incluyendo también el sexo (poliamoros@s y anarquistas relacionales)”, explica Cecilia Bizzotto Echerri, socióloga y sexóloga.
“Pero debe quedar claro, sin lugar a la duda, que las relaciones abiertas no son infidelidades consentidas; tampoco una excusa para acostarse con un montón de gente. Este tipo de relación es una manera más de vincularse con otras personas a nivel afectivo o sexual”, aclara y desmitifica.
La monogamia, que Cecilia Bizzotto adjetiva como “amor Disney“, es una norma, escrita o no en el viento, donde se establece que las relaciones de pareja se tienen que basar en la exclusividad afectiva y sexual… Y si fuera posible desde que sus ojos bisoños entrecrucen las miradas hasta el final de los días.
“Esta idea romántica implica que la pareja monógama está por encima de otras relaciones, como tus amistades, tu familia, tus colegas del trabajo o un inesperado encuentro. Es la idea mil veces repetida de nuestra media naranja o de esa frase que asegura que el uno no puede vivir sin el otro”, expone Cecilia Bizzotto.
No monogamia o monogamia, relaciones de pareja abiertas o cerradas
Este taller de sexualidad, iniciación a las relaciones abiertas en la pareja, o no monogámicas, impartido sin límetes por Cecilia Bizzotto, nos vale a todas y todos para comprender las diferentes formas de amar a los demás y a nosotr@s mism@s, sea cual sea el género que se adecúa a nuestra propia percepción física y mental.
“Antes de nada, observaréis la cantidad de etiquetas que se utilizan hoy en día para definir y contextualizar las relaciones de pareja no monógamas”, comienza su exposición la socióloga… Y pone un ejemplo muy gráfico, extraído del diálogo de la película “Poliamor para principiantes”:
¿Este lenguaje es una moda? ¿Qué le pasa a la gente que habla con estas palabras? ¿Es una forma prepotente de identificarse y diferenciarse de las personas monógamas?… Ni lo creo ni lo pienso, reafirma.
Soy una gran defensora de las etiquetas, que no son otra cosa que hablar de conceptos, de un sistema que nos guía sin opresión, puesto que aquello que no se nombra no existe.
Aquí es necesario recordar que en una relación monógama no se necesita dar explicación alguna de sus conceptos o describir sus características básicas.
En la pareja monógama se da por hecho la exclusividad afectiva y sexual, sin tipologías o variantes que socaven la fidelidad absoluta de la relación, establecida con o sin matrimonio o documentos que la acrediten moral y legalmente.
Las parejas abiertas habitamos en la disidencia, en la normal anormalidad.
Las etiquetas, por tanto, nos ofrecen ventajas por conocer a otras personas, para crear comunidades de intereses compartidos, para buscar información y referentes sociales con los que avanzar por nuestro propio camino, sin obstáculos de ningún tipo.
A partir de ahí, con ese mapa sociogramatical, podréis hacer lo que os plazca, como destrozarlo o rehacerlo con nuevas etiquetas para redefinir vuestra propia ruta vivencial.
¿Qué es una relación de pareja abierta?
Las relaciones abiertas se entienden como sinónimo de las relaciones de pareja no monógamas. Son relaciones éticas y consentidas, definidas por una comunicación transparente y asertiva entre l@s dos integrantes de la pareja, sin exclusividad afectiva y sexual.
Es decir, nos permitimos acostarnos con una tercera persona o con más de una al mismo tiempo, pudiendo mantener relaciones emocionales, afectivas y románticas o sólo encuentros sexuales, sean esporádicos o periódicos.
Y subrayo que es una relación ética en tanto que es un pacto consciente, consensuado, dentro de la pareja. En las relaciones abiertas no existen las infidelidades, entendidas así desde el punto de vista de las parejas monógamas.
Las relaciones abiertas no se construyen negando la monogamia, algo que nos causaría una profunda tristeza. Simple y llanamente nuestro rumbo difiere hasta los 360º respecto al imperativo social predominante, donde reina una pretendida exclusividad afectiva y sexual.
A modo de ejemplo, esta imposición monogámica, escrita o no en el viento, se abastece de la inmensa mayoría de las obras literarias publicadas o de un sinfín de películas enmarcadas en los géneros cinematográficos.
Esta idea de la fidelidad nos impide demostrar, incluso, sentimientos románticos más allá de la pareja… Y si los sintiéramos o nos rondaran por la cabeza estaríamos incurriendo en un acto de infidelidad… Y la fidelidad es el pacto fundamental que sienta las bases de la monogamia.
Tanto es así que el sólo hecho de tontear o coquetear con otra persona a través de las redes sociales, como Instagram, se convertiría en una ruptura tácita de la fidelidad de la pareja tradicional.
Esta relación cerrada es lo que yo denomino amor Disney… Y no lo adjetivo como romántico porque sonaría muy bonito.
Con el amor Disney quiero describir la fantasía cultural impuesta por la sociedad en la que hemos sido educadas las mujeres y los hombres, cuyo único fin es y será perpetuar las relaciones de pareja monógamas.
Esta idea implica que la pareja siempre estará por encima de otras relaciones humanas, como tus amistades o tu familia. Es la idea de encontrar a nuestra media naranja y de no poder vivir sin él o sin ella… Ese es el amor Disney.
En la monogamia se da por sentado que nos debemos vincular con una sola persona y no existe alternativa posible.
Si me enrollo con alguien, abandonaré, de repente y sin mayor problema, a mi mejor amiga de la infancia, la juventud o la madurez con la que he compartido hasta mis sueños… No es tan importante como mi nuevo proyecto de futura pareja.
Siempre se privilegia a esta persona monógama por encima de todas aquellas que nos rodean compartiendo nuestro devenir diario, como tus amistades, tus colegas del trabajo, tu familia o esa que conoces esperando en la antesala del teatro.
Es la idea mil veces repetida de nuestra media naranja.
Somos seres incompletos y nos topamos con esa persona ideal, maravillosa, que tiene todo lo que yo no tengo. Porque si yo soy insegura, él es fuerte y valiente… Si yo soy un poquito tonta, él es más listo… Si a mí me gustan las ciencias a él le gustan las letras… Yo no puedo vivir sin él y él, por supuesto, sin mi.
¡Que quede claro, chicas!: si no tenemos pareja monógama, aunque disfrutemos de un montón de amigas, tu vida es y será una mierda porque no tendrás novio, no te podrás casar, no firmarás una hipoteca, no te quedarás embarazada, no tendrás perro que acompañe a tu familia o no serás abuela…
Y el éxito en la vida con esta escalera social sólo se alcanza si tienes una pareja cerrada, mejor con documentos que lo acrediten… Cada pasito firme con nuestro príncipe o nuestra princesa nos llevará, presumiblemente, a una relación plena y feliz… Hasta que la muerte nos separe.
Este panorama cultural impuesto no es desdeñable para todo aquel lo prenteda o desee. La crítica a la monogamia obedece a que, para el resto, ha sido como comer lentejas, o las quieres o las dejas.
Desde la no monogamia presentamos alternativas, siempre insuficientes
Las personas no monógamas cuestionamos esta estructura relacional y todos sus mandatos con el fin de elegir aquellos vínculos que nos hagan más felices y plenas.
Quizás yo quiera que habitar contigo o quizás no… Quizás quiera tener hij@s contigo, pero quizás quiera tener hij@s con mi mejor amiga o con “whatever“.
Y quiero aclarar una cuestión primordial: la no monogamia no va sólo de follar con un montón de gente, aunque lo pueda parecer, también está centrada en deconstruir los imperativos de la monogamia y sus ideales.
De hecho, si no deconstruimos esta estructura granítica, acabaríamos consumiendo un montón de cuerpos, follando mucho, pero sufriendo excesivamente.
La deconstrucción de esos valores monogámicos, quien así lo desee, sin imposición alguna, nos ofrecerá una vida en un nuevo marco cognitivo, educativo y social.
En las relaciones múltiples no se puede vivir el amor desde la posesión del otro. Por ejemplo, los celos típicos de la monogamia no tienen cabida en la no monogamia o, en el peor de los casos, estarían bajo un autocontrol incondicional. De suceder lo contrario, ella o él lo pasaría fatal.
Tipología Bizzotto de las relaciones abiertas en la pareja
Las relaciones no monógamicas se dividen en dos tipos principales: por un lado, las relaciones de pareja que sólo son abiertas en el plano sexual; y por el otro, aquellas que, además del sexo, conllevan una faceta emocional, con puertas más o menos restrictivas.
Se parte de la idea de que el sexo y el amor son asuntos diferentes. Es un binomio que se rompe, puesto que yo tener sexo sin sentir ningún tipo de afecto por la otra persona con la que me estoy enrollando o acostando. Privilegio a mi pareja en mi corazón.
Aquí se sitúan las parejas “swingers” y las parejas liberales.
Los swingers acuerdan ver o disfrutar de otras personas sexualmente siempre que su pareja esté presente en el encuentro, sea con un tercero o un número indeterminado de mujeres y hombres.
Los liberales no se condicionan a la presencialidad. Su pareja disfrutará del sexo con un tercero o un grupo de personas… Mañana yo he quedado con Pepita y tú con Manolito… Aunque nada ni nadie impiede que también esté presente la otra parte del binomio libera.
Ambos, swingers y liberales, siempre buscarán la exploración sexual sin aportar afectos.
Quizá estéis pensando que separar amor y sexo es una quimera, que es un poco difícil de conseguir, ya que para muchas personas la sexualidad en pareja involucra a las emociones… Esas personas que dudan son, generalmente, las que se vinculan desde el poliamor.
Las relaciones abiertas poliamorosas podrán ser jerárquicas y no jerárquicas. En ambos casos se disfruta del sexo y del amor con terceras o más personas.
En el poliamor jerárquico se privilegia a una persona o a un grupo de personas, por ejemplo, una trieja con la que alcanzamos acuerdos, por ejemplo, un pacto de fluidos: entre sus componentes no se utilizan preservativos y otras medidas profilácticas (más allá de la higiene personal que nos obliga a tod@s).
En este caso, hablaríamos de infidelidad si algun@ rompe el pacto de fluidos; o, si fuera parte del acuerdo, cohabitar con otra persona, destinar más tiempo a otras compañías o practicar sexo anal.
La clave de esta forma de vincularse, sea una pareja o una trieja, la buscaremos en la fidelidad y autonomía frente al resto de vínculos externos.
Las poliamorosas no jerárquicas no se aferran a este tipo de pactos por discrepancia ética… Yo quiero poner a todos mis vínculos en igualdad de condiciones y ninguno disfrutará de privilegios por encima de los demás. No hay límites fuera de la pareja o la trieja.
Por último, las personas anarquistas relacionales.
En mi opinión, y en la realidad, no es en sí misma sólo una forma de vincularse con otr@s: consideran que no existen las jerarquías y nadie de la pareja indicará con quién se puede o no mantener relaciones afectivas y sexuales.
Este tipo de parejas se sitúan a nivel ideológico y sus relaciones abiertas van mucho más allá: señalan a la monogamia como imposición cultural, algo que ha trascendido desde las formas tradicionales de vincular a las personas a todos los niveles de la sociedad, delimitando expectativas.
Por ejemplo, si eres mi vecina mi vinculación será menor que si eres mi mejor amiga, con la que me involucraré en mayor medida… Si eres mi padre, más que si eres mi tía o mi suegro… Los anarquistas se cargan la estructura sexo y amor desde una perspectiva política.
Y recalco, la no monogamia no es menor que la monogamia. No somos “superguais”… Sería terrible auto imponernos calificativos que nos hagan caer en las mismas trampas que a las parejas monógamas que nos observan con soberbia moral e intelectual.
Tampoco es preferible establecer que un tipo de relación abierta es mejor que otra. Cada persona tiene que elegir la opción que se adecúe a sus necesidades, sus capacidades, su momento vivencial, su salud o su capacidad financiera.
Taller sexual: ¿Qué no son relaciones abiertas?
Pongamos azul sobre amarillo en nuestra cabeza y nuestro músculo cardíaco la siguiente verdad: las relaciones de pareja de carácter abierto no son infidelidades consentidas y nada tiene que ver con este calificativo generado en el único modelo de la relación monógama.
El fundamento vital de una relación abierta es la comunicación constante, la transparencia, el consentimiento y la asertividad: la gente piensa que follamos muchísimo, pero esto no vaya a follar, sino de hablar mogollón.
Si folláis sin parar, estupendo; pero no vengas a esta estrella de nuestra galaxia pensando en el sexo por el sexo. Aquí es necesario deconstruir tus ideales del amor romántico y desembarazarse de los celos, gestionar las inseguridades y sentirte acompañad@ en todo el proceso.
Además, cabe decir que no existen las personas perfectas no monógamas, como sucede también en la monogamia. No podéis pensar que las parejas abiertas han nacido sin celos y son maravillosas. Es habitual que todo el mundo la cague, y yo la primera.
Si te embarcas en una relación abierta, no monóganama, debes abrir las puertas de sus camarotes en vez de cerrarlas. Y si fracasas en el intento no puedes sentir que eres una especie de mierda por no haber conseguido adaptarte a sus tiempos. Seguro que no era tu momento.
En este mismo sentido, ponerse metas es contraproducente… Camina por esta vereda ilusionante y déjate llevar sabiendo que puedes abrir la puerta de los swingers para luego ser una persona poliamorosa no jerárquica con tendencias anarquistas, para más adelante cerrarte en banda, ver crecer a tus hijos y, si se tercia, acabar tus días siendo un liberal apasionado.
Consejos del taller sexual en relaciones abiertas
Para empezar con buen pie, sea el izquierdo o el derecho, en las relaciones no monogámicas es prioritario que busquéis comunidades entre las personas que disfrutan de las parejas abiertas, referentes que os pondrán las cosas más fáciles, sobre todo cuando dudas hasta de tus principios.
Transitar por la monogamia es infinitamente fácil. Todo, absolutamente todo, hasta las películas Disney, están pensadas por y para, entre otras cosas, perpetuar las relaciones románticas con exclusividad sexual y emocional.
De hecho, ¿alguien conoce un solo caso de nacimiento de un bebé en el seno de una trieja?… Nos suena lejano, utópico, incluso demasiado bonito. Por eso nos faltan referentes y nos faltan comunidades donde apoyar nuestra cabeza cuando nos sentimos abatidos.
Es casi imposible conversar con gente no monógama… “Me siento fatal porque mi vínculo se ha ido con otra persona”… ¿Crees que una persona monógama te entenderá igual o mejor que otra no monógama que haya vivido situaciones parecidas?
A la vez, no forcéis a vuestras parejas a entrar en las habitaciones conceptuales de la no monogamia. Si tu chica o chico demuestra alguna inseguridad no le provoques ansiedad con tu ritmo vital. No os convienen las obligaciones porque luego llegarán los reproches, los famosos “y tús”. La calma es tu aliado.
Buscad ayuda profesional, que siempre es algo bueno. Y no digo que necesariamente tenga que ser una sexóloga especializada, que yo lo soy, sino porque creo que muchas veces este tipo de relaciones de pareja son realmente difíciles y complicadas, como sucede en ciertos casos monogámicos.
Y aunque os pinten de colores este mundo y suene el estribillo de la maravillosa música del placer, no es de recibo sufrir más de la cuenta, castigarnos y culpabilizarnos si no conseguimos el éxito de una relación de pareja abierta. Bastante tenemos con intentar ser felices en esta vida sin hacer daño a nadie.
Cecilia Bizzotto Echerri, mujer, socióloga y sexóloga, colaboradora de EFEsalud.
EFE Salud recibió este martes el premio de la Real Academia Nacional de Medicina de España (RANME) por su labor comunicativa, informativa y divulgativa, reflejadas en trabajos como el publicado el pasado 19 de octubre con motivo del Día Mundial contra el Cáncer de Mama.
La periodista de EFE Salud Ana Soteras fue la encargada de recoger el galardón, compartido en la presente edición con la doctora Mónica Lalanda Sanmiguel.
Soteras, Berta Pinillos y María Abad firman el trabajo sobre el cáncer de mama, que en diferentes formatos y con una identidad visual específica se centró en la incidencia de este tipo de cáncer en mujeres jóvenes.
La periodistas de EFE Salud María Abad, Ana Soteras y Berta Pinillos, autoras del especial premiado. EFE/ Fernando Villar
Para ello, las periodistas de la Agencia EFE desgranaron datos y contexto y entrevistaron a una mujer superviviente, a la psicooncóloga María Die Tril y a las doctoras e investigadoras María José Echarri y Elena López Miranda.
Las visiones de la ciencia médica y del acompañamiento clínico, y el testimonio de supervivencia, retrataron un panorama de avances y superación en un especial que contó con el patrocinio de la farmacéutica Roche.
Premios que reconocen investigaciones y trayectorias
La entrega del premio ha tenido lugar dentro de la solemne sesión inaugural del curso académico 2026, celebrada en Madrid.
Además del discurso inicial, a cargo del doctor José Ramón Berrazueta Fernández sobre la reducción de la mortalidad cardiovascular, los premios anuales de la RANME han marcado el acto.
Destinados, según recalca la propia Real Academia, a reconocer «el trabajo y la trayectoria de los profesionales de la medicina española, así como de aquellos que se dedican a darle visibilidad», los galardones se dividen en 12 categorías, repartidas a su vez entre las que premian investigaciones y las que distinguen cometidos profesionales.
Entre dichos premios ha destacado la medalla y el ingreso en la institución del jefe del Servicio de Hematoncología Pediátrica del Hospital Universitario La Paz de Madrid y profesor acreditado y catedrático de la Universidad Autónoma de Madrid, Antonio Pérez Martínez.
Generalmente, se identifica a los estrógenos como las hormonas sexuales femeninas y a la testosterona como la masculina, pero lo cierto es que mujeres y hombres producimos ambas, pero en distintos niveles. Aunque la bajada de testosterona en las mujeres puede afectar a su deseo sexual, tratar con suplementos de esta hormona no es una práctica clínica habitual, hace falta más investigación y, además, puede acarrear efectos secundarios.
La función de la testosterona es la virilización o desarrollo de las características masculinas que comienza en el desarrollo fetal y se dispara en la pubertad, al igual que hacen los estrógenos en el proceso de femenización, explica a EFE Salud el endocrinólogo Pablo Fernández Collazo, miembro del Grupo Gónada, Identidad y Diferenciación Sexual (GIDSEEN) de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN)
Aunque el papel principal sea el ámbito sexual, estas hormonas también actúan en el resto del organismo y lo normal es que desciendan con la edad.
Las hormonas en la mujer
Los estrógenosen la mujer, además de regular el ciclo menstrual, favorecen su salud ósea y tienen un cierto efecto protector en el metabolismo lipídico, “en cómo maneja el cuerpo las grasas”, explica el doctor
La menopausia, con la bajada de estrógenos, contribuye a aumentar el riesgo cardiovascular y la pérdida de densidad ósea (osteoporosis), y puede generar sofocos, falta de libido, sequedad vaginal o insomnio.
La testosterona en las mujeres, presente en niveles muy inferiores a los estrógenos, también contribuye en menor escala a la masa muscular y ósea y afecta asimismo a su deseo sexual.
Las hormonas en el hombre
Además de la virilización o desarrollo de las características masculinas, la testosterona en el hombre aumenta la masa muscular, la densidad ósea y la hemoglobina.
De manera individual, no como regla general, puede tener efectos en el comportamiento masculino y más exceso de testosterona se puede asociar a “mayor tendencia a la agresividad y la competitividad”, explica el endocrino, que también menciona las fluctuaciones de ánimo que los estrógenos pueden provocar en las mujeres en el ciclo menstrual.
Con la edad, el hombre también tiene un descenso de testosterona: “No es tan brusco como la menopausia, el descenso es más variable, más paulatino y relacionado con la edad. No es equivalente a la bajada de los estrógenos en la mujer”.
Por su parte, la función de los estrógenos en el hombre es menos conocida, aunque sí pueden tener alguna influencia en la salud ósea y en la fertilidad.
¿Qué ocurre si los niveles de estas hormonas están elevados?
Si biológicamente se produce un desequilibrio y el hombre tiene niveles elevados de estrógenos se puede producir “una cierta feminización”, es decir, crecimiento mamario, lo que se conoce como ginecomastia; tendría afectación en la función sexual y podría haber una redistribución de la grasa corporal (más en los glúteos), cambios en la piel y menos vello de forma leve.
En el caso contrario, cuando los niveles de testosterona están por encima de lo normal en la mujer, se produce virilización con vello facial, alteraciones menstruales o aumento de la masa muscular.
Endocrinólogo Pablo Fernández Collazo, miembro del Grupo Gónada, Identidad y Diferenciación Sexual de la Sociedad Española de Endocrinología Y nutrición (SEEN). Foto cedida
¿Déficit de testosterona en las mujeres?
La bajada de los estrógenos en la menopausia es un proceso con amplia evidencia científica y se puede compensar con diferentes tratamientos, como por ejemplo la terapia hormonal sustitutiva, siempre en función del perfil de la paciente y bajo supervisión médica.
También puede haber un descenso normal de testosterona en las mujeres, asociado a la edad. Pero considerar que esta bajada es un déficit de testosterona es algo controvertido a pesar de que se habla en distintos foros y se proponen algunos tratamientos.
“Es un tema que los endocrinólogos vemos con preocupación”, asegura Pablo Fernández Collazo.
Y explica que los niveles de testosterona en las mujeres son tan bajos que las técnicas con las cuentan determinados hopsitales, ya que no todos tienen, la miden de forma inexacta.
Y además, los niveles hormonales son muy fluctuantes en una misma persona.
Sí es posible que la mujer en la menopausia y ante un descenso normal también de testosterona, puede tener falta de deseo sexual, peor respuesta sexual o fatiga, algo común con la pérdida de estrógenos en esa etapa.
Atribuir esos efectos a un “déficit de testosterona como se hace en algunos foros”, apunta el médico, no es exacto y tratar de medirlo “no es algo que se haga de rutina, sino en casos seleccionados y por personal muy cualificado“.
“Hay que mandar un mensaje muy importante: es algo que existe, que es una opción, pero para casos muy concretos, muy seleccionados, que tiene que evaluar un especialista”, recalca.
EFE/ase
Terapias con testosterona
Y existen algunas terapias “que están empezando, que están teniendo mucho furor en algunos foros», pero la realidad es que, en España, «no hay ninguna formulación de testosterona que tenga indicación en ficha técnica» para contrarrestar la falta de libido en las mujeres .
«Si se prescribe con esta indicación debe advertirse a la paciente y que firme un consentimiento», puntualiza el endocrino.
Y precisa: «En mujeres, la dosis sustitutiva de testosterona es de 1/10 de la de varón, aproximadamente. No tenemos formulaciones de testosterona comercializadas en España que aporten esa cantidad».
Fernández Collazo aclara que los intentos de comercializar una «viagra femenina», con poco éxito, en general no son preparados basados en testosterona.
Además, esos tratamientos de suplementación en la mujer tienen el riesgo de efectos secundarios no deseados, como la virilización que conlleva la aparición de vello, sobre todo en la cara, el agravamiento de la voz, aumento de la masa muscular y alteraciones en la piel.
El portavoz de la GIDSEEN afirma: “Antes de hablar de suplementaciones hormonales o de cómo subir el nivel de hormonas, lo importante es llevar una vida sana, es determinante para mantener buenos niveles hormonales”.
Dieta equilibrada, ejercicio físico regular, mantener un peso saludable, descansar y dormir bien y evitar el estrés, son los hábitos de vida que recomienda en el endocrinólogo de la SEEN.
«Ante cualquier intervención en cirugía de mama, debemos planificar nuestro trabajo quirúrgico en función de un diseño basado en la forma, la simetría, el movimiento, la naturalidad y, sobre todo, la armonía necesaria con el resto del cuerpo de cada mujer», destaca el Dr. José María Pedraza Abad, cirujano plástico de la Clínica Imema de Madrid.
«Con este diseño previo, meticuloso y sustentando en la seguridad de la paciente, no sólo conseguiremos el resultado final satisfactorio que la mujer desea y está buscando, sino que estableceremos las claves anatómicas precisas para que el paso del tiempo no envejezcan sus nuevos pechos y sea feliz en los años venideros», opina.
Una mama de aspecto normal, de tamaño variable, simétrica a la vista de su par y ubicada sobre el músculo pectoral mayor, tendrá distribuido el tejido interno o el implante mamario, en su caso, con predominio en el polo inferior.
Su forma será redondeada y se visualizará una distancia adecuada entre la estructura de la areola-pezón y el surco submamario (límite inferior de la mama), manteniéndose idealmente por encima de la altura de este surco, que tiene una naturaleza ligamentosa.
Una cirugía de mama deberá recomponer el aspecto estético jovial de los senos de la mujer, minimizando el efecto del envejecimiento sobre los tejidos internos que sujetan cada mama.
El Dr. José María Pedraza Abad responde a diferentes cuestiones que EFEsalud le plantea en una entrevista con el interés informativo centrado en aquellas mujeres que decidan realizarse una mamoplastia de aumento, con implantes, de reducción, para aliviar molestias, o una mastopexia, elevación de senos caídos.
¡ATENCIÓN!, el reportaje audiovisual y fotográfico puede afectar a su sensibilidad.
Cicatrices en el surco inframamario tras una cirugía de aumento de pecho. Fotografías cedidas por el Dr. Pedraza Abad.
Tanto la asimetría de las mamas como su decaimiento, el tamaño reducido o un exceso mamario, al igual que sucede en casos de mamas tuberosas o por una malposición de implantes mamarios, pueden ser desencadenantes de cierta inestabilidad emocional en las mujeres, lo que a su vez podrá interferir en sus relaciones de pareja.
Dr. Pedraza Abad, ¿qué características físicas condicionan el diseño de una cirugía de mama?
Todos ellas estarán relacionadas con la forma de ambas mamas, la calidad de la piel, el ancho de su tórax, la edad de la paciente, la caída o ptosis, el consumo de algunas sustancias, como el tabaco, y los deseos que ellas tienen sobre el volumen y la elevación del pecho.
El diseño de la cirugía estará condicionado, a su vez, por el estado de la glándula de la paciente, la distancia entre su esternón y el pezón, la distancia entre la clavícula y la posición del pezón y el nivel del surco inframamario (pliegue natural que marca el límite inferior del seno al tocar el tórax).
Es muy importante analizar al detalle todos estos factores, ya que influirán en la selección de los implantes (forma, tamaño y componentes), que serán seleccionados junto a la paciente, para que se comporten de forma idónea a lo largo del tiempo.
Por tanto, el diseño en cirugía de mama, en comunión con la paciente, fijará cómo se verán las mamas, cómo se moverán, cómo se sentirán y cómo envejecerán sin contratiempos.
Con toda esta información, siempre antes de entrar a un quirófano, determinaremos el tipo y la técnica de cirugía que vamos a practicar, donde se incluirá el diseño de las cicatrices imprescindibles, otra de las grandes preocupaciones de la mujer.
¿Y estas cicatrices quedarán ocultas a la vista o la curiosidad?
En primer lugar, la cicatrización definitiva de las incisiones tras una cirugía de mama (inframamarias, periareolares y axilares, dependiendo de la técnica elegida) es un proceso fisiológico que termina en torno al año de la intervención quirúrgica.
Entonces, las cicatrices serán más o menos visibles en función de cómo responda la paciente durante ese tiempo de recuperación postoperatoria y de cómo cuide su piel día a día. En la mayoría de los casos las cicatrices serán muy poco visibles.
Entonces, Dr. Pedraza ¿qué diferencia existe entre una cirugía de mama correcta y una cirugía de mama verdaderamente bonita?
La diferencia básica está en cómo habremos planificado y ejecutado la cirugía de mama. La clave está en realizar todos estos pasos previos que hemos descrito para un eficaz, seguro y correcto diseño.
En Clínica Imema creemos que para ver y sentir la diferencia entre una cirugía correcta y una cirugía bonita las mujeres deben profundizar en el cómo se lleva a cabo la cirugía de mama, no sólo quedándonos en el qué se hace en la intervención.
Para concluir, doctor, ¿la cirugía plástica se adapta al deseo de las mujeres o son las mujeres las que se tienen que adaptar a la cirugía plástica?
La realidad es que se trata de una simbiosis en la zona de lo posible. Tratamos de adaptarnos a los deseos de las mujeres, pero hay algunos factores condicionantes que las pacientes deben entender para poder quedar satisfechas con el resultado de su cirugía de pecho.
En cualquier caso, para mí lo más importante es la sonrisa de las pacientes después de la intervención de cirugía de mama.
Mañana, miércoles 14 de enero, añadiremos a este reportaje una entrevista a la Dra. María Lema Tomé, anestesióloga y reanimadora de la Clínica Imema, quien nos ofrecerá los secretos de la seguridad física de las mujeres que deciden realizarse una cirugía de mama.
Y el jueves 15 de enero publicaremos una segunda entrevista con el Dr. Pedraza Abad sobre los implantes o prótesis en cirugía de mama.